Por Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITACORA
En un sentido más amplio, la humanidad puede verse como un conjunto de valores y principios que promueven la compasión, la empatía y la solidaridad entre las personas. En este sentido, se asocia con conceptos como la bondad, la generosidad y el respeto por la vida y la dignidad humanas.
Sin embargo, esto es pura teoría. Ser humano en el siglo XXI es una cabronada, porque si es cierto que el ser humano tiene valores que promueven la empatía y la solidaridad, no es menos cierto que sentirte ser humano te produce desasosiego, ansiedad, impotencia, miedo, terror ante los acontecimientos que diariamente ocurren en este planeta llamado Tierra.
El genocidio en Gaza provocado por los judíos y con el apoyo de los norteamericanos, ver como matan impunemente a toda clase de seres humanos, mayores, menores, mujeres, hombres, por el solo hecho de ser gazati, la guerra de Ucrania con decenas de miles de muertos, de miles de niños ucranianos secuestrados por los rusos, terremotos, incendios devastadores, inundaciones, pandemias, hambruna, nuevas enfermedades a las que nos enfrentamos todos sin idea de cómo tratarlas. Todo esto unido a la constante preocupación por el trabajo, la vivienda, etcétera hace que la condición de ser “humano” esté cada día más devaluada y sean muchos los que se tapan los oídos, cierran lo ojos y, aparte de las cuatro cañas y el vasito de vino no quieran saber nada de nada, les da lo mismo ocho que ochenta, pierden la condición de “humano” para convertirse en un “humanoide”, es decir en una especie de ser robotizado diseñado para parecerse y moverse como los humanos lo que les permite interactuar de manera natural en su entorno y las personas.
¿Nos estamos robotizando? Creo que sí, a la vista está la forma en que se elijen a las personas que tiene que llevar el timón del barco del destino de nuestras vidas.
El otro día, observando los rostros de Putin y Trump en su reunión en Alaska pensaba que estos personajes de “humanos” no deben tienen ningún cromosoma, su ADN no es humano, porque gente que se comporta de esa manera, negociando la vida o muerte de millones de personas, no pueden tener la condición de seres “humanos”, todo lo contrario, carecen de la mínima empatía y compasión. El problema de la carencia de empatía, de compasión de los mandatarios del planeta nos lleva a la constante zozobra por la vida de nuestras familias, de nuestros amigos, cada vez sentimos más cerca el holocausto nuclear. Porque no son solo los psicópatas ruso o norteamericano, son el de china, el de India o Pakistán, no es solo el judío Netanyahu emulando a Hitler, el de Corea del Norte, y así hasta 70 países en todo el mundo gobernados por sátrapas asesinos.
Sentirte ser humano empieza a estar en desuso. No es mentalmente sano serlo, el miedo al fracaso es cada vez mayor, el miedo al cambio que se está produciendo en todo el mundo genera una sensación de inseguridad total, que incide directamente en tu salud mental. Precisamente la salud mental es un tema crucial en la agenda global de salud pública. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), los trastornos mentales representan una carga significativa para las personas, las comunidades y los sistemas de salud. En 2023, casi mil quinientos millones de personas en todo el mundo estaban afectadas por un trastorno mental, incluyendo un 14% de los adolescentes.
Los suicidios representan 8 de cada 100 muertes y el 58% de ellos ocurrirá antes de los 50 años.
Todo esto conlleva a un declive del coeficiente intelectual: algunos estudios sugieren que el coeficiente intelectual promedio de la población está disminuyendo, lo que podría tener implicaciones para la capacidad de resolver problemas y tomar decisiones informadas.
Algunos expertos señalan que la globalización, la modernización y la influencia de la tecnología y las redes sociales pueden estar contribuyendo a esta crisis. Para abordar estos desafíos, se necesitan enfoques integrales y colaborativos que promuevan la educación, la empatía y la solidaridad.
Esto es lo que está pasando en la actualidad, menos capacidad intelectual menos empatía y bondad, menos solidaridad, en definitiva: ojos que no ven, oídos que no oyen, corazón que no padece.
Zombis humanoides.

