Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
La pregunta del millón es la existencia de Dios, porque desde la mitad del siglo XX y este primer cuarto del siglo XXI, o Dios no existe o se ha tomado un siglo de vacaciones.
Yo creo en lo segundo. Dios está cansado de la humanidad terrícola desde hace miles de millones de años y lógicamente necesitaba, como minimo, un siglo sabático, de manera que lo que está ocurriendo Dios ni se entera.
En un debate de un foro de internet, sobre la existencia o no de Dios, el 60% creía en un Dios del Universo, nada que ver con el Dios que nos proponen las religiones, las iglesias. Otros argumentan que no hay evidencia empírica suficiente para probar la existencia de Dios y, por lo tanto, no creen en su existencia. Algunos sostenían que es imposible saber con certeza si Dios existe o no, y prefieren mantener una postura neutral.
El debate profundizaba en el sentido de que un Dios todopoderoso y universal no podía pasar por alto las matanzas, genocidios, las guerras, las catástrofes naturales, inundaciones, volcanes, terremotos, pandemias y demás calamidades que sufre la humanidad, “porque si es así, apostillaba un profesor de literatura, Dios no existe, o está de vacaciones, o es un pasota”.
Como era lógico el profesor de Teología de la Universidad Católica Pontificia, opinaba:
“Tal vez Dios esté observando el universo y la humanidad sin intervenir directamente, permitiéndonos tomar nuestras propias decisiones y aprender de nuestros errores. Quizás Dios creó el universo y sus leyes, pero luego se retiró, dejándonos evolucionar y desarrollarnos según nuestras propias capacidades. Otra posibilidad es que Dios esté guiándonos de manera sutil, inspirando a personas y eventos para que se alineen con su propósito”.
Podrán observar que existen respuestas para todos los gustos y pronunciamientos, pero en caso de la existencia del Dios del Universo, el Dios universal del que dicen creer un alto porcentaje de seres humanos ¿es posible que tenga humanidad y sea tan bondadoso para dejar que ocurra, por ejemplo, el genocidio en Palestina, la invasión rusa a Ucrania, la maldad y el odio, las enfermedades malditas que hacen sufrir a miles de millones de personas? ¿cómo puede permanecer impasible ante la hambruna por la que mueren miles de millones de niños, de viejos, de gente que no tiene un mendrugo que echarse a la boca, mientras las grandes fortunas dilapidan miles de millones de dólares en lujos superfluos?
Por otro lado, el bochornoso espectáculo que nos ofrecen las religiones, las iglesias. ¿Es compatible la inversión en armamentos con los principios de paz y amor al prójimo que muchas religiones promueven? Porque son millones las personas que creen que las instituciones religiosas deberían utilizar sus recursos para ayudar a aquellos que más lo necesitan, como personas en situación de pobreza, hambre o sufrimiento.
Mientras una parte del mundo se debate entre la miseria de la pobreza y las pandemias y el otro en genocidios y guerras fratricidas, personajes monstruosos de la historia de la humanidad como Hitler, Netanyahu, Trump, Putin y un largo etcétera no pueden tener perdón.
Definitivamente o Dios es un camelo y ni ha existido ni existe o bien es que se ha tomado un siglo sabático y hasta el siglo XXII no se le verá el pelo, uno, yo, que en este aspecto llevo mis neuronas por un laberinto sin salida, prefiero pensar en lo del “crucero estelar de Dios”, antes de pensar que estamos solos y a nuestro libre albedrío en el Universo infinito, claro que para cuando Dios se incorpore al curro, seguramente el planeta tierra habrá desaparecido.
Si con Dios pasa lo que pasa, imagínense sin él, el consuelo que podemos tener no es otro que antes de empezar la 3ª guerra mundial y nuclear, aparezca y nos meta en cintura a todos e igual nos envía una pandemia de esas que te hacen pensar en lo diminutos que somos y lo delgada que es la linea entre la vida y la muerte.
Otro día hablaremos de los extraterrestres que, seguramente, si nos han visitado y a la vista de los salvajes animales que somos los terrícolas habrán decidido ni siquiera decir “hola” y han salido disparados a la velocidad de la luz de la Tierra a otros destinos más “humanizados”.

