Close Menu
San Borondon InfoSan Borondon Info
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube
San Borondon InfoSan Borondon Info
Facebook X (Twitter) Instagram
ESCUCHAR ONLINE
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
San Borondon InfoSan Borondon Info
Home»Opinión»Cultura»En el tanatorio

En el tanatorio

0
By on marzo 29, 2018 Cultura
Compartir
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

Anda uno por una edad en la que con frecuencia ha de visitar algún tanatorio para despedir a algún amigo más o menos cercano, más o menos próximo.

El tanatorio es un ritual en el que la gente procura hablar mucho, la gente se escaquea hacia la cafetería, la gente recuerda cosa de tiempos remotos, aquellos cumpleaños, aquellas Navidades, aquellas fiestas familiares cuando tenían veinte años menos, aquellos veranos, aquellas procesiones de Semana Santa.

La gente habla de sus hijos, de los trabajos o sinsabores de sus hijos, y de la alegría infinita de tener nietos, que tanto alegran la vida. En los velatorios la gente habla de fútbol o de parrandas viejas, de lo bien que se pasaba cuando el difunto se echaba unas copas o jugaba al ajedrez o cantaba folías o tocaba el timple o practicaba algún deporte o hacía senderismo. Incluso se cuentan chistes, con tal de alejar la idea de que la extinción nos acecha en cualquier esquina, en cualquier día del año. Impresionan muchos esos duelos con gente del campo, en los que acuden todos los familiares y los conocidos y los amigos de los amigos, porque en la cultura rural un entierro es una cosa grande, que toca a todos, casi es una cuestión tribal y hasta aparece algún concejal.

En la cumbre de Gran Canaria, en los pueblos de Tenerife, en La Palma y otras islas consideradas menores, los entierros convocan multitudes. En cambio en la gran ciudad la mayor parte de los velatorios se hacen con muy poquita gente, nadie conoce al vecino que vive en la puerta de al lado y por eso acuden solo los familiares más cercanos, y no siempre todos, por cuanto las familias no son como antes. Da pena ver esas salas con cuatro o seis personas, ante soledad tan inmensa los familiares echan el cierre a las diez o las once de la noche, pasó al recuerdo el quedarse toda la noche. Tal vez el fallecido se separó de su primera mujer, tal vez se juntó con otra, o al revés, y entonces rondan la animosidad y la inquina, hasta alguna vez hemos visto la escena menos querida: cuando alguien quiere que otro alguien se vaya, cuando te piden que llames a Seguridad, y el de Seguridad te replica que aquello es un sitio público y que si quieres echar a alguien debes llamar tú mismo a la policía. Y todo se olvida.

Lo que más impresiona es cuando el ataúd cae en el interior del horno, y salta la llamarada que devorará el cuerpo. El fuego purificador, el fuego que todo lo limpia, el fuego que te reduce a la ceniza más elemental. Da un poco de grima saber que luego han de machacar los huesos, porque los huesos resisten al fuego y habrá que desbrozarlos, reducirlos al polvo que te dan en una vasija para que lo eches al mar o lo espolvorees en un pinar o incluso lo guardes en un cementerio. Los crematorios son cosa moderna, no todas las religiones ni todos los países los aceptan; la incineración es cosa anglosajona con raíces remotas en otras culturas. Los budistas y los hindúes celebran cremaciones desde el fondo del tiempo, no les importa que el cuerpo se destruya porque confían en la reencarnación. Los musulmanes no van por ese camino, tampoco pueden ser enterrados junto a gente de otras religiones, y los judíos tampoco, entre musulmanes y judíos incinerar o quemar un cuerpo es acto abominable. Tampoco un cuerpo debe permanecer más de una noche sin ser enterrado, y asimismo está mal visto embalsamar los cadáveres, pues deben descomponerse de manera natural. Impresiona el gigantesco cementerio del Monte de los Olivos, miles y miles de tumbas mirando a Jerusalén porque según los profetas del Antiguo Testamento, cuando llegue el día del juicio universal quienes estén enterrados allí serán los primeros en resucitar. Por cierto: también llama la atención el hecho de que los hebreos no coloquen flores en las tumbas sino que depositan sobre ellas piedras de distinto tamaño. En cuanto al catolicismo, fue aceptando la incineración a regañadientes, porque los cementerios de las grandes capitales ya no daban abasto, no podían extenderse hasta el infinito. No quedó otro remedio que adaptarse a la realidad.

En invierno el tanatorio está al máximo, quince cadáveres juntos, casi veinte, los fríos no perdonan a las personas con enfermedades crónicas; en cuanto llega el buen tiempo la cifra baja considerablemente, cinco muertos de promedio diario, ocho como máximo. En invierno los aparcamientos próximos están repletos, en cuando llega abril hay facilidad para aparcar. El tanatorio es un sitio con bonita decoración, incluso tiene una fuente y pequeños jardines. En una capilla hay pinturas que intentan transmitir serenidad, ángeles, paisajes celestiales. En los campos el cuerpo va directamente a la iglesia repleta de vecinos, y allí se suele decir la misa de corpore insepulto; en las ciudades se celebra un funeral en la semana siguiente. En la ciudad la gente se adhiere al sentimiento de los deudos mediante mensajes de guasap, porque hoy el guasap sirve para todo: para una cita, para un devaneo, para transmitir un pésame. La muerte es el gran tabú sobre nuestras cabezas, nadie quiere sentirla cerca. Algunos que acuden a un tanatorio cuando llegan a la casa se bañan en alcohol, como si el alcohol pudiera protegerlos de las enfermedades, de los cánceres, de los infartos, de los ictus. Como si pudiera protegerlos de la propia vida, de la propia muerte. Ese asunto que acongoja pues no dejamos nada, tan solo cinco minutos de gloria y cien años de olvido. Los extranjeros, qué duda cabe, son más prácticos que nosotros: frente a nuestros duelos y los antiguos lutos, cuando se muere un familiar celebran una comida, una cena en su memoria. Cuestión de costumbres.

En realidad, nadie nos ha preparado para aceptar la despedida final. Como nadie nos enseñó a apreciar la historia de las islas o la música clásica o las arias de ópera. Estas son cosas que uno ha de aprender de manera autodidacta. Porque hoy los adolescentes ven porno directamente en su móvil, están preparados prematuramente para las relaciones. Pero a los que echamos canas y calvicies nos cuesta vivir cada día de nuestra vida como si ese día fuera el último. Y en realidad, por mucho que los sacerdotes cristianos en sus homilías del funeral siempre hablen de la resurrección y la vida eterna, cuesta tanto entender eso como el dogma de la Santísima Trinidad.

Blog La Literatura y la Vida

Share. Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link
Previous ArticleSantiago Pérez: «Tras la orden de investigación al alcalde, las razones se multiplican para imputar a Clavijo»
Next Article ¿Profesorado de usar y tirar?

Artículos Relacionados

Susan Sarandon presa por querer una Palestina libre

septiembre 26, 2026

La matanza de los líderes obreros en Hermigua tras el golpe de 1936

agosto 17, 2026

¡Feliz Beñesmer!

agosto 15, 2026

Memoria histórica y resistencia soberana: La obra de Roberto Domínguez Lima frente al asedio imperialista

julio 22, 2026

El alma en la orilla: Crónica del arranque de la X Edición del Maspalomas Soul Festival

julio 18, 2026

Cuando éramos jóvenes

junio 29, 2026

Aquellas pequeñas cosas

junio 17, 2026

La banalización del mal y lo mal que lo hemos hecho

mayo 11, 2026

El bibliocausto canario: memoria de una cultura perseguida

abril 23, 2026
Add A Comment

Comments are closed.

Con la colaboración económica de la Consejería de Cultura
Con la colaboración económica de
La Consejería de Cultura
Entradas recientes
  • Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»
  • Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre
  • Derrota de Trump
  • La comunidad educativa de la ULPGC se moviliza ante el silencio institucional y la falta de apoyo sindical de cara al paro del 11N
  • Canarias Tiene un Límite llama a participar masivamente en la huelga general y la movilización por la vivienda
LIBROS
Acerca de Nosotros
Acerca de Nosotros

Radio San Borondón, desde muy pronto, comienza a adquirir gran audiencia y aceptación popular porque permite a los habitantes difundir sus propios valores y expresar sus propias reivindicaciones e ideas; promueve el derecho a la información y constituye una alternativa capaz de ofrecer veracidad, justicia, respeto y solidaridad.
Email: sanborondon@sanborondon.info
Contacto: +34 677 91 48 67

Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
Últimos Artículos Agregados

Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»

noviembre 5, 2026

Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre

noviembre 5, 2026

Derrota de Trump

noviembre 5, 2026

La comunidad educativa de la ULPGC se moviliza ante el silencio institucional y la falta de apoyo sindical de cara al paro del 11N

noviembre 5, 2026
Etiquetas
ana oramas bermúdez bifidus bionacionalismo, bionacionalistas Canarias 2025 capitalismo ccpc circuito del motor coalición canaria corrupción corrupción en canarias cultura Cultura Canaria Cultura Popular escalada de hostilidades francisco de la barreda garganta profunda Identidad Canaria interviu_nov08 ley del suelo logros Luisa del Toro mamotreto Manuel Parejo mauritiana miguel zerolo Movimiento ciudadano pelotazo de las teresitas pobres de derechas Premio Canarias SAHARA san blas San Cristóbal de La Laguna santa cruz de tenerife santiago pérez social media tenerife Teresitas Tradición Canaria trankimazin ttip turismo wladimiro zerolo
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Aviso Legal
© 2026 Desarrollo por;Tecnologia CCPC.

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

Radio SanBorondón
Radio SanBorondón
Tu navegador no soporta audio.