¿Hacia un 1 de octubre sin edadismo?

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Por: Plataforma Residencias Dignas 

La forma en que una sociedad trata a sus personas mayores dice mucho de la sociedad que quiere ser.
Con motivo del Día Internacional de las Personas de Edad, la Plataforma Residencias Dignas quiere hacer un llamamiento a las administraciones públicas, a las entidades sociales, a los medios de comunicación y al conjunto de la sociedad para reflexionar sobre la forma en que estamos tratando a las personas mayores y, especialmente, sobre las condiciones en las que viven quienes necesitan atención residencial o acuden a centros de estancia diurna, así como de las que residen, de forma precaria, en sus propios domicilios.
La Plataforma recuerda que el 1 de octubre fue proclamado por Naciones Unidas como Día Internacional de las Personas de Edad, una jornada destinada a sensibilizar sobre los derechos y las necesidades de las personas mayores y a promover respuestas de las instituciones y de la sociedad.

Envejecer no puede significar perder derechos, autonomía ni dignidad. Las personas mayores no deben ser consideradas únicamente receptoras de cuidados, sino ciudadanos y ciudadanas con capacidad de decisión, experiencia, conocimientos y una importante contribución a sus familias, comunidades y al conjunto de la sociedad Residencias Dignas quiere poner especialmente el foco en las carencias de personal, que, según trasladan residentes y familiares a la Plataforma, se producen en determinados centros residenciales y de estancia diurna.
Las personas atendidas presentan en muchos casos elevados grados de dependencia y patologías complejas, incluidas enfermedades neurodegenerativas, que requieren cuidados especializados, tiempo, paciencia, formación y una atención individualizada. Por ello, no basta con disponer de un número suficiente de trabajadores, QUE AHORA MISMO NO LO HAY, es imprescindible que las plantillas estén adecuadamente dimensionadas y que quienes desempeñan funciones de atención directa cuenten con la formación y cualificación necesarias para responder a las necesidades de las personas atendidas.
La Plataforma considera igualmente necesario reconocer la labor de los profesionales de estos centros. Son muchos los trabajadores y trabajadoras que desarrollan su labor con dedicación y compromiso, incluso por encima de lo que permiten unas condiciones laborales y organizativas frecuentemente difíciles. La sobrecarga de trabajo y la precariedad laboral también forman parte del problema y deben ser abordadas.
Residencias Dignas considera necesario superar progresivamente un modelo basado fundamentalmente en grandes centros y avanzar hacia una atención centrada en la persona y vinculada al entorno comunitario.
Siempre que la situación de la persona lo permita, debe garantizarse la posibilidad de envejecer en casa, en el propio barrio y cerca de las redes familiares y sociales, reforzando servicios como la ayuda a domicilio, la asistencia personal, la teleasistencia, los servicios de apoyo, la atención sanitaria y de enfermería y los recursos de proximidad. Todo ello tendría que estar complementado por una política social efectiva que les permita la adecuación física RESIDENCIAS DIGNAS de los espacios domiciliarios a sus carencias, en cuanto a la movilidad personal o a la atención sociosanitaria.
Cuando sea necesario acudir a un recurso residencial, la Plataforma apuesta por centros de menor tamaño, integrados en los barrios y conectados con la comunidad, además de fórmulas como viviendas colaborativas o modelos que permitan una atención más personalizada.
La atención debe favorecer la autonomía, la estimulación cognitiva, física y social, las relaciones familiares y comunitarias y la participación de las propias personas mayores en las decisiones que afectan a su vida.
La Plataforma Residencias Dignas invita finalmente a aprovechar esta jornada para combatir el edadismo y cuestionar una visión de la vejez basada exclusivamente en la dependencia, la enfermedad o la carga económica.
Las personas mayores sostienen familias, participan en asociaciones, cuidan a otras generaciones, contribuyen a la economía y a la vida comunitaria y siguen aportando conocimiento, experiencia y compromiso social, bien personalmente o a través de su voto.
Por ello, en este 1 de octubre, Residencias Dignas reclama a las administraciones públicas que garanticen los recursos necesarios para una atención de calidad y anima a las personas mayores, familiares y profesionales a participar activamente en la defensa de sus derechos.
Asimismo se les exige la concreción en las medidas a adoptar que demuestren una verdadera Voluntad Política que sitúe a los Mayores en el centro de sus actuaciones político- institucionales. En este sentido consideramos fundamental la labor fiscalizadora por parte de las instituciones públicas, poniendo en valor los aciertos o sancionando los fallos, en muchos casos graves, en la gestión de las residencias tanto públicas como privadas. No podemos olvidar los casos de las residencias AMAVIR en Lanzarote, los casos de sarna en dos residencias de Tenerife, las reivindicaciones de los trabajadores y trabajadoras de Taliarte Sur y las
demandas de la Asociación de Familiares de esa misma residencia.
Porque cuidar no es solamente atender necesidades: es respetar, escuchar, acompañar y reconocer la dignidad de cada persona.

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