Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Conste que no tiene nada que ver con el caso del exministro de M.Rajoy, D. Cristobal Montoro, sin embargo, el caso del Viceconsejero de Hacienda del Gobierno de Canarias, D. Gabriel Megías Martínez tiene similitud en cuanto al meollo de la cuestión.
Resulta que el Viceconsejero de Hacienda del Gobierno autónomo está siendo objeto de toda clase de especulaciones por su vinculación con varias empresas familiares, Megías Martínez ha sido consejero de la sociedad matriz de la cadena hotelera Cordial Inversiones Turísticas S.A. y de la chocolatera La Candelaria, por lo visto Megías había intentado favorecer a la empresa chocolatera creando un impuesto sobre las importaciones y entrega de mercancías (AIEM) que obliga a los hoteles a pagar impuestos por los bombones y chocolatinas obsequio de bienvenida que no tengan procedencia canaria. Además, pertenece al consejo de administración de la empresa Pastas la Isleña e Inversiones y Gestiones Turísticas, S.A.
Estas vinculaciones no aparecen reflejadas (o aparecen de forma incompleta) en su ficha del Portal de Transparencia del Gobierno de Canarias, donde se indica que no desarrolla actividad privada. Sí constan, sin embargo, en el documento que presentó ante la Administración en 2024.
La consejera Matilde Asián ha cerrado filas con su viceconsejero. Sostiene que no existe incompatibilidad porque Megías solo forma parte de los consejos de administración de empresas familiares y no ejerce cargos ejecutivos. Se ampara en el artículo 8.1.a de la Ley 3/1997, que permite a los altos cargos vigilar y controlar su patrimonio personal o familiar. Asián ha destacado la “imparcialidad y profesionalidad irreprochable” de Megías a lo largo de su carrera y ha subrayado que ningún órgano supervisor le ha requerido abandonar esos cargos.
El 3 de agosto de 2026, siendo viceconsejero, se firmó una resolución vinculante que obliga a todos los hoteles de Canarias a pagar el AIEM por los bombones y chocolatinas de bienvenida importados. La medida protege a la producción local… y especialmente a empresas como La Isleña y La Candelaria, vinculadas a la familia Megías. Pocos días después se conoció que Ingestursa, la sociedad de la que es consejero había recibido casi 300.000 euros de fondos europeos gestionados por otra consejería del mismo Gobierno (Turismo, también del PP) para mejoras en un complejo de Cordial. No se trata de una simple coincidencia. Se trata de un alto cargo de Hacienda que interviene en el diseño y aplicación de un impuesto que favorece a su familia y cuyo entorno empresarial se beneficia de subvenciones públicas europeas. La oposición ya habla abiertamente de posible conflicto de intereses y exige su cese inmediato.
A ver, a mí, como canario, me interesa que se protejan los productos fabricados en Canarias ante la importación de similares de la Conchinchina, por ejemplo. Por tanto, me parece bien si existe una ley que obligue a pagar impuestos a quienes quieran obsequiar con bombones o chocolatinas a los turistas en hoteles en Canarias, lo que me repatea es que se tenga que hacer de la forma que lo ha hecho el viceconsejero Megías. Seguro estoy que podría haberse hecho de otra manera, no tan descaradamente, y es que uno, yo, se pregunta: ¿Y por qué no se penaliza el café o el cacao importados, a favor del gofio o del café de Agaete? Quiero decir que para proteger la industria canaria no hace falta ser miembro del consejo de administración de Gofio el Guanche, basta aplicar la lógica.
Megias, queriendo proteger el producto made in Canary Islands, metió un golazo a favor de las empresas familiares del ramo.
La pregunta es: ¿A quién o a quienes perjudica la nueva normativa autonómica? Que yo sepa nadie se ha quejado, ni siquiera los hoteles afectados, porque se supone que el impuesto añadido lo absorben los gastos generales de los establecimientos, quiero decir que los clientes seguirán comiendo bombones de la casa Lynd o de Nestle y no de la Candelaria o Tirma pese a los 15 céntimos de euro que supondrá, en más consumir bombones o chocolatinas made in Suiza o Francia.
En el fondo, más que en la superficie, todo este follón no significa, ni más ni menos, lo mismo que el chocolate del loro, un ahorro insignificante que no supondrá eliminar competencia.
No obstante, el señor viceconsejero, al que piden su inmediata dimisión, debería aprovechar el “escandalo” para dedicarse en alma y cuerpo a gestionar las empresas del clan familiar. Seguro estoy que obtendrá mejores resultados económicos que con el sueldo de vice de la cosa autonómica.
Según malas lenguas, son muchos los consejeros del mariachi de Fernando Clavijo, que ante el “cadáver” de su colega, ya se han puesto a la labor de intentar “limpiar” cualquier vestigio de favoritismo a empresas de amigos o chiringuitos montados al efecto de que la mamandurria quede entre los cuarenta de Ali Babá.
Lo de Megía, en la realidad solo es lo dicho: El Chocolate del Loro.




