El biólogo y ecologista Juan Manuel Martínez Carmona define la isla de El Hierro, en radio San Borondón, como ‘la sucursal del cielo en la tierra’ por su enorme biodiversidad, pero advierte sobre el rumbo político y económico de la isla, exigiendo un compromiso firme a las instituciones y a la ciudadanía para evitar un desastre ecológico. Diversas voces científicas y colectivos locales denuncian que las decisiones del Cabildo insular sitúan el territorio en una encrucijada entre su riqueza natural y la amenaza de la masificación turística, el cemento y la caza indiscriminada.
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La agonía de la codorniz autóctona
Uno de los puntos más críticos expuestos por el biólogo es el severo declive que sufre la codorniz autóctona de Canarias. Esta especie, que ya ha desaparecido en gran parte del archipiélago debido a la escasez de lluvias y la reducción del cultivo de cereales, tenía en El Hierro su último gran refugio. Sin embargo, la población local ha descendido de manera drástica en más de un 50 % en apenas un lustro.
Desde el ámbito científico se califica la gestión de las autoridades de «crimen contra el patrimonio canario». Lejos de proteger al ave, la Consejería de Medio Ambiente del Cabildo, gobernado por el PSOE, fomenta su caza aumentando el esfuerzo cinegético en un escenario de regresión de la especie. Martínez Carmona señaló la ausencia de un Plan Insular de Caza y apuntó a posibles intereses electorales detrás de la decisión de no limitar esta práctica en las zonas ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves) y en los pastizales específicos de la isla.
El avance del cemento y el modelo turístico
El descontento social también apunta directamente a la actual política territorial y urbanística. Los sectores proteccionistas critican un síntoma preocupante en el estamento político y económico local, cuya filosofía parece reducirse a la máxima de que la prosperidad pasa inevitablemente por el cemento y la turistificación generalizada, ignorando los graves errores cometidos en otras islas del archipiélago.
Frente a la apuesta por este crecimiento cuantitativo de masas que beneficia a los grandes promotores, los colectivos ecologistas proponen un modelo cualitativo alternativo. La propuesta plantea configurar a El Hierro como una suerte de «Córcega de Canarias», un santuario protegido único que potencie la oferta cultural, el patrimonio etnográfico, la conservación de la naturaleza y el fortalecimiento del sector primario local.
Los estragos del cambio climático en el campo
La crisis ecológica se ve fuertemente agravada por la realidad climática que ya constatan los trabajadores del campo herreño. Martínez Carmona aportó datos históricos alarmantes: a mediados del siglo XX el municipio de El Pinar llegó a producir un millón de higos, mientras que hoy en día las higueras se secan de forma generalizada debido al avance de la aridez. Este fenómeno desértico ya es visible en el litoral de la isla, donde los sabinales más costeros están muriendo por falta de agua.
Como contraparte positiva, el esfuerzo científico ha logrado consolidar la recuperación del lagarto gigante de El Hierro, que ya cuenta con tres poblaciones naturales estables fuera del lagartario. A pesar de este éxito, la biodiversidad nativa sigue bajo una amenaza constante debido a otros factores, como el devastador impacto de los gatos asilvestrados sobre las especies autóctonas.
Movilización ciudadana y la nueva plataforma
La frustración social ante estas decisiones políticas ha espoleado la organización de movimientos civiles bajo la premisa de actuar localmente. El principal foco de conflicto técnico se concentra en la última revisión de la ordenanza de la Ley de Islas Verdes. Juan Manuel Carmona explica que esta normativa pretende camuflar infraestructuras turísticas en suelo rústico y agrario, permitiendo edificaciones de hasta 40 camas en parcelas de 10.000 metros cuadrados, 20 camas en 6.000 metros cuadrados y 10 camas en superficies de 4.000 metros cuadrados.
Los opositores a la norma alertan de que la Consejería de Turismo promueve la ocupación de suelo protegido bajo la presión de intereses económicos, obviando las severas limitaciones que sufre El Hierro en materia de abastecimiento de agua, disponibilidad de suelo y gestión de vertederos. Ante lo que consideran un crecimiento insostenible, y emulando el éxito pasado de la Plataforma de Tecorón, se ha anunciado la inminente constitución de una nueva Plataforma de Defensa de la Naturaleza y Protección del Medio Ambiente para dar voz al pueblo herreño frente a la gestión institucional de su propio territorio.

