
Escucha la entrevista completa con Pino Sosa, presidenta de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas.
Después de dos décadas de actividad, la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas por fin tiene local. Han impulsado algunas de las investigaciones más importantes, con excavaciones que han permitido dar sepultura a muchas de las personas asesinadas por el franquismo. Hablamos en Radio San Borondón con Pino Sosa, presidenta de la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas.
La madre de Pino dedicó toda su vida a buscar a su marido, José Sosa Déniz, un latonero del barrio de Las Chorreras desaparecido la noche del 18 al 19 de marzo de 1937, cuando tenía apenas 33 años. Antes de fallecer, en 1995, Pino Sosa le prometió a su madre que no iba a parar hasta encontrar a su padre. Más de 80 años después, José Sosa Déniz fue identificado en el pozo de Tenoya.
Pero lejos de parar, Pino Sosa sigue con el mismo ímpetu al frente de esta asociación para la recuperación de la memoria y la dignidad. Aún hoy hay sectores que les acusan de «revolver el pasado», pero ella tiene clara cuál es su intención: «No estoy revolviendo, estoy buscando a los demócratas que por querer un país mejor los mataron».
20 años desde que iniciaron su actividad, la Asociación por la Memoria Histórica de Arucas cuenta con un centro de documentación, donde pueden acudir tanto quienes sientan interés por la cultura y conocer un poco más la historia de la represión franquista, como quienes deseen llevar muestra de ADN para ayudarlos a buscar a sus familiares, según explica Pino.
Aunque la guerra civil no tuvo un desarrollo ordinario en las Islas, Sosa considera que «como la represión brutal que se ocasionó en Canarias no hubo en ningún sitio». Centenares de desaparecidos siguen figurando en el Archipiélago como víctimas del franquismo, lo cual mantiene actualizada la tarea que desempeñan asociaciones como la que Pino preside.
Agradece Sosa el apoyo que han recibido del Ayuntamiento de Arucas, el Cabildo de Gran Canaria y también del Gobierno de Canarias, institución esta última que les financió la apertura de su primera fosa, el pozo de Tenoya. Pino Sosa sigue y seguirá luchando con una motivación que no se queda en la identificación de las personas desaparecidas: enseñar a los más jóvenes lo que sucedió. Comenta con orgullo lo emotivo que le resulta ir por colegios e institutos dando charlas sobre memoria histórica y, aunque admite que muchos al principio no conocen el tema, «se quedan siempre queriendo saber más», dice.
Foto: Agencia EFE
