La gesta heroica del pueblo chino, liderada por el Partido Comunista, marcó un punto de inflexión en la historia mundial y sigue siendo hoy un referente en la defensa de la soberanía y el socialismo
Hace ochenta años, el pueblo chino culminó una resistencia épica y prolongada contra la expansión imperialista japonesa, un conflicto que se extendió desde el Incidente de Mukden en 1931 hasta la rendición formal del Imperio de Japón en 1945. Durante esos catorce años de lucha, millones de soldados y civiles ofrendaron sus vidas en una guerra que, trascendiendo su dimensión nacional, se erigió como el principal frente de combate en Asia contra la amenaza fascista global.
Esta victoria no solo representó la expulsión de un invasor extranjero, sino que también sentó las bases para el surgimiento de la República Popular China como un actor central en el escenario mundial. Bajo la dirección del Partido Comunista de China, se forjó una alianza estratégica entre el proletariado, el campesinado y amplios sectores populares, articulando una lucha multifacética que integró la guerrilla, la guerra convencional y la movilización masiva. El triunfo permitió la construcción de un Estado soberano, orientado hacia la justicia social y el desarrollo autónomo.
Vigencia histórica y lecciones para el presente
En la actualidad, ante el resurgimiento de movimientos neonazis, neofascistas y de extrema derecha en diversas partes del mundo, conmemorar esta victoria cobra una relevancia crucial. No se trata de un ejercicio de nostalgia, sino de un recordatorio activo de la capacidad de resistencia colectiva y de la necesidad de fortalecer la solidaridad internacional de los pueblos. La lucha antifascista solo es posible mediante la organización popular, la conciencia de clase y la existencia de un Estado fuerte al servicio de las mayorías.
Actos conmemorativos y reafirmación histórica
La ceremonia central del 3 de septiembre de 2025, en la Plaza de Tiananmén, constituirá el epicentro de esta conmemoración. Entre los actos anunciados se incluyen:
· Un desfile militar de gran envergadura
· Homenajes a veteranos de guerra y entrega de condecoraciones
· Exposiciones históricas y galas culturales
· Simposios académicos para analizar el significado histórico de la resistencia
Asimismo, se recordarán episodios críticos de la guerra, como el «Incidente del 18 de septiembre» de 1931 —que marcó el inicio de la invasión japonesa de Manchuria— y la Masacre de Nankín de 1937, donde más de 300.000 civiles chinos fueron brutalmente asesinados por las tropas imperiales japonesas, en uno de los crímenes más horrendos de la historia contemporánea.
Solidaridad internacional y alianzas antihegemónicas
El evento contará con una amplia representación internacional, reflejando el papel de China como líder del Sur global y puntal de las alianzas contrahegemónicas. Está prevista la asistencia de una decena de líderes mundiales, entre los que se encuentran:
· Vladimir Putin (Presidente de Rusia)
· Alexander Lukashenko (Presidente de Bielorrusia)
· Narendra Modi (Primer Ministro de India)
· Prabowo Subianto (Presidente de Indonesia)
· Masoud Pezeshkian (Presidente de Irán)
· Hun Manet (Primer Ministro de Camboya)
· Thongloun Sisoulith (Secretario General de Laos)
· K. P. Sharma Oli (Primer Ministro de Nepal)
· Shehbaz Sharif (Primer Ministro de Pakistán)
· Aleksandar Vučić (Presidente de Serbia)
· Robert Fico (Primer Ministro de Eslovaquia)
· Lương Cường (Presidente de Vietnam)
También participarán delegaciones de Hong Kong, Macao, Taiwán, comunidades chinas en el exterior y representantes de organismos internacionales.
Esta amplia convocatoria refuerza el mensaje político e histórico del aniversario: no es una celebración aislada, sino un potente llamado a relanzar el movimiento obrero y socialista internacional frente al avance de la ultraderecha y en defensa de la paz mundial.
Conclusión: Memoria, soberanía y futuro
La conmemoración del 80.º aniversario de la Victoria contra Japón trasciende el recuerdo; es una reafirmación de la vigencia del proyecto socialista como barrera efectiva contra la barbarie fascista. Honrar a quienes cayeron en aquella lucha significa también defender hoy la soberanía de los pueblos, promover la multipolaridad y fortalecer un orden internacional basado en la paz y la cooperación.




