Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
El cantautor Carlos Cano, a primeros de los años 70 cuando transitábamos las playas de la Costa Brava con la guitarra a la espalda y la tienda de campaña, con una bolsa donde guardábamos 4 latas de anchoas, 2 de atún, un fuet y medio chorizo, tocando por los chiringuitos de Calella, Blanes o San Feliu, a cambio de un muslo de pollo con papas fritas y un vaso de vino tinto con casera de postre un flan, sustentándonos con las propinas de marcos alemanes y francos franceses que los turistas que cenaban en el chiringuito nos regalaban después de oír cantar a Carlos con su guitarra y la mía. Carlos, que en paz descanse, me dijo, cuando dormíamos en una especie de tienda india, mirando las estrellas y con el pollo en el estomago más dos o tres cubatas que los guiris nos invitaban, “Joaquín, no te olvides nunca que el que aguanta siempre gana”. Carlos Cano aguanto carreta y carretones, pero al final ganó y hoy en día figura como uno de los grandes cantantes de copla española. Carlos Cano triunfó porque aguanto lo inaguantable.
Lo que les acabo de escribir viene a colación a la precipitada dimisión de la fundadora y líder del partido SUMAR. Yolanda Díaz no ha aguantado el primer asalto de un combate sin antecedentes.
¿A qué se refiere Yolanda cuando dice “malos resultados en las elecciones del parlamento europeo?
Porque malos resultados con respecto a las elecciones del 2019 es imposible ya que SUMAR no existía en las pasadas elecciones de la UE.
SUMAR ha conseguido 3 eurodiputados y punto. Otra cuestión son las perspectivas que la propia coordinadora podría pensar como resultado idóneo.
Porque malos resultados serían si se pudiera hacer una comparativa con elecciones anteriores para la composición del parlamento de Estrasburgo y Bruselas, que en este caso no es posible,
Yolanda se ha precipitado y su prisa en demostrar que ha “dignidad” no le gana nadie, acaba de poner en un serio peligro de desaparecer la marca SUMAR dentro del panorama político español. Existen antecedentes; UPYD se desintegró cuando Rosa Díaz se negó a ir en coalición con Cs y su posterior dimisión fue el detonante para acabar enterrando a su proyecto político, A Albert Rivera le ocurrió con Cs algo parecido, su negativa a formar un gobierno de coalición con el PSOE de Pedro Sánchez lastro de tal manera al partido que acabó dimitiendo y su participación en las europeas ha acabado con su historia con mucha pena y poca gloria. Con Unidas Podemos tenemos otro caso parecido. La dimisión de Pablo Iglesias supuso un antes y un después de la formación morada. Hoy subsiste a duras penas y con mucha suerte podrá aguantar hasta el 2027 para afrontar las autonómicas y generales.
Porque el problema hubiera sido distinto si ella se hubiera sometido a una cuestión de confianza dentro del seno del partido, que tampoco hubiera hecho falta porque no han sido estos resultados los peores de las 4 elecciones a las que SUMAR se ha presentado. Obtener 3 eurodiputados para empezar a caminar en la Unión Europea no es un triunfo para tirar cohetes, tampoco es un fracaso para tirarse de los pelos y armar el follón del año.
Yolanda ha defraudado a muchos que, como yo, creíamos ver en ella una política española digna de ocupar, más pronto que tarde, la Moncloa. Se nota que no ha leído el “manual de resistencia” de su socio de gobierno, Pedro Sánchez.
De momento algunos y “algunas” están haciendo palmas con las orejas y frotándose las manos a la espera de la caída en picado de SUMAR.
Una pena que no se haya tomado una semana de reflexión tal cual lo hizo el presidente del gobierno. Una pataleta de rabia cuyo coste será la total desunión de la izquierda solidaria.
¡¡Que mierda de país!!

