Las Palmas de Gran Canaria, Tenerife, Fuerteventura, La Palma y Lanzarote acogieron este sábado movilizaciones bajo el lema «Porque nos cuesta la vida», respaldadas por cerca de 10.000 firmas ciudadanas.
Un total superior a las 21.000 personas se manifestaron este sábado en diferentes islas de Canarias para reivindicar los derechos sociales, la justicia social, el fortalecimiento de los servicios públicos y la protección de los bienes comunes. La convocatoria reunió a una amplia pluralidad de colectivos sociales, sindicales y ciudadanos con el propósito común de situar las necesidades humanas por encima de los intereses económicos.
Por territorios, la participación ciudadana se distribuyó con 20.000 asistentes en Gran Canaria, que marcharon desde el Auditorio Alfredo Kraus hasta el parque Santa Catalina. En Tenerife se congregaron 600 personas entre la Plaza Weyler y la Plaza del Príncipe, mientras que Fuerteventura movilizó a 500 manifestantes frente a la Delegación del Gobierno en Puerto del Rosario. Por su parte, La Palma contó con 250 participantes en la Plaza de España de Los Llanos de Aridane, y Lanzarote registró 200 asistentes en el entorno del Cabildo Viejo en Arrecife.
Reivindicaciones por la vivienda, el territorio y la igualdad
Durante las marchas se corearon consignas centradas en garantizar el acceso a la vivienda como un derecho fundamental y no como un negocio. Asimismo, los manifestantes reclamaron unas condiciones laborales dignas, la defensa del medio ambiente y del territorio, así como la protección de los derechos de las personas migrantes y del colectivo LGTBIQ+, expresando un firme rechazo al racismo y a la xenofobia.
La jornada culminó con la lectura de los manifiestos elaborados por los distintos colectivos participantes.
Los textos incidieron en la urgencia de blindar los servicios públicos y frenar la desigualdad.
Un minuto de silencio contra las muertes evitables
Uno de los momentos más significativos de la jornada tuvo lugar en el parque Santa Catalina de Las Palmas de Gran Canaria, donde se guardó un riguroso minuto de silencio en memoria de las personas fallecidas tras sufrir un desahucio, las víctimas de violencia machista, los mayores afectados por la falta de atención sociosanitaria y quienes perdieron la vida en las rutas migratorias. El acto de duelo colectivo concluyó con el lema unánime de que estas situaciones responden a fallas estructurales y sociales.
Los portavoces de la movilización recalcaron que la democracia excede el mero ejercicio del voto periódico y exige una participación activa de la ciudadanía en las decisiones que condicionan su bienestar. La jornada se consolidó así como un llamamiento transversal para continuar tejiendo una red social organizada en defensa de los derechos colectivos bajo el lema compartido de ¡Democracia real ya!

