Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
No, para nada voy a echar leña al fuego y a poner a parir al PP, eso se lo dejo a Tellado y compañía que aprovecha cualquier asunto para echar mierda al gobierno de coalición y conste que sería facilísimo, pero no es lo lógico.
Lo ocurrido en la sanidad pública en Andalucía ha sucedido y posiblemente suceda en todo el Estado español, el grave error en la prevención del cáncer de mama donde han estado más de tres años en dar el resultado de las mamografías efectuada a más de 2.000 mujeres andaluzas quizás sea, en cuanto a volumen, el más llamativo pero este tipo de actuaciones, por llamarlo de alguna manera es algo normalizado en la sanidad pública española.
A mi amiga Laura, q.e.d., en Barcelona, cuando se notó un pequeño bultito en el pecho derecho acudió a su médico de cabecera el que le diagnosticó, sin más pruebas, que “seguramente se tratase de un quiste sebáceo o un grano interno sin mayor importancia”. Pasado el tiempo y en vista de las molestias que le estaba ocasionando se decidió por acudir a la consulta de un dermatólogo privado el que le envió hacer una mamografía de urgencia, mi amiga falleció después de una larga lucha contra las metástasis que le había producido el cáncer de mama por no haber sido tratada a tiempo, pese a la mastectomía total se llegó tarde, muy tarde. Ella recurrió su caso a la sanidad publica catalana y fue indemnizada, el dinero sirvió para pagar su entierro.
Como el caso de Laura y el de las miles de mujeres andaluzas que han sido victima de la dejadez, de la desidia de personas que trabajan para cuidar de nuestra salud, obviando los datos, los resultados de las mamografías efectuadas en un plan de prevención del cáncer de mama, me resulta uno de los errores más graves que puede cometer una sanidad, llámese pública o privada. Porque seguramente, ahora cuando se revisen y se hagan nuevas pruebas y después del tiempo transcurrido sin posibilidad de ser tratadas con quimio o cirugía, las posibilidades de sobrevivir se reducen en un 60%, así es de triste la historia, pero no tiene remedio.
Yo soy uno de los beneficiarios de la prevención del cáncer colorrectal. En una de estás campañas decidí entrar en el programa y hacerme la prueba de sangre oculta en heces. A los pocos días de la analitica recibí la llamada del equipo diciéndome que había dado positiva la muestra y me citaban urgentemente para realizarme una colonoscopia, no dude y sin demora a los dos días siguientes me hicieron la prueba. El resultado fue la extirpación en la propia colonoscopia de una serie de pólipos que de no descubrirlos a tiempo se hubieran degenerados en un cáncer de colon, puedo decir que, en mi caso, funcionó a la perfección la campaña de prevención.
La prevención y detección temprana del cáncer pueden reducir significativamente los costos asociados con el tratamiento y cuidado de pacientes con cáncer avanzado, eso quiere decir que, aunque el tema económico no debe tener mayor importancia ya que prima la salud del paciente, si vale la pena resaltar que, además, de ese ahorro cuantitativo, la realidad es que la temible enfermedad, tratada a tiempo y en sus primeras fases, ahorra un sufrimiento al enfermo en cuanto a tratamientos de quimio terapía menos invasivos y con un alto porcentaje de supervivencia.
Pero ¿ Qué podemos esperar de una sanidad que tarda 3 meses en realizar un escáner solicitado urgente, o bien una resonancia, una consulta con la Unidad del Dolor o una simple consulta con un otorrino que puede tardar más de un año en realizarse?
Es posible que el caso de la sanidad pública andaluza, desgraciadamente, sirva para que las distintas comunidades autónomas tomen nota y se apliquen para agilizar las pruebas y los resultados, no solo de las campañas de prevención de enfermedades, también para que no se eternicen las pruebas de millones de españoles que esperan, en todas las partes de la geografía del Estado español, una solución urgente a sus problemas de salud.
Quizás la respuesta a lo ocurrido en la sanidad pública andaluza tenga mucho que ver con la “rebaja” en los presupuestos y la derivación a la sanidad privada de dineros destinados a la pública.
Buscar culpables habrá que hacerlo, pero seguro que la que no tiene la culpa es la que por el mero hecho de la dejadez de algunos se encuentra con un problema de salud de difícil o imposible solución.

