
Lois Pérez Leira insiste en que la izquierda mayoritariamente carece de verdadera cultura unitaria “Cuando tratamos de confluir en un frente amplio, es necesario poner en práctica nuevos métodos, no podemos tratar de cambiar el sistema utilizando métodos viejos, donde sigan prevaleciendo los personalismos, el individualismo o la soberbia…”.
Considera además que un frente de izquierdas tiene que tener muy claro desde el principio cuál es su mensaje, si es un mensaje o verdaderamente rupturista, a quién va dirigido, si va a ser la clase trabajadora o las clases medias, como sería el caso de Podemos o Izquierda Unida, en definitiva si es verdaderamente anticapitalista y transformador. Y reconoce Pérez Leira que cuando estas alianzas se producen con un fin electoral y responden más a intereses sectoriales, oportunistas e individualistas… tiene estas consecuencias.
Pérez Leira, no obstante indica que es posible una alternativa de izquierda y la conformación de un gran frente rupturista es la única manera de ser alternativa al bipartidismo.
Reflexiona el veterano político que “tenemos décadas de prácticas políticas que se parecen a las propias prácticas del sistema y poco tienen que ver con una ética verdaderamente de izquierda transformadora”.
Considera que la unidad tiene que estar basada en lo programático, en la comprensión de las distintas culturas de la izquierda y con un objetivo previo muy claro: si nos unimos por interés electoral o para cambiar las cosas la sociedad . Este es el debate en España pero también lo ha sido en América Latina… “Tenemos que tener claro si nuestro objetivo va a ser seguir con el modelo capitalista o damos pasos para conformar una alternativa al capitalismo verdaderamente rupturista”.
En este sentido reconoce que Podemos ha perdido la frescura e ilusión que despertó en sus inicios y ha generado internamente grandes tensiones y rupturas. Por otra parte Izquierda Unida en estos momentos prácticamente carece de perspectiva y está a la cola de los acontecimientos…
“Por todo ello, la confluencia de La Izquierda, donde un conjunto de organizaciones se ha planteado realizar un trabajo de fondo, sin un sentido electoral exclusivamente, sino el de constituir un frente de carácter político para trabajar a medio y largo plazo, que impulse la movilización social, es posible y tiene su espacio, todo ello a pesar de la deserción de Beatriz Talegón”.
Afirma que el resto de organizaciones continuarán con el proyecto “independientemente de si todas logran presentar candidaturas en sus comunidades”. Plantea que este es el primer paso a continuar el día después de las elecciones, ya que se trata de poder seguir confluyendo con otras organizaciones, que se conjuguen las fuerzas de la izquierda rupturista con las fuerzas soberanistas, pues hay una demanda histórica y objetiva.
