Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Manuel Summers, humorista, escritor, guionista y padre de David el conocido cantante de los Hombres G escribió el guion de una trilogía de películas tituladas “to er mundo e güeno”, “to er mundo e mejor” y «to er mundo es demasiado”.
Con esta serie de películas Manolo nos quería decir que todos, en el fondo, éramos cojonudos y con nuestros más o menos, todos somos en vida y no te digo nada después de muertos, supercojonudos.
La realidad es que cuando alguien muere, todos, y no me refiero a sus familiares y lame culos institucionales, dicen que el muerto fue un tipo super cojonudo, maravilloso, amigo de los desfavorecidos, demócrata de toda la vida, etc. etc. etcétera.
O sea que el muerto, que en la vida terrenal fue un perfecto hijo de la grandísima puta (en versión de la RAE una mala persona) después de palmarla se convierte en una bellísima persona que hizo mucho bien por los demás.
Claro que mienten como bellacos, el fallecido fue un déspota que utilizó el poder para acosar a mujeres intentando llevarlas a la cama, que, con su puro y su whisky de reserva, su coche oficial y sus escoltas, apoyado por el poder que le dieron cuarenta gilipollas que le votaron, olvidaba la democracia y los valores de la defensa de los derechos fundamentales y hacía y deshacía como le salía de los cataplines.
Este rollo que les he metido viene a colación del repentino fallecimiento de un político tinerfeño.
Resulta que la sorpresa del óbito del ex político canario ha hecho que muchos partidarios de los autócratas de la democracia isleña empezaran a gimotear y en los medios de comunicación, afines al “régimen”, hicieran luto ante la perdida de tamaño personaje de la política insular en la “reserva”.
A mí me repatea que la gente olvide tan fácilmente que el fallecido, allá donde esté seguro le importará un par de cojones de mono de Borneo lo que se pueda decir bien o mal de él, fue un tipo que estaba siendo investigado por malversación de fondos, corrupción y acosador sexual, y que en vida terrenal fue una bellísima persona y un demócrata de toda la vida, cuando está comprobado y con personas que vivieron el episodio dictatorial de su paso por la presidencia del Cabildo tinerfeño y posterior Junta de Obras el Puerto Tinerfeño, fue un déspota me fastidia bastante.
Porque el hecho de morir no dignifica el paso por la vida humana, para nada. El que fue una mala persona, un prepotente y un cabrón en su paso por el mundanal ruido de la vida, por mucho que se quiera, su recuerdo, entre los que sufrieron su tiranía seguirá y los que hoy olvidan su paso por sus vidas queriendo disimular la maldad con su muerte, son unos verdaderos hipócritas.
No, no es cierto que “to er mundo sea güeno” para nada lo es, si es cierto que “to er mundo no es malo” porque si fuera así mejor, apaga y vámonos.
En las redes sociales, los estómagos agradecidos a este personaje, repito investigado por la fiscalía anticorrupción por delitos de malversación de fondos, prevaricación y acosador sexual, llorando su perdida, lo considero normal, incluso mi “pésame” diciendo en primer, lugar que deseaba a su espíritu, alma o supraconciencia (como dice mi admirado Dr. Manuel Sanz Segarra) estuviera gozando de la paz en la vida eterna, diciendo, a continuación, que en la vida terrenal, el muerto, había sido un poco, por no decir mucho, cabrón.
A partir de ese momento la de palos que me dieron el Facebook, fue increíble. Me convertí en un ser miserable y carente de empatía con la familia del fallecido, por supuesto no era esa mi intención.
Entre los que me dieron caña figura un individuo que es concejal del Ayuntamiento santacrucero, uno de esos advenedizos a los que le tengo ganas porque lleva viviendo a costillas de los chicharreros la friolera de 30 años. La historia de José Alberto Díaz Estébanez es muy peculiar. Su padre fue un columnista, activista en contra de ATI y de Manuel Hermoso que hostigaba, día sí, día no, a los áticos en el periódico El Día de la capital chicharrera, con el permiso de D, José Rodríguez, por aquel entonces dueño y señor del periódico con mayor tirada en las islas Canarias. para que el papá del niño dejará de escribir “libelos” en contra de ATI, partido político en creciente auge en los años 80 en la capital chicharrera, le ofrecieron al vástago del “enemigo” un puesto en las listas para el ayuntamiento chicharrero, desde entonces ha estado en medrando en CC.
Es el único de los tres supervivientes políticos del caso de Las Teresitas, que ha transitado, en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. En las últimas elecciones su partido, Coalición Canaria, lo colocó en el quinto puesto de la lista de José Manuel Bermúdez, lo que le garantizaba su elección, al tiempo que lo ha relegado al lugar número siete en la lista al Parlamento de Canarias, tres puestos más atrás del que ocupó en 2019. Los otros dos supervivientes ya no están por los alrededores ni se les espera. José Carlos Acha, que abandonó Coalición Canaria en 2009 para ingresar en el PP, y Dámaso Arteaga, que hasta este mandato seguía siendo concejal, tienen destino asegurado en el Cabildo de Tenerife”.
Según el digital CANARIA AHORA: “Díaz-Estébanez fue el que, en 2001, siendo concejal de Hacienda de ese Ayuntamiento, tramitó el pelotazo de Las Teresitas, es decir, la compra por 52 millones de euros del frente de esa playa desoyendo una tasación propia que valoraba el terreno en 19 millones, terreno que luego se supo que ya era de propiedad municipal cuando se produjo la operación. Además, el consistorio del que este actual diputado regional era concejal y portavoz de Coalición Canaria recalificó para los vendedores del frente de playa el resto de los terrenos, lo que les permitió venderlos por otros 90 millones de euros”.
“Pero en el historial de incidentes verbales de Díaz-Estébanez hay otros episodios desagradables. Como cuando no pudo soportar que los concejales de la izquierda en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife presentaran una moción de reprobación a él y a los otros dos ediles que permanecían entonces en la vida pública tras el mayor escándalo de corrupción que ha sacudido a la isla de Tenerife, el caso Las Teresitas. No le gustó nada la petición de dimisión lanzada por Ramón Trujillo y Pedro Fernández Arcila, y directamente amenazó a los reprobantes con una frase escuchada por varios testigos (concejales del PSOE, de Ciudadanos y el secretario de la Corporación) que no se presta a mucha confusión: “Ya me encargaré yo de que todo el daño que me están haciendo a mí recaiga sobre ustedes y sus familias”.
Este es el tipo que me llamó miserable cuando dije: “Descanse en la paz de la vida eterna Ricardo Melchior, porque vida fue una mala persona”, ironías de la vida.
Para mí no “to er muerto fue güeno” los hay “güenos”, malos, peores y … mejor olvidarlos.

