«¿Con qué garantías van a empezar las clases?»: la salud de Chimiche, en jaque por el polvo de sílice de una cantera

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Los vecinos han convocado una Concentración el sábado 5 de septiembre en San Isidro

Escucha la entrevista a Sixto García Noda

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La reactivación de la cantera de Las Cármenes, en el núcleo granadillero de Chimiche, ha desatado una grave crisis ambiental y sanitaria que mantiene en vilo a la población local. Tras un año soportando nubes constantes de polvo que invaden viviendas y amenazan un colegio cercano, representantes vecinales y colectivos sociales se reunieron con la Dirección General de Industria del Gobierno de Canarias para exigir la paralización cautelar de la actividad. Sixto García Noda, miembro del colectivo Imastanen de arqueología y activista patrimonial, relata la indignación de los afectados ante lo que consideran una flagrante desprotección institucional, especialmente a las puertas del inicio del curso escolar.
Promesas incumplidas y pasividad institucional
La reactivación de la explotación minera, vinculada al grupo Camper, se ha convertido en una pesadilla diaria para los residentes. A pesar de los compromisos adquiridos por el ayuntamiento de Granadilla y la empresa el pasado mes de junio, en una reunión donde se prometieron informes de impacto ambiental y mediciones de la calidad del aire, los vecinos denuncian que las instituciones no han movido un solo dedo. Ante la inacción pública, la propia comunidad se vio obligada a encargar un estudio a la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) que confirmó los peores presagios de la población: el aire de Chimiche contiene niveles alarmantes de óxido de sílice, una sustancia altamente peligrosa para las vías respiratorias.
Sorpresa e ignorancia en la Consejería
El encuentro formal en la Dirección General de Industria, en el que participaron la Asociación de Vecinos Vechisur, la federación AVCOMETE, el profesor de la ULL Víctor González y el propio García Noda, destapó una desconcertante falta de comunicación interna en la Administración. Según relata el activista, tanto la directora general como el jefe del Servicio de Minas aseguraron haberse enterado de la gravedad de la situación apenas una semana antes a través de la televisión pública canaria. Esta confesión resulta incomprensible para los afectados, quienes llevan un año registrando denuncias formales sin recibir respuesta, mientras critican que ni la empresa ni el consistorio informaran en ningún momento a las áreas de Industria o Medio Ambiente del Cabildo.
Un regreso a las aulas sin seguridad
La mayor preocupación se focaliza ahora mismo en el calendario escolar. Con la vuelta a las aulas fijada para el 8 de septiembre, la comunidad educativa y las familias se enfrentan a una alarmante incertidumbre. Los portavoces vecinales se preguntan bajo qué criterios de seguridad sanitaria se va a permitir que los niños acudan a clase con un foco emisor de sílice activo a escasos metros del recinto educativo. Para el colectivo, resulta inadmisible que una cantera de estas características convulsione la rutina de un barrio y coexista con zonas residenciales y de estudio, más aún cuando se sospecha que ni los propios operarios de la instalación cuentan con las mascarillas y gafas de protección reglamentarias.
Opacidad y sospechas de irregularidad
La falta de transparencia en torno a los permisos de explotación alimenta la desconfianza de los residentes de Chimiche. Los vecinos llevan más de doce meses solicitando una documentación técnica que las autoridades competentes y la empresa se niegan a facilitar, lo que les lleva a deducir que los informes requeridos están incompletos, exceden la normativa vigente o simplemente no existen. Esta situación, advierten, no es un hecho aislado, sino el reflejo de un patrón recurrente en las grandes infraestructuras del archipiélago. La planificación de la actividad genera serias dudas, dado que la reactivación de la mina parece ligada de forma estratégica a la previa instalación de la planta de cemento del grupo empresarial en la zona.
El pueblo se echa a la calle
Ante la gravedad del escenario, la Consejería de Industria se ha comprometido a realizar una inspección técnica de urgencia sobre el terreno durante esta misma semana. No obstante, las autoridades han aclarado que para decretar el cierre temporal de las instalaciones necesitan contar con informes vinculantes. Sabiendo que los tiempos administrativos suelen ser lentos, los vecinos no están dispuestos a esperar de brazos cruzados mientras el polvo sigue entrando en sus casas. Por ello, han convocado una gran manifestación de protesta el próximo 5 de septiembre en Chimiche, decididos a frenar un modelo que amenaza con expandirse, ante la amenaza latente de la apertura de una nueva cantera en la vecina localidad de San Isidro.
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