El alpinismo de vanguardia y el compromiso social comparten una misma raíz: la búsqueda incansable de la verdad y el desafío a los límites establecidos. Armando Marco Placeres ‘MANDY’, alpinista grancanario con más de dos décadas de experiencia en alta montaña y un extenso historial de expediciones en algunas de las cordilleras más exigentes del planeta, encarna esta dualidad. Célebre por ser el primer alpinista canario y español en coronar el Spantik o Golden Peak (7.027 metros) en Pakistán, además de acometer exigentes retos en el Himalaya como su expedición al Monte Everest en estilo puro y sin oxígeno suplementario, Mandy combina su pasión por las cumbres con su labor como reconocido botánico y paisajista de profesión, siendo fundador de la empresa Fuertebotánica. En una profunda e íntima entrevista concedida a Radio San Borondón, el montañero repasa su trayectoria y rinde tributo a su padre, el recientemente fallecido periodista Armando Marcos Placeres.
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EL PATRIMONIO DE SER UNO MISMO
La pérdida de Armando Marcos Placeres Ehadulasis ha dejado un vacío incalculable en la cultura y el periodismo de las islas. Definido por su hijo como un gran periodista, humanista y hombre profundamente culto, poseía un conocimiento enciclopédico del ecosistema político-empresarial canario. Mandy recuerda que el mejor patrimonio que les dejó fue la enseñanza de ser uno mismo. Su huella es imperecedera tanto a nivel profesional como en el plano de los valores personales. Pertenecía a otra escuela, una donde la honestidad era inquebrantable y donde la corrupción no tenía cabida. A lo largo de su vida, su firme compromiso con el entorno, la solidaridad y un afilado sentido de la justicia lo llevaron a sufrir intensamente hasta su último suspiro ante las derivas de la sociedad moderna.
EL SUFRIMIENTO ANTE UNOS MEDIOS QUE DESINFORMAN
La degradación del panorama informativo actual era uno de los grandes dolores del veterano periodista. Mandy rememora, entre la anécdota y la frustración compartida, los momentos en que su padre sentía impulsos de arrojar el televisor por la ventana ante el nivel de unos medios de comunicación que desinforman y una alarmante falta de civismo generalizada. Siempre defendió sus principios con vehemencia y advertía a sus hijos sobre la necesidad de estudiar y formarse a fondo para afrontar un futuro complejo que requerirá personas preparadas. Fue un auténtico adelantado a su tiempo: pionero en debates políticos televisivos, promotor de la medicina preventiva y un joven melómano que traía discos de vinilo desde Inglaterra. Vivía una utopía personal en medio de una realidad distópica. Su muerte, ocurrida cuando se encontraba en una excelente forma física, impactó a la familia mientras Mandy se encontraba en el Everest, desde donde le rindieron un emotivo homenaje. Posteriormente, el alpinista trasladó sus cenizas al pico más alto de Rusia. En la más absoluta soledad de la cumbre, esparció sus restos y mantuvo una última conversación íntima sobre política, economía y sociedad con quien consideraba una universidad viviente.
EL NUEVO CACQUISMO Y LA TELEVISIÓN BASURA
La integridad de Armando Marcos Placeres se puso a prueba en numerosas ocasiones debido a su posición de influencia. Su hijo relata cómo fue testigo de llamadas telefónicas de ciertos empresarios poderosos que dictaban órdenes directas, ante las cuales su padre siempre se negó en redondo a claudicar. Ante este panorama, Mandy hace un llamamiento urgente a recuperar aquella escuela de periodismo ético y debates de alto nivel, lamentando la proliferación de una televisión basura que responde a la demanda de una sociedad adormecida. El alpinista advierte que el archipiélago ha transitado del caciquismo antiguo a un neocaciquismo maquillado que la ciudadanía no logra percibir, y aboga por recuperar la capacidad de movilización y protesta organizada que caracterizaba a la sociedad isleña en épocas pasadas.
CONEXIÓN INTERIOR Y DESAFÍO EN LA ALTURA
El tránsito de Mandy hacia las grandes cordilleras comenzó en la infancia, compartiendo aventuras iniciales con su amigo Jorge Famia. Sin embargo, fue a los 11 años, al ascender al Teide en Tenerife, cuando experimentó una revelación y tomó conciencia de su profunda conexión con la montaña. Para el deportista, el alpinismo es una búsqueda continua, una pasión llena de incertidumbres y peligros que funciona como un reto para encontrar los propios límites y explorar el espacio interior. El diálogo con la montaña constituye un desafío personal absoluto que exige una estricta ingeniería emocional, especialmente en situaciones extremas de supervivencia donde la falta de oxígeno nubla el juicio. Tras haber resistido jornadas de hasta 14 horas en zonas críticas y vientos lacerantes de más de 100 kilómetros por hora que llegaban a levantarlo del suelo, Mandy define la relación con la cumbre como un binomio indisoluble de amor y odio, recomendando a todo el mundo acudir al monte para dialogar consigo mismo.
GEOPOLÍTICA, TALIBANES Y LA PURA ROCA
La trayectoria del montañero grancanario está trufada de episodios límite que van más allá del reto deportivo. Durante su viaje a Rusia para homenajear a su padre, revivió los ecos de la Guerra Fría al ser detenido en un entorno hostil dominado por patrullas con metralletas, una situación ante la que no se doblegó y que requirió la intervención de la embajada española. En Pakistán, la aventura tomó tintes aún más dramáticos al verse encañonado por un talibán en zonas cercanas a los antiguos refugios de Bin Laden. En ese mismo país, sufrió un arresto tras interponerse físicamente para salvar a una mujer que iba a ser lapidada. Frente a la crudeza de estas vivencias, el Himalaya también le regaló momentos de profunda humanidad.
EL SECUESTRO DEL HIMALAYA Y EL CAMBIO CLIMÁTICO
En la actualidad, Mandy muestra una profunda decepción con la deriva comercial que ha tomado el alpinismo de masas. Defensor a ultranza del estilo purista, denuncia que las agencias comerciales tienen secuestrado el Himalaya bajo un modelo de oligopolio basado en el negocio del oxígeno artificial. Para el grancanario, ascender con asistencia médica de oxígeno no es auténtico alpinismo. Su enfoque se centra en la resistencia estricta, habiendo superado la cota de los 8.000 metros sin botellas, gestionando la hipoxia eufórica que se desencadena a partir de los 7.200 metros mediante una fortaleza mental extrema y el apoyo tecnológico puntual de un dron de guía. Un alpinista, afirma, no se mide por los metros alcanzados sino por el camino y la convivencia. Esta filosofía cobra más fuerza en un año trágico donde varios compañeros perdieron la vida por avalanchas, un peligro del que él mismo logró escapar milagrosamente. Este entorno salvaje se enfrenta ahora a la inacción política ante el cambio climático. Mandy advierte con gravedad que el calentamiento global extinguirá la nieve de las grandes cumbres en apenas 18 años, dejando únicamente neveros residuales, una realidad palpable que ya ha forzado el cierre temporal de rutas emblemáticas como el Mont Blanc.
BOTÁNICA Y PAISAJISMO EN EL DESIERTO
Más allá del hielo y la roca vertical, la vida de Mandy se desenvuelve en el plano de la naturaleza insular a través de su profesión como botánico y paisajista. Al frente de su empresa Fuertebotánica, radicada en la isla de Fuerteventura, traslada la disciplina, el respeto por el medio ambiente y la capacidad de adaptación adquiridas en la alta montaña al diseño y la conservación del paisaje árido. Su labor empresarial se centra en el estudio y la puesta en valor de las particularidades botánicas del entorno majorero, demostrando que la búsqueda de la belleza y la supervivencia no solo se dan en las cumbres más altas del planeta, sino también en el arraigo y la protección de la flora autóctona frente a los desafíos climáticos del presente.

