Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Sin lugar a duda, el ganador de esta guerra entre EEUU/Israel contra Irán es Vladimir Putin. El ruso vuelve a respirar profundamente con la inyección de los 10.000 millones de dólares con la decisión de su «benefactor» y amigo íntimo Donald Trump al desbloquear la compra de petróleo ruso.
Mientras Putin aplaude con las orejas, Europa mira con temor y recelo a su exsocio y examigo EEUU. Las declaraciones de Úrsula Von der Leyer en el sentido de que «todo tiempo pasado ya no volverá» ha vuelto a poner de manifiesto la desunión de los países de la Unión Europea, mientras España y una docena de miembros de la Unión dicen con rotundidad un NO A LA GUERRA y un respeto total por la Carta de los Derechos Humanos y a las leyes que lo conforman, otros (Alemania, por ejemplo) muestran su conformidad y la ruptura total con la ONU.
En este nuevo «orden mundial», de la que Von der Leyer es partidaria, se utiliza la razón de la fuerza como dialogo para cancelar discrepancia, y no la fuerza de la razón como argumentos para cancelar disputas.
El verdadero problema no es otro que la de sustituir la diplomacia por los misiles balísticos y lo drones y utilizar los muertos como «daños colaterales», necesarios para imponer el «nuevo orden mundial».
En este contexto de las cosas, no será nada extraño que los ciudadanos del mundo opten por volver a utilizar la canana y el colt 46 en la funda y entrenar a ver quién desenfunda más rápido.
Lo positivo es que, una vez anuladas las leyes internacionales, la ONU y la Corte Penal Internacional, ¿ qué nos prohíbe hacer lo mismo con nuestras leyes locales?
El nuevo orden del caos está ya caóticamente funcionando.

