El analista político Manuel Monereo ha calificado la falta de unidad de las formaciones situadas a la izquierda del PSOE como un «avance impetuoso hacia el desastre». Monereo recordó que en junio de 2016 este espacio político unificado logró cosechar más de 5 millones de votos y 70 diputados, convirtiéndose en la fuerza más importante de la izquierda europea. Sin embargo, las encuestas actuales apenas les otorgan entre 12 y 14 diputados, una drástica caída que atribuye directamente a disputas internas, viejas rencillas y luchas de poder por quedarse con la «herencia» de aquel capital electoral.
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Fragmentación territorial y la sensatez en Canarias
El analista ilustró la gravedad de la división exponiendo el escenario de Andalucía, su tierra natal, donde la izquierda concurrirá fragmentada en múltiples candidaturas. Según explicó, coexistirán las listas de lo que denominó el frente amplio, Podemos y Adelante Andalucía.
A este panorama se suma la decisión del frente amplio de presentarse en listas conjuntas con el PSOE en el Senado, una estrategia que Monereo tildó de «ambivalente» y que, a su juicio, termina desdibujando la identidad de la propia formación, ya que induce a los electores a votar directamente la papeleta del Partido Socialista en las elecciones generales. En contraste, valoró positivamente la sensatez lograda en Canarias, donde se ha conseguido proyectar una mayor unidad frente al panorama estatal.
El PSOE como único referente ante el miedo a la derecha
Esta fragmentación a la izquierda del Ejecutivo provoca, según Monereo, que la mayoría de los ciudadanos identifique únicamente a Pedro Sánchez como el referente de la izquierda en un contexto de radical polarización. El temor ante un posible gobierno de la derecha provoca un trasvase masivo de apoyos hacia el PSOE mediante el denominado «voto útil».
Monereo argumentó que los votantes tradicionales de Izquierda Unida o Unidas Podemos terminarán «tapándose la nariz» para votar a Sánchez como el «mal menor», perdiendo así una referencia política propia y transformando al PSOE en el principal beneficiario electoral de esta desunión.
La ausencia de un programa propio y de un proyecto de país
Monereo criticó que el actual problema de este espacio político es que su identidad es definida por la derecha y no por un proyecto propio. La polarización constante entre el relato de la derecha —que acusa al Gobierno de coalición de ser «la izquierda más radical»— y la respuesta de Pedro Sánchez alertando de que «vienen las derechas», ha reducido el tablero político a solo dos opciones reales.
Invocando la histórica premisa de Julio Anguita de «programa, programa, programa», el analista lamentó el «vacío espectacular» de propuestas unitarias y de país. Asimismo, señaló las contradicciones de formar parte de un Ejecutivo que, en la práctica, convalida el incremento del gasto militar o el fortalecimiento de las bases estadounidenses, lo que debilita el arraigo territorial y la capacidad de movilización de la izquierda alternativa.
Un inevitable debate de las izquierdas
El analista advierte que la izquierda tendrá que afrontar un debate inevitable sobre su papel como aliado subalterno del PSOE, señalando que la experiencia histórica demuestra la ineficacia de los atajos electorales. Según Monereo, unirse al adversario principal desde una posición de debilidad orgánica y división interna conduce al desastre político, tal como ocurrió en el pasado pacto y la posterior entrada de Unidas Podemos al Gobierno central.

