Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
A finales de los años 70, después de la “marcha verde” a Sidi Ifniy y la invasión de Marruecos al Sáhara Occidental Español, muchos miles de marroquíes se instalaron en las Islas Canarias, sobre todo en las islas capitalinas. Aquí en Tenerife, las zonas de Punta del Hidalgo, Bajamar, Puerto de la Cruz y en el sur Los Cristianos y Playa de las Américas fueron lugares de residencia elegidos por los migrantes marroquíes que, en lugar de venir en pateras o saltar fronteras, lo hicieron por avión, con tarjeta Visa y dinero suficiente como para emprender negocios en Canarias. Los marroquíes llegaban a nuestras costas con la intención de quedarse a vivir “para siempre”.
Son unos 12.000 los residentes, pero en la realidad se calcula que pueden estar en situación ilegal el doble, es decir en torno a unos 24.000.
En España la población residente marroquí super el millón de personas, 1.165.000. Según los datos oficial del Instituto Nacional de Estadística, a comienzos de 2025, 1.165.955 personas nacidas en Marruecos vivían en España. Esto representa el 12,4 % del conjunto de los residentes nacidos en el extranjero. En diez años, su número ha aumentado un 59 %, pasando de 733.611 en 2015 a más de 1,16 millones en 2025.
Aquella mañana del 1 de enero de 2029, Mamhadou recibió una llamada que le dejó atónito, llamada de la cual se había olvidado y pensó, después de 35 años, no recibiría jamás.
Al otro lado del telefono un voz, en perfecto árabe, repetía: Allah yarina al-tariq… (Dios os mostrará el camino)
Era la consigna para poner en marcha el proyecto por el cual había dejado a su familia en Fez.
Durante estos 35 años, Mamhadou se había enraizado en Canarias, casado con Ghizlane había procreado 4 hijos y una hija, el más pequeño de 24 años, la chica, la mayor nacida en Fez de 36 años todos, excepto el menor, casados con españolas canarios y descendencia isleña, formaban parte de la comunidad integrados en las costumbres y tradiciones de Canarias, Digamos que Mamhadou era un canario más.
El día 12 de enero de enero de 2029 en pleno Lago de Martianez, a las 13:30 pm, estallaba una bomba que utilizó amonal de uso industrial, compuesto principalmente por nitrato de amonio y polvo de aluminio. El estallido produjo 26 muertos y una centena de heridos de los cuales 30 graves. Entre los fallecidos había turistas alemanes, franceses y Belgas.
El mismo día y con unas dos horas de intervalo en la Playa de los Cristianos, se producía otra explosión, esta vez un coche situado a la entrada de la playa con una bomba lapa, causaba la muerte de 18 personas y heridos a otras 50, todas ellas de nacionalidad extranjera.
En la noche del 12 de enero estallaron sendos artefactos en los aeropuertos de Gando en Las Palmas de Gran Canaria y Reina Sofia y Los Rodeos en Santa Cruz de Tenerife, causando más de 2.000 muertos y 15.000 heridos de los que más del 70% eran de nacionalidad europea.
Inmediatamente se cancelaron todos los vuelos y cruceros con destino a las Islas Canarias, El día 1 de febrero las zonas turísticas nos recordaban la pandemia del covid19 y sus calles y avenidas vacías. Hoteles y bares y restaurantes cerrados a cal y canto auguraban el fin del turismo en Canarias.
Al mismo tiempo, las “cédulas dormidas” que viven de forma completamente integradas y pacíficamente en la sociedad, sin realizar actividades ilícitas durante años esperando recibir la orden para actuar: “Dios os mostrará el camino” activó decenas de “cédulas dormidas” cuyo objetivo era el causar el pánico en la sociedad.
La desestabilización económica de las Islas Canarias, con el turismo yéndose a las costas del Magreb, Túnez o Argelia, produjo un paro feroz, superando el 30%, la pobreza alcanzó cifras jamás pensadas y el control provocado por el toque de queda y la ley marcial obligó a parte de la población canaria a emigrar al Continente peninsular.
El día 1 de febrero de 2029, el cadáver de Mamhadou apareció en el garaje de su casa con un tiro en la cabeza, todo apuntó a un suicidio.
Marruecos se anexionaba las Islas Canarias el 1 de enero de 2040.
Este relato es de ficción, pero si lo leen un par de veces, 1.165.000 marroquíes residentes en España me parece una temeridad. ¿Cuántas “cédulas dormidas” pueden estar esperando la consigna?
Allah yarina al-tariq (Dios os mostrará el camino)
¿ficción o realidad?

