Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Me levanté tranquilo, había dormido bien y placenteramente, directo al baño, afeitado y duchado, después de 22 horas de ayuno voluntario, el desayuno con fruta, tostadas con aceite de oliva virgen y jamón serrano, y mi taza de leche con gofio no hay quien me la quite, por lo menos de momento, presagiaba que hoy podía ser un gran día.
Todo iba bien hasta que conecté con el programa de Iván Bonales, despierta Canarias, y escuché la voz del vicepresidente del Cabildo Insular, Lope Afonso, hablando sobre el Plan Director de la reforma del estadio Heliodoro Rodríguez López. Las palabras del vice, en un primer momento me produjeron mala leche. O sea, se me agrió el gofio y empecé a mascullar en arameo la cantidad de incoherencias que un político puede decir.
Lope Afonso defendía ciegamente la reforma del estadio donde juega en CD Tenerife S.A.D. un equipo recién ascendido a la liga profesional después de haber estado descendido a la categoría amateur durante un año, alegando el deplorable estado de sus instalaciones, baños, vestuarios, palcos, zona de prensa, etc. El tema es que ese estadio es nuestro, es propiedad del pueblo de Tenerife y como forma parte de nuestro patrimonio habrá que mantenerlo y cuidarlo, sin olvidar que el usufructo de esa propiedad de los tinerfeños es de una Sociedad Anónima, ni más ni menos, que abona una ridícula cantidad anual, más para hacer el paripé que para amortizar y rentabilizar el inmueble deportivo.
Por lo anterior, estoy de acuerdo en una inversión mínima que asegure que el Heliodoro Rodríguez López no se va a caer a cachitos y no habrá peligro para los 15.000 espectadores que acuden dos veces al mes a ver el bodrio de partidos que nos ofrecen entrenador y jugadores.
Siguiendo con el Sr. Lope Afonso y su plan director, me entero de que la cosa va mucho más allá que una “reformita”. El tema trata de un cambio general al estadio, previsto para realizar en 4 fases de 5 años cada fase y cuyo presupuesto es de 33.000.000 de euros a ejecutar en 20 años, de manera que de lifting nada de nada, de lo que se trata es de ampliar el aforo hasta los 26.000 espectadores.
Destaca en la Fase 2 (2030) una nueva piel para el Heliodoro, para la que se ha elegido una malla envolvente de alta resistencia y totalmente transpirable que permitirá, incluso, la instalación de una tecnología multimedia.
A ver si nos vamos entendiendo; resulta que tenemos un proyecto a terminar alrededor del año 2.050 y nos dicen que nos costará 33.000.000 de euros. A ver si lo comprendo, yo que he llamado a un albañil para que me arregle los azulejos del baño y me ponga un plato de ducha con mampara y me dice que me hace un presupuesto aproximado porque con el rollo de la guerra de Irán y el petróleo todo sube y no sabe si podrá mantenerme el precio y va y me dice el Cabildo insular que “borriquito como tú, tururu, que no sabes ni la u, tururu, borriquito como tú, tururú, yo sé más que tú y que tú y que tú, que tú, que tú, y que tu…”
La manera de llamarnos pollabobas a los canarios es un recurso cotidiano de los políticos, sobre todo los de CC, que llegan al esperpento cuando pretenden convencernos de que la obra del Heliodoro a 20 años vista no nos costará más de entre 27 a 33 millones de euros.
Pues verán ustedes, queridos lectores y lectoras, uno que tiene barba blanca y peina canas está cansado de pagar “precios contradictorios” con mis impuestos en cada mierda de obra que hace el Cabildo Tinerfeño, tomemos como referencia la recientemente inaugurada pasarela Padre Anchieta que de un coste original de 8.7 millones de euros, ha acabado pagándose 13.1 millones, un 50% más del costé presupuestado, lo más irrisorio es que el plazo de ejecución, en el año 2021, era de 18 meses y se terminaron las obras 5 años después.
Les ruego tomen nota, ya que yo lo más normal es que la palme antes de ver realizado el “plan director” del proyecto de reforma del estadio Heliodoro Rodríguez López, que no antes del año 2055 se terminaran las obras y su costo total rondará los 350 millones de euros. Si quieren apostar ya saben dónde pagarme la apuesta…
Mientras esto sucede, las prioridades del pueblo, vivienda, sanidad, curro, educación, residencias de mayores y un largo etcétera siguen igual…
O los echamos en el 2027 o nos vamos a la mierda más pronto que tarde.




