El profesor de Historia y miembro de la Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui considera que los conflictos actuales responden a una estrategia geopolítica impulsada por Estados Unidos y sus aliados. En una entrevista concedida a Radio San Borondón, también alerta sobre la presión de Marruecos en el noroeste de África, defiende el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui y advierte del riesgo que supondría declarar terrorista al Frente Polisario.
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Anselmo Fariña sostiene que el mundo atraviesa un momento de extraordinaria gravedad, marcado por una escalada militar que, a su juicio, podría desembocar en una auténtica tercera guerra mundial. Según explicó durante su intervención en Radio San Borondón, los distintos conflictos abiertos en las últimas décadas no constituyen episodios aislados, sino que forman parte de una estrategia de reorganización geopolítica liderada por Estados Unidos para mantener su hegemonía internacional.
En este contexto, considera que guerras como las de Irak, Afganistán, Libia, Siria, Ucrania o el actual conflicto en Oriente Próximo responden a una misma lógica de confrontación permanente. En su opinión, la implicación de Estados Unidos, Israel y buena parte de los países europeos evidencia la existencia de un amplio frente estratégico dirigido, en última instancia, contra Rusia y China.
El norte de África, un escenario de creciente tensión
Fariña situó una parte importante de su análisis en el entorno más próximo a Canarias. A su juicio, la ocupación del Sáhara Occidental por Marruecos continúa siendo uno de los principales focos de inestabilidad de la región, respaldada política y estratégicamente por Estados Unidos, Israel y diversos países árabes, entre ellos Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.
El entrevistado considera que Washington busca consolidar gobiernos plenamente alineados con sus intereses y reducir cualquier margen de autonomía política entre sus aliados. En ese sentido, afirmó que, dentro de Europa, España e Irlanda han sido los únicos países que han mostrado alguna resistencia a determinadas posiciones defendidas por la Administración estadounidense, aunque matizó que no pretende magnificar el papel desempeñado por el Gobierno español.
Asimismo, expresó su preocupación por el avance de fuerzas políticas afines al trumpismo en distintos países europeos. Según sostuvo, existe una estrategia encaminada a favorecer la llegada al poder de gobiernos plenamente subordinados a los intereses de Washington.
Ceuta y las aspiraciones territoriales de Marruecos
Fariña interpretó los recientes acontecimientos en Ceuta como un episodio más dentro de una estrategia compartida entre Marruecos, Estados Unidos e Israel.
En su opinión, Rabat utiliza la presión migratoria y otros instrumentos de desestabilización para reforzar sus objetivos políticos y territoriales. Recordó que el denominado proyecto del «Gran Marruecos» no se limita al Sáhara Occidental, sino que incorpora reivindicaciones históricas sobre Mauritania, parte de Argelia, el norte de Mali e incluso Canarias.
Desde esta perspectiva, considera que el Archipiélago ocupa una posición geoestratégica de primer orden y lamentó que las instituciones canarias no sean plenamente conscientes de la dimensión de los cambios que se están produciendo en su entorno inmediato.
La defensa del derecho internacional
Uno de los ejes centrales de la entrevista fue la situación del pueblo saharaui. Fariña insistió en que cualquier solución al conflicto debe partir del respeto al derecho internacional y del reconocimiento del derecho de autodeterminación. A su juicio, ese derecho carecería de sentido si no contemplara la posibilidad efectiva de la independencia.
Recordó igualmente que el Frente Polisario continúa siendo reconocido internacionalmente como representante legítimo del pueblo saharaui durante el proceso de descolonización.
En la misma línea, repasó la trayectoria de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), proclamada en 1976 tras la retirada de la administración española del Sáhara Occidental. Subrayó que la RASD fue admitida como miembro de la entonces Organización para la Unidad Africana, circunstancia que provocó la retirada de Marruecos de ese organismo.
Posteriormente, explicó, Marruecos solicitó su ingreso en la actual Unión Africana aceptando íntegramente su carta constitutiva, pese a que la República Árabe Saharaui Democrática continúa formando parte de la organización.
La propuesta de declarar terrorista al Frente Polisario
Especial preocupación mostró Fariña por la iniciativa planteada en Estados Unidos para promover la inclusión del Frente Polisario en la lista de organizaciones terroristas.
En su opinión, una decisión de este tipo tendría consecuencias humanitarias de enorme gravedad, ya que podría dificultar o incluso impedir la llegada de ayuda internacional a los campamentos de refugiados saharauis, agravando dramáticamente la situación de la población desplazada.
Críticas al papel de la Corona y de la oposición
Durante la entrevista, Fariña también valoró la visita anunciada por Felipe VI a Ceuta tras los últimos acontecimientos registrados en la ciudad autónoma.
Interpretó este gesto como una respuesta política alineada con las posiciones defendidas por los sectores más próximos al trumpismo internacional y afirmó que no le sorprende que hayan existido presiones para que el jefe del Estado realizara esa visita.
Al mismo tiempo, criticó que los principales partidos de la derecha centren sus ataques contra el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en lugar de dirigirlos hacia Marruecos. Según señaló, la oposición acusa al Ejecutivo de mantener una actitud de complicidad con Rabat mientras evita cuestionar directamente las actuaciones del reino alauí.
Los derechos de los pueblos, por encima de la geopolítica
Como reflexión final, Fariña defendió que el análisis geopolítico nunca debe hacer olvidar la dimensión humana de los conflictos.
Insistió en que los intereses estratégicos de las grandes potencias no pueden situarse por encima de los derechos de los pueblos, citando expresamente los casos del pueblo palestino y del pueblo saharaui. También recordó la situación de miles de jóvenes marroquíes que arriesgan su vida intentando emigrar y reclamó que el respeto a la vida humana y al derecho internacional constituyan el principio rector de cualquier política exterior.
En este contexto, concluyó advirtiendo de que, si la derecha accede al Gobierno de España, considera que el país adoptará una posición plenamente alineada con Estados Unidos y mantendrá su respaldo a las políticas de Marruecos en el norte de África.

