El investigador y fundador de la Asociación Cultural y de Investigación de Lenguajes Silbados ‘Yo Silbo’, David Díaz Reyes, ha defendido en Radio San Borondón la pluralidad histórica del silbo articulado en el archipiélago. Díaz lamenta la inacción de las instituciones regionales y las trabas políticas que intentan mantener este patrimonio como una exclusividad de La Gomera, a pesar de las evidencias científicas que demuestran su uso en otras islas.
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Una oferta formativa en expansión por el archipiélago
La Asociación ‘Yo Silbo’ ultima los preparativos para la decimoctava edición de su curso de lenguaje silbado en Canarias para el periodo 2026-27, cuyo plazo de preinscripción permanece abierto del 1 al 25 de septiembre. El programa constará de 30 sesiones formativas progresivas, distribuidas en 22 sedes repartidas por distintas islas, con una frecuencia de una clase semanal de dos horas de duración. La formación está abierta al público general sin necesidad de habilidades previas, requiriendo únicamente paciencia y voluntad, y permitiendo la asistencia de menores acompañados por un tutor.
Díaz subraya que el conocimiento de la cultura tradicional canaria no debe quedar confinado en las academias o en los libros, sino que debe divulgarse activamente. Con 18 ediciones a sus espaldas, la asociación persigue que el alumnado aprenda desde cero y conozca una historia que vincula esta práctica a todo el territorio canario. El investigador recalca que el objetivo nunca ha sido generar conflicto, sino sumar y difundir una actividad gestionada por una asociación sin ánimo de lucro que se sostiene mediante cuotas y clases.
Bloqueo institucional y protección patrimonial
Díaz ha trabajado sobre el terreno en todas las islas para registrar a los silbadores y evitar la pérdida de esta manifestación. El autor destaca el sólido respaldo científico recibido por entidades como ICOMOS (organismo asesor de la UNESCO). No obstante, critica que las instituciones políticas a menudo actúan como un freno en lugar de como un apoyo.
El investigador recuerda que, tras lograrse en el año 2000 la implantación de clases de silbo en los colegios de La Gomera, se debió seguir el mismo camino en El Hierro, isla donde inició sus investigaciones en 2005 y cuyos resultados publicó en 2008. A pesar de que los cabildos de El Hierro y Gran Canaria han solicitado formalmente la declaración de Bien de Interés Cultural (BIC) para sus respectivos lenguajes silbados, el Gobierno de Canarias continúa sin tramitar los expedientes. Díaz califica esta postura de bloqueo como una estrategia para favorecer la exclusividad gomera, insistiendo en que el silbo es una realidad compartida.
El temor a perder la exclusividad
El portavoz de ‘Yo Silbo’ compara la actitud del Ejecutivo autonómico con la de un avestruz que espera el olvido del asunto. A pesar de contar desde hace año y medio con un informe de ICOMOS remitido al área de Patrimonio, el área responsable no se ha pronunciado, lo que genera el riesgo de una llamada de atención por parte de la UNESCO ante la parálisis del expediente. Díaz apunta a posibles pactos electorales detrás de las cuatro solicitudes rechazadas o dilatadas en El Hierro, advirtiendo de que la caducidad sistemática de estos procedimientos administrativos podría rozar la irregularidad.
Para el experto, las resistencias provienen del chauvinismo insularista y del temor de ciertos sectores a que sus estudios queden obsoletos ante las evidencias historiográficas y etnográficas actuales. El investigador denuncia presiones hacia instituciones académicas para neutralizar los trabajos de su asociación e, incluso, el intento de presentar una Proposición de Ley destinada a sancionar o retirar incentivos a cualquier actividad de fomento del silbo fuera de La Gomera.
Evidencias de una tradición compartida
Frente a la visión excluyente de colectivos como la Asociación Silbo Gomero, otras entidades trabajan en el resto de las islas. En El Hierro opera la Asociación por la Conservación del Silbo Herreño, mientras que en Tenerife la asociación ‘Yo Silbo’ cuenta con nueve sedes en plena expansión, impulsada por el interés de numerosos ayuntamientos en recuperar su memoria oral. Como muestra de este trabajo, Díaz recomienda el visionado del documental El lenguaje silbado en Tenerife.
Respecto al mapa histórico del silbo en el archipiélago, el investigador expone diferentes grados de documentación. En La Palma se cuenta con indicios, como el testimonio de un pastor de Tijarafe sobre su abuelo y una revista francesa de 1930 que describe el uso del silbo articulado en la isla. Fuerteventura presenta menor documentación, aunque existen dos publicaciones del año 1900 que constatan su uso entre pescadores. Por su parte, en Lanzarote se conservan registros sonoros grabados al cabrero Abraham González, así como testimonios en Femés de personas que presenciaron a ancianos comunicarse mediante este sistema.
La mayor sorpresa arqueológica y etnográfica se ha localizado en Gran Canaria, donde Díaz inició sus investigaciones en 2011, dando continuidad al trabajo iniciado por Maximiano Trapero en 1992. Tras registrar a más de 60 silbadores locales, el proyecto cristalizó en el documental El lenguaje silbado de la isla de Gran Canaria, logrando el consenso del Cabildo y de la práctica totalidad de los ayuntamientos grancanarios para solicitar de forma conjunta la declaración de Bien de Interés Cultural. Por todo ello, el investigador concluye que la denominación científica y justa para este patrimonio es la de silbo articulado, y no la restrictiva de silbo gomero.

