Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Me preocupó el audio de mi nieto, alumno del Colegio Cisneros Alter de Santa Cruz de Tenerife. En el citado audio me decía: «abuelo el calor en las aulas es insoportable, los profesores con las camisas mojadas en sudor y nosotros igual, una compañera de clase se ha desmayado deshidratada, la saqué de la clase para llevarla a enfermería…».
El Cisneros Alter es un colegio concertado, es decir la educación la pagamos todos con nuestros impuestos, no obstante los padres pagan una cuantiosa cantidad en conceptos varios, comida, transporte, uniformes, etc etc.
El caso es que a pesar de las repetidas manifestaciones de alumnos y que, incluso, uno de los padres se ofreció a pagar de su bolsillo una serie de ventiladores que mitigaran los 37º de calor en las aulas, a lo que se negó la dirección del centro. el problema sigue en aumento. Ante el peligro que corren los alumnos, he intentado ponerme en contacto con el director del centro, le he enviado un correo solicitando explicaciones, el zoquete ilustrado no ha tenido, siquiera la deferencia de contestar a mi misiva ni a mis llamadas, telefónicas. Si la actitud del director del Cisneros Alter es mirarse la pelusa de su apestoso ombligo, me imagino la calidad de la enseñanza de ese colegio.
El problema no es solo del Cisneros Alter es de todos los colegios e institutos de Canarias.
Claro que el tema preocupa poco o nada a los partidos políticos que en el Pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife rechazó el 25 de septiembre de 2026 una moción del PSOE (presentada por la concejala Elena Mateo) para impulsar la instalación de aire acondicionado en los 36 colegios públicos de la capital, ante las olas de calor y sus efectos en la salud y el rendimiento del alumnado.
La propuesta pedía colaboración entre el Ayuntamiento y la Consejería de Educación para instalar climatización, adaptar instalaciones eléctricas, habilitar fuentes de agua y aumentar zonas de sombra. El equipo de gobierno (Coalición Canaria y Partido Popular) votó en contra. El concejal de Infraestructuras, Javier Rivero, argumentó que una implantación generalizada iría en contra de directrices del Ministerio de Transición Ecológica orientadas a reducir el gasto eléctrico y priorizar medidas de “envoltura climática” (mejoras en cubiertas, ventanas, carpintería, aislamiento, vidrios de control solar, pérgolas y ventilación). Aseguró que muchos centros ya tienen preparadas las instalaciones o disponen de aire en algunas dependencias, y que se están haciendo reformas.
A ver si lo entendemos, ¿la salud de los alumnos no es prioridad y si lo es el gasto eléctrico? Sin embargo, los centros educativos tienen un deber general de protección de la salud y seguridad del alumnado (LOE y normativa autonómica de Canarias). Si las temperaturas son extremas y no se adoptan medidas razonables, puede considerarse un incumplimiento de ese deber de cuidado. Por ahí va mi denuncia.




