Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
A estas alturas de la comedia de la vida, nadie duda que Donald Trump tiene su popularidad bajo mínimos, ni siquiera los “propios” aprueban la gestión del presidente yanqui. Menos del 40% de sus votantes volverían hacer, este es el último sondeo efectuado en EEUU.
Anoche en el Hotel Hilton de Washington un individuo armado entró en la sala donde se celebraba la cena de corresponsales de la Casa Blanca a la que asistió, después de 15 años, Donald Trump e hizo varios disparos sin que se produjeran víctimas.
El escenario ideal y la situación idónea para protagonizar un “magnicidio”. Lo que ocurre es que esta “historieta” no convence ni a los “magas” (votantes que han seguido a Trump con un fervor y devoción sectaria)
No hay quien dude que la “película” de anoche tendrá repercusión política y que la figura de un presidente que ha sufrido dos atentados y de los dos ha salido indemne reforzará su teoría de ser el “elegido divino” para construir un nuevo mundo.
Si analizamos el “atentado” nos daremos cuenta de que todo forma parte de un guion de película de ficción mal preparada, incluso un agente de seguridad recibe un impacto de bala del “terrorista” en el chaleco antibala, con lo que el policía salva su vida milagrosamente.
Otro atentado fallido en otra situación comprometida para el presidente yanqui, otro montaje llevado a cabo por la oficina de las cloacas de la Casa Blanca.
¡¡MENUDA MIERDA!!

