Por: Rafael Rodríguez Marrero. Docente jubilado e insumiso
¡Cómo pasan los años! Este señor sureño, tan alabado antaño por la progresía tras establecer feudo en Agüimes (respaldado por los ingresos del Parque Industrial de Arinaga y bendecido por “sanotas” dominicas) se desplazó a la institución cabildicia canariona para gobernar la isla con esquemas más distantes en el tiempo; es decir, cual faraón. Trataba de imitar a otro ilustre (el de los turbios asuntos eólicos y los papers de Panamá, en la triste época del aznarato) pero tiñéndose de verde.
En estos días se ha debatido sobre ese personaje en algunos chats y tras leer lo que de ese señor se cuenta, me ha parecido conveniente realizar varias anotaciones sobre alguno de sus proyectos emblemáticos; sabiendo que la presentación que realizo sobre las propuestas de nuestro cabildicio faraónico es incompleta.
Ya pretendió en su feudo facilitar la instalación de una planta regasificadora en Arinaga hace décadas. La oposición que le enfrentamos logró frenar aquella instalación bárbara. Ahora, habiendo aprendido la lección y no teniendo -parece- el respaldo del holding gasístico, rechaza por innecesaria la planta de almacenamiento de GNL que Totisa Holdings quería construir en la zona portuaria de Las Palmas de GC. ¡Algo ha aprendido nuestro hombre/faraón!.
Y es que cambió el gas por el viento y el agua; aun a costa de destrozar barrancos y dejar en manos de multinacionales nuestra natural exigencia de “soberanía energética”. Pongamos nuestros espacios naturales al servicio del capital foráneo. ¡Esa es la soberanía que entiende nuestro pequeño faraón!. Un atentado de primer orden que, para mayor asombro, concitó en su momento el apoyo de buena parte de los alcaldes y las alcaldesas de la isla… ¡así nos va!.
Resulta evidente que proyectos como el de Chira-Soria están pensados para asegurar el control total del acceso a la energía por parte de unas pocas empresas; lo que conocemos como oligopolio energético.
Algo que viene ocurriendo en otros puntos de la isla -y en otras islas- con proyectos (no tan agresivos,creo, como el de Chira-Soria) de parques eólicos y solares sobredimensionados, para mayor gloria de Iberdrola, Enagás, Disa, Acciona,… Y eso nos lo vende nuestro faraoncito (y otros personajes impresentables de la cosa pública en Canarias) como “transición eco-sostenible”.
El jueves, 16 de julio, se presenta ante el Cabildo de Gran Canaria un manifiesto “No al despilfarro de dinero público para el Mundial 2030” apoyado por una treintena de organizaciones y asociaciones diversas de la isla. Las organizaciones sostienen, con toda razón, que “en un contexto marcado por la grave crisis de acceso a la vivienda, las largas listas de espera para plazas sociosanitarias y las carencias existentes en sanidad, educación, dependencia y servicios sociales, las administraciones deben priorizar las inversiones que garanticen derechos fundamentales antes que financiar una infraestructura deportiva para un evento de carácter temporal”.
Y es que al faraón no se le ocurre otra que apostar por financiar la ampliación del estadio de Gran Canaria para mayor disfrute de los prebostes del fútbol insular. Y para que la FIFA, puntualmente, se lleve unas “perrillas”.
Pero, por si quedaban dudas de las ínfulas faraónicas de nuestro “progre”, D. Antonio Morales, nos encontramos con el proyecto de trenes para el sur de la isla canariona, proyecto al que se apuntó también el cabildo de la isla picuda (con el respaldo del ministro de Política Territorial español, D. Ángel Víctor Torres, antaño presidente de nuestra autónoma comunidad).
Y es que 4.000 millones de euros de partida no es poca cosa. Tienen algunos incluso “el rostro” de señalar que obras como la susodicha generarán puestos de trabajo (parecido ocurría con las pirámides egipcias).
No nos cansaremos de insistir en que obras como las ferroviarias que amenazan a Gran Canaria y Tenerife resultan ser verdaderos disparates. Supondrán la destrucción de hábitats naturales (pues fragmenta ecosistemas, desplaza especies,…) el consumo abusivo de recursos (enormes movimientos de tierra, hormigón, energía,…) y una gran presión sobre los -cada vez más desprotegidos- espacios protegidos.
Dinerales malgastados en un archipiélago con una población afrontando serios y graves problemas respecto al acceso a la vivienda, a la asistencia sanitaria pública de calidad, a la educación, a la prestación de servicios para una ciudadanía entre la que aumenta la desprotección,…
El planeta que habitamos tiene enormes dificultades para sostener la sociedad productivista y consumista construida. Vamos a necesitar cambios radicales en los modos de vida, en las maneras de producir, en los diseños de los espacios, en la organización territorial y en los valores que guían lo anterior.
Como manifestábamos hace ya doce años, “necesitamos una sociedad que tenga como objetivo recuperar el equilibrio con la biosfera y que utilice la investigación, la tecnología, la cultura, la economía y la política para avanzar hacia ese fin”; vamos a necesitar para ello “toda la imaginación política, generosidad moral y creatividad técnica que logremos desplegar”. Y avanzando hacía una sociedad de genuina democracia real.
- Antonio Morales y otros tantos gestores hoy de la “cosa pública” no están en condiciones para afrontar los retos que enfrentamos. Además de incapaces, adolecen -entre otras- de generosidad moral.
Y por si fuera poco, tanta mediocridad ha atraído a la jauría fascista. Pero de ello hablamos otro día.




