
Un trabajo publicado en último número de la revista British Medical Journal , que ha contado con investigadores de las universidades de Londres y Stanford, enciende los indicadores de alarma.
Desde hace unos ocho años se han venido realizado numerosos estudios sobre la influencia que el desastre económico ha tenido en la salud mental de los ciudadanos griegos y españoles, aunque la evidencia de las posibles consecuencias de esta crisis sobre la salud ha estado fragmentada debido al riesgo de sesgo que presentan alguno de los estudios realizados durante estos años.
Acaba de hacerse público un trabajo, que analiza 41 estudios ya publicados, y que viene a confirmar que sí empeora la salud mental de los ciudadanos de Grecia y España y se concluye además que son más vulnerables los inmigrantes que se encuentren en situación irregular y que los diferentes grados de protección social tienen una influencia en los datos. A mayor protección social y sanitaria, mejor salud mental y menor riesgo de suicidio.
Charitini Stavropoulou, una de las autoras del estudio, añade que la revisión sistemática de los estudios realizada por su equipo «demuestra que la crisis financiera en Europa ha tenido efectos heterogéneos en la salud. Las variaciones pueden ser explicadas por los diferentes regímenes de protección social y las políticas puestas en marcha por los países. Aunque hemos encontrado una clara evidencia del aumento de suicidios -especialmente entre hombres- y del empeoramiento de la salud mental -que ha afectado más a las mujeres- en Europa durante este periodo«.
Pese a ello -insiste- «el alto grado de sesgo encontrado en los estudios pone de relieve que necesitamos datos más precisos para mejorar la calidad de los trabajos empíricos sobre el tema, con objeto de proporcionar una mejor orientación a los gobiernos y a los responsables políticos«, concluye.
Todos esos estudios publicados desde 2008 reflejan un empeoramiento de la salud mental de sus vecinos, pero lo que ahora se analizan son los propios datos y los estudios que se han desarrollado a lo largo de estos años. De manera que se produzca un filtro sobre los mismos, ya que no todos tienen el mismo riesgo de ofrecer unos datos realistas y que estén más o menos sesgados, muchas veces por el espacio de tiempo que acotan, por la población que estudian o por las características socia …
Los investigadores han revisado 41 estudios que se han publicado entre 2008 y 2015 referidos a la situación en España y Grecia enfocados a analizar el estado de salud mental de su población.
Todos los trabajos fueron evaluados para detectar posibles riesgos de sesgo. De ellos, 29 (73%) se consideraron con alto riesgo de sesgo; nueve (23%) con riesgo moderado, y solo dos fueron calificados como de bajo riesgo de sesgo, «lo que limita las conclusiones que pueden extraerse de ellos«, dice Stavropoulou, profesora de investigación de gestión de la salud de la Universidad de Londres y una de las autoras de la revisión.
La revisión sistemática de los estudios realizada por el equipo de las Universidades de Londres y Stanford «demuestra que la crisis financiera en Europa ha tenido efectos heterogéneos en la salud. Las variaciones pueden ser explicadas por los diferentes regímenes de protección social y las políticas puestas en marcha por los países. Aunque hemos encontrado una clara evidencia del aumento de suicidios -especialmente entre hombres- y del empeoramiento de la salud mental -que ha afectado más a las mujeres- en Europa durante este periodo«, según explica a la agencia Sinc una de las principales auroras del estudio, Charitini Stavropoulou.
El trabajo, que ha sido publicado en el último número de la revista British Medical Journal y que ha contado con investigadores de las universidades de Londres y Stanford, examina los datos con cautela porque «algunos se refieren a plazos cortos, o miden los resultados de salud a partir de datos que son propensos a inexactitudes«, señala la investigadora.
EL COLECTIVO MÁS AFECTADO: INMIGRANTES IRREGULARES.
El error de medición podría ser sustancial para algunos de los indicadores examinados, como es el suicidio. «Los suicidios siguen siendo un tabú en muchos países, entre ellos, Grecia de donde soy -declara a Sinc Stavropoulou-. Ello se debe a razones religiosas y sociales. Por lo tanto, muy a menudo en el certificado de defunción no se indica el suicidio como causa de muerte, tal vez aparezca como ‘muerte por caída’. Así, muchos estudios reconocen que los datos sobre suicidios son parciales, ya que a menudo subestiman los números verdaderos«, subraya la experta.
Además -agrega- «la mayor parte de estos estudios utiliza datos de grupo para analizar los comportamientos individuales. Por ejemplo, se pueden hacer asociaciones entre el aumento del desempleo y los suicidios utilizando datos nacionales, pero eso no implica que una persona concreta que se haya quedado en paro sea necesariamente más propensa a cometer suicidio que un empleado con exceso de trabajo y mal pagado. En este caso, el sesgo se encuentra en utilizar datos agregados para hacer afirmaciones que no son correctas desde una perspectiva individual«, destaca.
Curiosamente, los estudios analizados centrados en la mortalidad muestran una imagen diferente, con una mortalidad global que parece no verse afectada o que incluso disminuye durante los años de crisis. En trabajos precedentes se había sostenido que se podría deber a estilos de vida más saludables durante los años de dificultades económicas.
Los investigadores también han encontrado pruebas de que la salud de los inmigrantes, especialmente los que estaban en situación ilegal y carecían de seguridad social, se ha deteriorado mucho más durante la crisis que la de los nativos de los países estudiados.

