Comunicado de Intersindical Canaria:
«Las abundantes deficiencias que los delegados Prevención y Salud Laboral de INTERSINDICAL CANARIA detectan a diario, tanto en Atención Primaria como en Especializada y Hospitalaria de la sanidad pública, vienen a certificar la desidia con la que los equipos sanitarios del gobierno atienden, primero, el proceso constructivo de los centros sanitarios y, luego, las actividades de mantenimiento preventivo y correctivo de los mismos. Por lo general, son puestos en manos de empresarios insolventes que incumplen los plazos de entrega, reclaman con éxito la ampliación de los presupuestos inicialmente pactados con la Administración y ejecutan las actividades con una considerablemente baja calidad técnica. Todo lo anterior, aderezado con la complicidad de la Administración mediante la inexistencia o inacción de una eficaz actuación inspectora que pudiesen detectar y obligar a la realización de medidas correctoras antes y después de la conclusión de las chapuceras actividades realizadas por las constructoras y subcontratas.
Para certificar lo anterior, existe una interminable relación de ejemplos en los que el dedo acusador señala al actual y pasados gobiernos, en un comportamiento manifiestamente negligente que, incluso, llega a poner en grave riesgo la integridad física de trabajadores y pacientes del servicio público sanitario.
Así, con motivo del reciente invierno, volvieron a acusar importantes deficiencias las cubiertas del CAE (Hospital del Norte) y Universitario de Canarias, fácilmente perceptibles por las goteras y el gran número de recipientes multicolores que, en el suelo, los usuarios tienen que sortear. Es tal la afección de las instalaciones sanitarias que, por ejemplo, la techumbre del CAE de Icod (Hospital del Norte), de reciente construcción, tiene que ser respuesta en su integridad al ser incapaz de retener el agua de la lluvia. El mismo calamitoso panorama podemos encontrarlo en el HUC, pero aquí, la prolongación de la inspección nos depara nuevas y desagradables sorpresas como la grave aluminosis y corrosión de las estructuras metálicas que sufren los balcones del edificio de hospitalización, problema este conocido desde hace mucho tiempo por la Consejería de Sanidad, pero sin que esta haya realizado siquiera un tratamiento paliativo para evitar la extensión del problema y el consiguiente derrumbe de los espacios afectados.
Los 20 años para el inicio de las obras de ampliación del mamotreto que hace de Centro de Salud en Tacoronte, o los 2 grados de temperatura sin calefacción que acompañan cada invierno a los trabajadores y usuarios del Centro de Salud de Vilaflor, son sólo algunos ejemplos que se repiten a lo largo y ancho de las once gerencias de la nación canaria, y van, en la misma línea de la nefasta y negligente gestión de los gobiernos de Coalición Canaria y el PP, pero también, aunque en menor medida, los del PSOE.
En la otra orilla, la sanidad privada-concertada, mediante la parasitación de dinero procedente de la sanidad pública, mejora y amplia sus instalaciones dotando sus modernos servicios de amplio confort.
Así, el personal no sólo tiene que prestar sus actividades con limitaciones de plantilla, cargas excesivas de trabajo y bajos salarios, además la Administración le añade nuevos obstáculos con instalaciones obsoletas o deficientemente construidas».

