El gran dictador del siglo XXI (3ª parte)

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CUDERNO DE BITÁCORA

Joaquín Hernández

Los grandes dictadores del siglo XXI no surgen de la nada, no proceden de una universidad al efecto. Los grandes dictadores del presente siglo provienen del apoyo del capital carroñero, Wolf Street marca cuando y donde poner a un dictador en el poder del país cuyas riquezas naturales estén en el punto de mira del carroñero.

Que no se crean los norteamericanos, el pueblo, los gringos, que van a oler un solo céntimo de dólar del saqueo, expolio, robo del petróleo y minerales raros de Venezuela, para nada repercutirá en ellos la riqueza que obtendrán por acojonar a los venezolanos, verdaderos dueños de sus tierras. Porque el capital carroñero, no da nunca nada, se comporta como los buitres que solo dan lo que, una vez hartados, saciados, vomitan de carroña sobrante.

A Donald Trump le han criado entre buitres carroñeros. Su Dios es el dólar, su ego es su signo de identidad, le faltaba el poder de las armas y ese poder se lo entregó el pueblo norteamericano con suficiencia para hacer lo que quiera en el país que quiera. Hace unos meses, mucho antes del ataque a Venezuela, escribí sobre el reparto, en una moderna conferencia de Yalta, entre Trump, Putin y Xi Jinping, del planeta, Los tres dictadores zonificaron el mundo para que cada uno actúe a su antojo en su “territorio”. Los tres pusieron sobre la mesa sus “zonas de influencia y confort” y firmaron un pacto de “no agresión”. El mundo del capitalismo salvaje puede estar tranquilo, los muertos solo serán “daños colaterales”.

Lo sucedido en Venezuela estaba previsto para más tarde, la CIA contemplaba la acción del ataque y secuestro del presidente Maduro para mediados del 2026, las fotos del caso Epstein se publicaron en diciembre, específicamente el 19 de diciembre, como parte de la Ley de Transparencia de los Expedientes Epstein. Estas imágenes forman parte de más de 95.000 fotos obtenidas de las propiedades personales de Epstein y muestran a varias figuras públicas, incluyendo a Donald Trump, Bill Gates, Noam Chomsky y Steve Bannon. Este acontecimiento precipitó “la resolución absoluta” nombre con el que la CIA bautizo el asunto venezolano, al objeto de desviar la atención de los medios de comunicación hacia otro asunto de mayor gravedad y así minimizar el efecto Epstein, blanco y en botella, no se necesita ser muy experto para saber el porqué de la premura por secuestrar a Maduro.

Con la excusa del narcotráfico, Trump ha ordenado asesinar a más de 120 personas, pero lo más increíble del asunto es que el consumo de cocaína no es el problema mayor de los norteamericanos,  es el Fentanilo que produce el 80% de las muertes por drogadicción en el país de los yanquis.

El fentanilo es un opioide sintético que se creó por primera vez en Bélgica en 1960 por el Dr. Paul Janssen. La mayor parte del fentanilo ilícito que se consume en Estados Unidos proviene de China e India . China es la principal fuente de fentanilo y otras sustancias relacionadas con el fentanilo que se trafican a Estados Unidos.

Es importante destacar que el fentanilo es una sustancia altamente adictiva y peligrosa, y su uso indebido ha desencadenado una crisis de salud pública en muchos países, especialmente en Estados Unidos.

De manera que se desmonta el principal motivo, o mejor dicho la excusa, de Trump para invadir Venezuela y capturar al presidente del “cartel de los soles”. Los norteamericanos que consumen cocaína (la llevan consumiendo desde hace décadas) no son los que se cagan y mean en las calles de los suburbios de New York, ya no son los heroinómanos los que mueren en las chabolas neoyorquinas con la jeringa colgando de la vena del brazo, ahora son los chinos que producen el fentanilo los culpables de la entrada de esa droga en EEUU.

Susie Wiles, jefa del gabinete de la Casa Blanca, al mejor estilo de Joseph Goebbels (ministro de propaganda de Hitler), sabe muy bien que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, repetir el narcotráfico venezolano y el cartel de “los soles” como el peor enemigo publico de los EEUU es la mejor mentira esgrimida para “justificar” el robo del petróleo y minerales raros de los venezolanos.

Otra cuestión es la “facilidad” con la que actuó el operativo de la “resolución absoluta” que no se pudo llevar a cabo con tanta facilidad, a menos que desde dentro del propio gobierno de Maduro estuvieran informados del ataque en tiempo y forma para que desactivaran la defensa antiaérea de Caracas, el apagón en toda la ciudad, y la tranquilidad con la que aparecieron por el cielo caraqueño las dos docenas de helicópteros que transportaban a los “delta forcé”. Se cortó la electricidad de zonas clave de Venezuela, especialmente de Caracas. 150 aviones militares (drones, aviones de combate y bombarderos), despegaron de 20 bases diferentes y portaviones desplegados en el mar para bombardear Caracas y varios estados (Miranda, Aragua, La Guaira). Al menos 40 venezolanos murieron en los ataques, entre civiles y militares.

En la madrugada de ese domingo 4 de diciembre se vio a Nicolás Maduro bajar, encapuchado y atado de pies y manos, bajando de la escalerilla del avión, rodeado por decenas de agentes de la agencia antidroga de Estados Unidos, la DEA.

Diosdado Cabello se perfila como el auténtico traidor y cómplice de la CIA, junto con él Delcy Rodriguez y el ministro de Defensa, forman el trio de los que se repartieron los 50 millones de dólares por la cabeza de Maduro y su esposa. Luego, esos mismos, son los “títeres” de los que Donald Trump tirará de los hilos para que bailen al son que él desee, los petrodólares están en la cartera de  Donald y sus amigos petroleros, lo demás no cuenta.

 

 

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