Por José Manuel Rivero y la IA
🐷 Los Tres Cerditos Europeos y el Lobo Naranja
Érase una vez, en la aldea de Bruselandia, tres cerditos elegantes intentaban proteger su lugarcito en la mesa del poder.

🐖 Cerdito Macrón
Construyó su casa con queso brie y discursos filosóficos. Estaba convencido de que, con un guiño gaullista y una cita de Rousseau, nadie lo derribaría.
🐖 Cerdito Merz
Edificó la suya con acciones del Deutsche Bank y manuales de management. Creía que los mercados eran muros indestructibles y que la austeridad serviría de cemento.
🐖 Cerdito Starmer
Su casita era de papeles de tratados y banderitas británicas recicladas del Brexit. Con su voz engolada repetía: “special relationship, special relationship”, como si fuera un encantamiento mágico.

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🐺 El Lobo Trump
Y apareció el Gran Lobo Naranja, con su copete ondeando y su respiración de tarifa arancelaria.

Primero sopló la casita de Macrón:
—“¡Fuera tus quesos, yo quiero contratos!”
Y el brie se derritió más rápido que la popularidad de un presidente francés en huelga general.
Luego sopló la de Merz:
—“¡Fuera tus bancos, yo quiero obediencia!”
Y los mercados huyeron como jabalíes en Oktoberfest.
Por último llegó a la de Starmer:
—“¡Voy a soplar, soplaré…!”
Pero Starmer ya tenía la puerta abierta, la tetera lista y un “Yes, Mr. President” bordado en la alfombra de bienvenida.
🎭 Moraleja
En el cuento original, los cerditos aprenden a ser trabajadores y construir con ladrillos.
En esta versión, el único ladrillo es la cara de piedra con que asienten ante el Lobo Naranja.
Al fin y al cabo, Macrón, Merz y Starmer no son tres cerditos independientes, sino tres cochinitos coristas, cantando al unísono mientras Trump afila sus colmillos:
”¿Quién teme al gran Lobo Trump? ¡No yo, no yo, no yo!”

