Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
El Ku Klux Klan (KKK), fundado el 24 de diciembre de 1865 casi como un divertimento por seis jóvenes que habían combatido en las filas confederadas durante la guerra civil estadounidense 1861-1865, se convirtió enseguida en una violenta máquina racista de aterrorizar y matar, primero a afrodescendientes y después a personas judías, católicas, homosexuales, sindicalistas, comunistas, blancas que defendían los derechos de la población negra y cualquiera que no encajara en su ideología de supremacismo blanco protestante.
Hoy, 160 años después y tras una historia en tres fases en la que llegó a superar los cuatro millones de integrantes, el KKK pervive en apenas medio centenar de pequeños grupos muy divididos y descoordinados que incluso rivalizan entre sí y que no suman más de 8.000 miembros. Pero eso no significa que la organización haya dejado de ser un peligro para la convivencia democrática. Internet y las redes sociales le permiten extender su influencia y ‘teñir ideológicamente’ a una parte de la sociedad estadounidense.
De nuevo vuelve a resurgir el fantasma del Ku Klux Kan y está vez aparece en forma de “policía antinmigración”. La policía antinmigración en EEUU se refiere a la Oficina de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés). ICE es una agencia federal que se encarga de hacer cumplir los deseos racistas de Donald Trump.
Su cometido es: Identifica, arresta y deporta a personas que no tienen estatus migratorio legal en EEUU, investiga y desmantela redes de tráfico de personas y crimen organizado. Protege la seguridad nacional y pública.
La realidad es bien distinta: El ICE ha sido acusado de separar a familias de inmigrantes, incluyendo niños pequeños de sus padres, lo que ha generado críticas y protestas.
Condiciones de detención inhumanas: Los centros de detención del ICE han sido criticados por condiciones de vida inhumanas, incluyendo falta de acceso a servicios básicos como comida, agua y atención médica.
Uso excesivo de la fuerza: El ICE ha sido acusado de utilizar la fuerza de manera excesiva contra inmigrantes, incluyendo el uso de gas lacrimógeno y otros métodos de control de disturbios. Son varias las muertes ocasionadas por la violencia de esta nueva versión del Ku Klux Klan.
Falta de transparencia: El ICE ha sido criticado por no ser transparente en sus operaciones y por no proporcionar información adecuada sobre las detenciones y deportaciones.
Es importante destacar que estas irregularidades han sido denunciadas por organizaciones de derechos humanos y medios de comunicación, y han generado un debate nacional sobre la política de inmigración en Estados Unidos .
El jefe de la ICE (Oficina de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos) no está claramente identificado. Sin embargo, se menciona a un individuo llamado David Easterwood, quien es el director interino de la oficina local de ICE en St. Paul, Minnesota .
Además, se menciona a Greg Bovino, quien es el comandante de la Patrulla Fronteriza (CBP) y ha sido visto en un Target de Minnesota, lo que generó reacciones violentas de la multitud. Bovino ha sido un ferviente seguidor de la política migratoria de la administración Trump y ha utilizado sus redes sociales para compartir imágenes de arrestos de supuestos inmigrantes ilegales .
Greg Bovino, al mejor estilo nazi, como jefe de la moderna SS de Hitler, aparecía en Minnesota rodeado de una numerosa escolta de miembros del ICE, armados hasta las cejas, con una gabardina que recuerda los tiempos del auge de las Schutzstaffel y su violencia racista.
Donald Trump parece querer imitar a Adolph Hitler y su política en defensa de la raza aria y su “pureza”.
Los norteamericanos están viviendo una pérdida de derechos fundamentales que les recuerda la peor pesadilla del siglo XX ; el nazismo de Hitler.
El regreso de un moderno y bien armado Ku Klux Klan bajo el nombre de ICE, supone la mayor operación de limpieza étnica encubierta y autorizada por la Casa Blanca de los últimos 100 años.
El asalto al Capitolio en el 2021 inició una escalada de tensión que la creciente violencia política y los ataques a personas y grupos minoritarios y la expansión de extremistas y milicias armadas ha hecho encender las alertas ante un creciente descontento de la población y algunos sectores del ejército con la posibilidad de un enfrentamiento civil entre unos y otros ciudadanos de EEUU.
Aunque la posibilidad de una guerra civil en USA es relativamente baja – un estudio realizado en el 2022 existía un 25% de posibilidad de que estallase, en el 2025 aumentó a un 38% ese riesgo- no se puede descartar, el descontento de la ciudadanía es cada día mayor.
Este escenario es el menos conveniente para el resto de la población mundial que teme, llegado el momento, de que los problemas de Donald Trump y para evitar esa guerra civil, esté dispuesto a desencadenar la 3ª Guerra Mundial.

