Las banderas de EE.UU., Marruecos e Israel arden a plena luz del día en la fachada del Estadio Gran Canaria. durante una acción civil realizada este martes 1 de septiembre. Este acto simbólico denuncia las agresiones que estos tres estados ejecutan contra los pueblos saharaui, palestino, cubano, iraní y venezolano, erigiéndose como una defensa activa de la paz global. Los colectivos organizadores aclaran que la intervención se ejecutó bajo estrictas medidas preventivas, por lo que no se produjo ningún tipo de daño material al inmueble ni existió riesgo para las personas. La acción exige la paralización del proyecto del estadio, el boicot al Mundial 2030 y la denuncia internacional de las potencias señaladas.
Rechazo al despilfarro en plena crisis habitacional
La macroobra proyectada por el Cabildo de Gran Canaria supone un desembolso de 234 millones de euros de dinero público. Esta inversión resulta intolerable en el contexto actual, donde el 42% de la población canaria sufre serias dificultades para acceder a una vivienda digna y el precio del alquiler en las capitales canarias devora más del 50% del salario medio. Mientras el 20% del parque de viviendas de las islas permanece vacío o destinado a la explotación turística, las instituciones priorizan reformar un recinto que ya se encuentra en perfectas condiciones. Además, esta remodelación liquida el modelo de estadio olímpico público, concebido originalmente como una ciudad deportiva abierta a todas las disciplinas, para entregar los recursos colectivos al beneficio de intereses privados.
Boicot al Mundial 2030 y complicidad con la ocupación
La organización del Mundial de Fútbol 2030 actúa como una plataforma de legitimación para la dictadura monárquica marroquí y el sometimiento del pueblo saharaui. La inclusión de Marruecos en la candidatura responde al alineamiento de las potencias occidentales y del Estado español con un régimen que viola sistemáticamente los derechos humanos. Participar en este evento convierte a las instituciones en cómplices de la ocupación del Sáhara Occidental. Esta situación se agrava con la alianza estratégica entre Marruecos e Israel, dos regímenes de ocupación colonial respaldados por Occidente que aplican lógicas idénticas de despojo, apartheid y represión militarizada en territorios sitiados como Gaza y El Aaiún.
Denuncia de la traición política y la hipocresía institucional
El giro político del Gobierno de España en marzo de 2022 consolidó el respaldo a la propuesta de autonomía marroquí, consumando una traición histórica al pueblo saharaui. A nivel local, la presidencia del Cabildo de Gran Canaria incurre en una grave hipocresía institucional, manteniendo una retórica solidaria en los discursos que se contradice con la práctica de los hechos. Al financiar con más de 250 millones de euros una infraestructura clave para el Mundial, las administraciones insulares blanquean al régimen alauí. Marruecos mantiene una postura hostil hacia los intereses de Canarias mediante el expolio de los recursos pesqueros y el uso de la inmigración como herramienta de presión política.
Exigencia de retirada inmediata de la licitación
Ante la gravedad de esta operación de lavado de imagen a través del deporte, se exige la retirada inmediata de la licitación de las obras del Estadio Gran Canaria. Se insta formalmente a las fuerzas políticas del pacto de gobierno, especialmente a Nueva Canarias y al PSOE, a reconsiderar su apoyo a este proyecto y a buscar alternativas de inversión pública alineadas con las necesidades sociales de la isla. La defensa del pueblo canario y la solidaridad real con las causas internacionales exigen coherencia ética y el cese inmediato de cualquier complicidad con regímenes opresores.

