Por: Joaquín Hernández
EL BAR DE PEPE
En la sanidad, como en todo, existe mafia y mafiosos, si bien es cierto que no son todos los que están ni están todos los que son, pero la noticia ha dejado perplejo a más de un canario; este año se ha dedicado el 7,2% del presupuesto sanitario se desvía a la sanidad privada o lo que es igual a casi 334,millones de euros, de los 4.833 millones presupuestados para el año 2026 se van al bolsillos de las sociedades sanitarias privadas. Esta asignación, destinada a la derivación de pacientes y prestación de servicios a través de centros privados, supone un incremento del 37 % en comparación con las partidas dedicadas a conciertos en 2024. Así sin más, como el que quiere la cosa, se los llevan las clínicas del grupo Hospiten, Quirón etc. etc.
Con este panorama no es descabellado el resultado del Racing de la Sanidad en España, donde Canarias se sitúan en el último lugar. Pero ¿es tan mala la sanidad pública en las islas? Si nos llevamos por datos objetivos, por la calidad de los profesionales y la tecnología que disponemos para atender a 2.2 millones de habitantes de población censada y para recibir los 17 millones de turistas que nos visitan cada año, podríamos decir que es más que aceptable.
Otra cosa es que los mal llamados “hospitales” en el Sur y Norte de la isla de Tenerife, verdaderos chiringuitos sanitarios, presupuestados desde hace más de 20 años, no dan respuestas a las necesidades sanitarias de un importante núcleo de la población rural, hecho que hace masificar a los dos grandes Hospitales en la capital de Tenerife, o sea el hospital Universitario Residencia Virgen de Candelaria y el llamado Hospital General de la Cuesta y por supuesto el Hospital Negrín en Gran Canaria, los otros en las islas periféricas son meros ambulatorios con rango de clínica de pueblo.
Es lógico que las clínicas privadas, empresas que se dedican a concertar servicios sanitarios con la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias, lo que menos le interesa es que se acaben con las listas de espera; tener una sanidad pública eficaz sería la ruina para estos comerciantes de la salud, eliminar las listas de espera quirúrgicas, o las de consultas con especialistas le supondría una pérdida de ingresos superior al 80% y algunas de ellas tendrían que cerrar. La picaresca está servida, sólo hace falta comprar “voluntades”, no es novedoso el caso del novio de la Sra. Ayuso, comisionista de Clínicas Quirón en Madrid, en todos sitios existe el pariente lejano de algún gerifalte que es el que “parte y reparte” el chollo sanitario.
Pero no es solamente es a la sanidad privada a quienes interesa se alarguen las listas de espera, también a algunos profesionales de la medicina les interesa el meollo del negocio de la salud, porque, aunque el refrán dice aquello de “con la salud no se juega”, a muchos de estos personajes les importa tres docenas de huevos de avestruz del Malaya o doscientos pares de cojones de monos de Gibraltar, nuestra salud y sí mucho su cuenta corriente.
Muchos de estos “señores cirujanos” que se quejan a gritos de lo mal que funciona la sanidad pública, que marchan en “mareas blancas” con pancartas que dicen ¡¡NO A LA SANIDAD PRIVADA!! ¡¡EN DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA!! Digo, que algunos de estos “señores” están más interesados en la sanidad privada de lo que dejan ver cuando se manifiestan públicamente.
El negocio de las listas de espera en Canarias, el último dato recoge un aumento de 8.138 pacientes en las listas quirúrgicas, lo que ha provocado que la cifra total se dispare un 20% respecto al pasado mes de diciembre de 2024, hasta alcanzar las 31.879 personas. Según un informe publicado por los servicios sanitarios de las comunidades autónomas, empleando datos oficiales de Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Canarias junto con Valencia, presentan el peor sistema sanitario español”.
Esta situación, viene agravada principalmente por la ausencia de verdaderos hospitales públicos en el norte y sur de la isla de Tenerife, que ha sido parcheado durante décadas por la sanidad privada, principal beneficiada de la precaria situación del Servicio Canario de Salud.
Pero ¿qué porcentaje de esas personas que engordan esas interminables listas de espera, realmente precisan de una intervención quirúrgica para paliar sus dolencias o enfermedades? ¿Interesa a algunos profesionales de la medicina sumar pacientes, menos graves, a esas listas, incentivados por un plus económico derivado de un aumento de sus horas de trabajo?”
“Dicho de otra manera, ¿podría evitarse el colapso sanitario en Canarias abriendo todos los quirófanos en horario de tarde? ¿No resulta extraño que cada vez existan más pacientes derivados a la sanidad privada?”
No es de extrañar las preguntas que nos hacemos los usuarios, sobre todo si algunos de estos maravillosos “profesionales”, que todo lo hacen en pro del bienestar de la colectividad, cobran una media de 14.000 € mes prestando sus “servicios” a clínicas y hospitales privados. No quiere esto decir que un cirujano o un especialista en las islas Canarias gane ese dineral de la sanidad pública, ni de broma.
Un cirujano o médico especialista suele cobrar en la sanidad pública entre los 50 y los 60,000 euros de sueldo al año, trabajando en horario de mañana, de 8 de la mañana hasta las 4 o 6 de la tarde, o bien de turno de tarde en el caso de las consultas por especialistas, ocurre que las listas de espera se acumulan, sobre todo en operaciones de cirugía donde se ha llegado al extremo de mantener a un enfermo para ser operado de cataratas más de dos años esperando en la lista de “espera”, lo más “cojonudo” del asunto es que este paciente jamás había necesitado una operación de cataratas, simplemente lo mantenía el cirujano en espera para engordar las listas y así enviar pacientes de cataratas a las privadas donde el propio las operaba cobrando sus honorarios del sector privado.
Este caso que conozco fehacientemente y que no puedo dar datos por ser una conversación privada y no estar autorizado a revelar mi fuente de información, llegó a confesar al preguntarle la responsable del cotarro: “o tu eres un hijo de puta que eres capaz de dejar ciego a una persona durante dos años por una simple operación de cataratas, o bien estás engordando tu lista de espera para desviar pacientes a las privadas y operar cobrándoles a ellos” al final no le quedó más remedio que confesar lo que es vox populi, de otra forma y con 50 mil euros al año yo les aseguro que no se puede tener un yate anclado en un puerto deportivo de Radazul y menos tener un gran chalet en una zona residencial de primera categoría con dos vehículos de alta gama.
Según parece el juramento hipocrático es sólo eso… una chorrada anticuada. En cualquier caso, el tema es demasiado importante para mirar hacia otro lado y pasar de problemas, y esto es competencia directa de la Dirección General de la Salud de la Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias y por supuesto de los cargos ejecutivos de la sanidad pública que deben y tienen la obligación de denunciar este tipo de conducta que se nos antoja mafiosa, ¿no les parece?
Reivindicar una justa compensación económica al trabajo de estos médicos de la sanidad pública se me antoja necesario y urgentísimo, pagar un sueldo digno es lo que menos podemos hacer por los que cuidan de nuestra salud, pero existen profesiones donde hacer una huelga puede implicar la muerte de decenas de enfermos crónicos con patologías urgentes. ¿Cuántas muertes se están provocando por estas huelgas intermitentes de los médicos?
¡¡PUTA MISERIA DE PAÍS!!

