«No es un rescate, es trasladar el problema a otro lugar», afirman
La propuesta de traslado, rechazada por el CSIC, contradice el espíritu de la ley francesa que puso fin a los espectáculos con cetáceos priorizando su bienestar
El parque acuático de Marineland, en la Costa Azul francesa, cerrado desde comienzos de enero por la prohibición desde 2026 en Francia de organizar espectáculos con cetáceos, trasladará finalmente a Wikie y su hijo Keijo, las dos últimas orcas que antenía en cautividad.
Francia ha reconocido que mantener cetáceos en cautividad para exhibición es incompatible con los estándares éticos actuales. Por ello, los colectivos ecologista canarios indican que el cierre del parque Marineland no puede resolverse trasladando a los animales a otro zoológico donde continúen viviendo en cautividad y siendo utilizados para espectáculos: «Esto no supone poner fin al problema, sino trasladarlo a otro lugar».
Asociación Tinerfeña de Amigos de la Naturaleza – ATAN, Asociación Abeque, Fundación Canarina, Fundación Telesforo Bravo y Juan Coello, Asamblea en Defensa de Nuestra Tierra – ADNT, Salvar La Tejita, Ecoocéanos, Coordinadora El Rincón – Ecologistas en Acción y Colectivo Tabona afirman en un comunicado que: «Las orcas son animales extremadamente inteligentes, con complejos vínculos familiares y sociales. En libertad recorren decenas de kilómetros cada día, socializan y se comunican a grandes distancias. Nada de eso puede reproducirse en un recinto artificial. Existe, además, una amplia evidencia científica que demuestra que el cautiverio provoca estrés crónico, estereotipias, deterioro físico y psicológico, así como conflictos sociales entre estos animales».
Por ello señalan que Francia no puede reconocer por ley que el cautiverio de cetáceos debe terminar y, al mismo tiempo, exportar ese mismo problema a otro país y que condenar a Wikie y Keijo a pasar el resto de sus vidas en una piscina siendo exhibidos no puede presentarse, en ningún caso, como una medida de bienestar animal.
Para los colectivos, si el objetivo de la ley es mejorar la vida de estos animales, Francia tiene que asumir su responsabilidad: mantenerlos en condiciones adecuadas hasta que puedan trasladarse a un santuario marino, porque las decisiones sobre el futuro de las orcas deben responder exclusivamente al interés de los animales y no a la continuidad de un modelo de negocio basado en el cautiverio y la exhibición de cetáceos.
Recuerdan que el cierre de Marineland era una situación previsible desde hacía años. Las administraciones francesas han tenido tiempo suficiente para planificar una alternativa centrada en el bienestar de las orcas. No puede alegarse ahora una supuesta urgencia para justificar una decisión que afecta al futuro de dos animales cuya situación era conocida desde hace tiempo. Todo apunta a que la aceleración del proceso responde más al interés económico de clausurar definitivamente las instalaciones que a las necesidades reales de Wikie y Keijo.
Por ello, para los ecologistas, los santuarios marinos suponen la alternativa más razonable para aquellos animales que no pueden ser reintroducidos en la naturaleza. Se trata de espacios marinos amplios, sin explotación comercial ni espectáculos que, aunque no reproducen completamente la vida salvaje, ofrecen unas condiciones mucho más respetuosas con las necesidades biológicas de estos animales. Un espacio respetuoso con las necesidades biológicas de estos animales. El Whale Sanctuary Project, actualmente en construcción en Nueva Escocia (Canadá), representa una oportunidad real para ofrecer a Wikie y Keijo un futuro coherente con la legislación francesa y con el creciente consenso científico y social sobre el bienestar de los cetáceos.
«El traslado no soluciona el problema de fondo: lo perpetúa. Sacar a dos orcas de un parque que cierra por razones éticas para ingresarlas en otro parque con el mismo modelo supone, sencillamente, trasladar el problema de lugar», concluyen.

