Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Reconozco que soy más de manta y sofá que de aire acondicionado o ventilador a tope.
Además, creo que todos estamos esperando que termine este asqueroso y caluroso verano que lleva ardiendo desde que empezó y parece no llegar el fin de tanto incendio que ha provocado no pocas lagrimas de impotencia. Pero, como todo en la vida, las desgracias tienen, aunque sea muy poquito, su lado positivo. Por ejemplo: Los españoles hemos podido constatar que las Comunidades, los entes autonómicos encargados del tema de la prevención de incendios forestales, están obsoletas y como es el caso de la Comunidad de Madrid, su presidenta Isabel Diaz Ayuso, alias la frutera, no dudó, ni por un segundo, en declarar la alarma máxima para que el Gobierno; que ella llama “ilegitimo”, culpable del “descalabro de España”, gobernado por un “hijo de Puta” y al que llama “perro Sánchez”, le salve su asqueroso culo endosándole el tema del incendio en los terrenos de la Comunidad madrileña y así intentar ocultar su incompetencia como Presidenta de la capital española.
Acabando los incendios que recorren la piel de toro, y el ciclo político, en setiembre volverán a la carga Feijóo y Abascal con sus mariachis a intentar, por enésima vez, cargarse a Perro Sánchez y su coalición. De nuevo pedirán el voto de censura de su socio catalán, JuntsXCat que, definitivamente, ya se ha quitado la careta y se presenta como un partido a la derecha de Vox, es más, por lo visto intentará en las elecciones catalanas hacer pinza con Abascal para cargarse la competencia ultraderechista-independentista en Catalunya.
El otoño, climatológicamente hablando, se presenta caluroso. Volverá El Niño o la Dana a darnos problemas en el levante español, pero no se descarta que las inundaciones provoquen más desastres que los incendios en verano.
Políticamente no será mejor, el cambio climático parece llegar con fuerza a La Moncloa y todas las previsiones prevén un cambio de inquilino con inquiokupa incluido.
Pedro intentara echar mano a su famoso “Manual de Resistencia” y, en su mejor versión, aguantará la sentencia del esperpento judicial más bochornoso (después de la del Fiscal General del Estado) de su esposa Begoña Gómez, que no dudo será “condenada” por un jurado popular sin haber cometido delito alguno, otra cosa será entrar en prisión que, siendo el caso de lawfare más flagrante de todos, pondría a la justicia española en un grave declive y rechazo de la mayor parte de la sociedad española, que ya lo hace a un porcentaje de más del 80% de los ciudadanos.
Todo esto unido al asunto de la estupidez del caso de Leire Diaz, y digo “estupidez” por el personaje no por los hechos. A nadie con dos dedos de frente se le ocurriría con solo mirar su cara y leer un poco de su curriculum, contratar a esta señora como sustituta del comisario Villarejo (experto en poner en marcha el ventilador de la mierda) me parece una temeridad, pero teniendo en cuenta el personaje que dicen la “contrato” para realizar una presunta trama de tráfico de influencias, cohecho y presiones a jueces y fiscales y mandos de la Guardia Civil para “proteger” intereses del partido o del ejecutivo cuya instrucción ha llevado al Juez Santiago Pedraz a citar al exdirector de la Guardia Civil, Leonardo Marcos, para el 10 de setiembre próximo.
Todo parece indicar que el árbol del ahorcado está preparado, la soga dispuesta y solo falta el momento para ajusticiar al “delincuente”,
Sin embargo, ante todo lo anterior, pese a que todas las “cartas marcadas”, juegan a favor de la derecha ultra y de la ultraderecha, no debemos olvidar que la partida final la jugamos los españoles. Somos nosotros los que decidimos con nuestros votos, quien o quienes serán los que continúen o no con las posaderas en la poltrona de La Moncloa. Somos nosotros, la gente con edad y poder de ejercer el voto soberano, los que debemos decidir entre un Gobierno de coalición de izquierda solidaria o bien retroceder al pasado en un túnel del tiempo horrible, eliminando derechos fundamentales por los que millones de esos votantes hemos luchado casi 50 años.
Porque, vamos a ser sinceros, aquí de lo que se trata es de valorar, de poner en el fiel de la balanza lo que ha hecho la derecha ultra española en su etapa de gobierno (Aznar y Rajoy) y lo que han hecho los gobiernos socialistas (González, Zapatero y Sánchez) y créanme si les digo que todos, absolutamente todos, los logros sociales en materia de sanidad universal, trabajo, pensiones, dependencia, violencia de género, leyes que han contribuido a mejorar la vida de los españoles han venido de la mano de gobiernos socialistas, solos o en coalición. Esa es la verdad, aunque se que a muchos les joderá saberlo.
Estamos asistiendo, en Aragón, Extremadura, Castilla y León y últimamente en Andalucia, Juanma Moreno obtuvo 1,7 millones de votos (récord histórico del PP en la comunidad) y 53 diputados. Dos escaños menos que la mayoría absoluta. Vox obtuvo 15 escaños. La aritmética es la misma de siempre: sin Vox, no hay gobierno.
El electorado de centro que el presidente del PP necesita conquistar en unas elecciones generales es el mismo que observa con recelo los gobiernos autonómicos del PP con Vox y extrae conclusiones sobre lo que un gobierno de Feijóo en España podría significar.
De entrada, el recorte de derechos fundamentales de españoles y residentes en esas Comunidades no se a hecho esperar. La Ley de Memoria Histórica, Violencia de Género, LGTBI, Dependencia, Migración, pero solo son el primer escalón de la “escalera”, y a nivel regional.
El gobierno de coalición del PP y Vox, sería un regreso al pasado de forma que pondría en peligro las pensiones, la estabilidad laboral, la caída de la economía en picado. Estaríamos ante un escenario del que vaticinaba Feijóo y Abascal, pero con ellos en La Moncloa.
De nosotros depende, desde luego yo no pienso hacerme el harakiri por Feijóo y Abascal, ni harto vino.
¡¡VIERGENCITA DE CANDELARIA, POR LO MENOS DEJAME COMO ESTOY!!




