Por Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
De hecho, no es una novedad sentirnos avergonzados del comportamiento de nuestros/as diputadas en el arco parlamentario español.
El espectáculo que, diariamente, nos ofrecen sus señorías es bochornoso. A mí, y lo he dicho muchas veces, me daría vergüenza mirar a mi familia, amigos, a la cara después de una sesión parlamentaria televisada.
Asqueroso ver como votan negativamente leyes que de antemano saben que beneficiaran a la ciudadanía, a todos los españoles incluidos su familia, amigos, vecinos, etc. Yo no podría, pese a las consignas partidistas, que con mi voto en contra me oponga a que la sociedad viva mejor, con más calidad, con mayor libertad.
El tema de los Presupuestos Generales del Estado es algo similar, porque para cualquier institución, empresa, incluso para la economía doméstica tener unos objetivos y elaborar unos presupuestos para conseguirlos de acuerdo con tus ingresos.
Para cualquier país del mundo los PGE son esenciales, urgentes y quizás la votación más importantes de todas, después de la moción de censura, porque de esos presupuestos sirven para el desarrollo de todas las áreas sociales que de las que depende la población.
Incluso es una de las causas, por no decir la más utilizada, para adelantar el periodo electoral.
Los presupuestos deben partir ajustándose, lo más posible a la realidad. Las empresas los elaboran anualmente, acorde a sus ingresos fijos y a las variables económicas producidas por el aumento de sus objetivos, a esto se le llama “crecimiento presupuestario”, luego con el desarrollo de los mismos se podrán hacer los ajustes necesarios para el cumplimiento anual de los mismos.
En el gobierno de una nación, con la diferencia presupuestal lógica, funcionan igual.
Lo que está sucediendo en España no crean que tiene comparación con la misma circunstancia parlamentaria, en otros países de nuestro entorno. Existen leyes que, aprobadas por el parlamento, además con mayoría absoluta, no se podrán llevar a cabo y por tanto beneficiar a sectores importantes de la sociedad, debido a la negativa de la oposición parlamentaria que se ejercita como chantaje al gobierno y que tenga que convocar elecciones anticipadas. Luego está la posición del gobernante que, ante tamaña cabronada y queriendo permanecer atado a la poltrona, evita el citado chantaje prorrogando los PGE existentes.
Es decir, con los mismos presupuestos que estaban previstos para las condiciones del pasado, tienen que servir para el presente, eso si recortando la cohesión social, nunca sus sueldos.
De esta forma el gobierno tiene que gobernar a base de decretos ley y alargando, como goma de mascar, el dinero público que aumenta en forma de “impuestos directos e indirectos”.
La gran vergüenza es el dinero público destinado a colectivos, cuyas leyes aprobadas, insisto, con la unanimidad de todo el parlamento, tienen que esperar su aplicación por falta de dinero, por falta de unos presupuestos que incluyan la dotación económica solicitada y aprobada. Es el caso de los enfermos de la enfermedad ELA, que denunciaba uno de los afectados, quejándose amargamente de la lentitud de la aplicación de la ley por falta de dinero presupuestado para los PGE del año 2025. La historia es esta:
En nuestro país más de 4.500 personas padecen esa horrible y temible enfermedad para que no exista curación posible excepto los cuidados paliativos y esperar la muerte o la eutanasia activa.
Desde el 18 de marzo de 2022, que se produjo el “hito histórico” y se aprobó por mayoría la proposición de ley de ELA, más conocida como ADELA.
A grandes rasgos, propone cuatro principios básicos:
- El reconocimiento del 33% de discapacidad en el momento del diagnóstico.
- Recibir atención preferente de recursos técnicos y humanos para cubrir las necesidades que conlleva la ELA.
- Considerarse a los afectados/as de ELA de consumidores vulnerables, ya que se necesitan máquinas de respiración enchufadas, con lo que podrán optar a un bono social eléctrico.
- Mejoras en el servicio domiciliario, especialmente de fisioterapia y atención especializada 24/7.
Nuestros representante públicos han tardaron dos años y medio en aprobar esa proposición de ley, el pasado 10 de octubre (año 2024) y por unanimidad quedó aprobada la citada ley, con el regocijo de enfermos, familiares, amigos, de toda la sociedad en general.
En aquellas fechas y en un articulo firmado por mi y titulado “ADELA”, decía:
“Todo esto está muy bien, aunque nunca es demasiado, yo diría que es una esperanza para todos, los enfermos y los que podremos serlo algún día.
Pero, lamentablemente la experiencia me dice que nada de eso se cumplirá, o por lo menos muchos enfermo y familiares de ELA no lo verán. Lo digo con tristeza, pero nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio,
Ahora empezarán las frustraciones, la desesperanza, los muertos que no hablan y los familiares que dejarán de sufrir esperando la ayuda de una ley que no llega”.
Esta es una pequeña muestra de los daños que producen el aplazamiento de los PGE. Los enfermos de la enfermedad maldita ven como se acerca la muerte con dolores y sufrimientos atroces esperando unos cuidados paliativos que nunca llegarán gracias a personajes tan despiadados como egoístas, Feijóo, Abascal, Puigdemont y compañía, responsables subsidiarios del sufrimiento inútil de estos enfermos.
Con esta historia de “ADELA” la defenestración de los enfermos y familiares será de tal magnitud que seremos cientos de miles los que pediremos “la cabeza” de los responsables de tamaña cabronada.
Si los zoquetes que tenemos en el parlamento creen que con ese “brindis al sol” todo está terminado, que se vayan olvidando, en el 2027 habrá elecciones, ahí en “la bajadita” les estamos esperando.
Todo hubiera sido distinto si a sus señorías, en estos nuevos presupuestos, se incluyese un aumento de sus sueldos de un 10% mínimo, les puedo asegurar que estarían aprobados desde hace tiempo.
¡¡Asco de país!!

