Canarias y canarios

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Por: Joaquín Hernández

CUADERNO DE BITÁCORA

Me encantaría empezar una columna sobre Canarias y los canarios con el optimismo que, desde el Gobierno de Canarias, los Ayuntamientos y Cabildos, a la vista de su pasividad, se manifiestan.

Por lo visto las perspectivas en el sector turístico son inmejorables, llenos los hoteles, aeropuertos con gran tráfico aéreo, las islas a punto de reventar y el overbooking llamando a nuestra puerta, parece que por fin ha llegado el maná del cielo que tanto esperábamos.

No voy a detallarles los males endémicos que padecemos los canarios, repetirles que tenemos las tasas de paro más altas de la Unión Europea bastaría para hacerse una idea que, nosotros, los nativos y residentes en las Islas Canarias no atamos a los “perros con longanizas”, o dicho de otra manera la estamos pasando canutas por no insultar al colectivo de prostitutas, las cuales me merecen el mayor de mis respeto.

Vivir en Canarias es difícil, el hecho diferencial de ser un archipiélago de siete islas condiciona aún más al aislamiento físico con el continente europeo.

Históricamente el pueblo canario ha sido el ignorado, los desterrados hijo de España somos los canarios, posiblemente la historia esté escrita por los fallos, el egoísmo, la corrupción de los políticos y empresarios isleños que desde siempre han mirado más a su bolsillo, a su cuenta corriente, que a favorecer al pueblo que representan.

De nada ha servido para el canario el famoso Régimen Económico y Fiscal de Canarias (REF) o el Programa de Opciones Especificas para las Islas Canarias (Poseican) que conforma las bases jurídicas establecidas en 1991 que tiene el Archipiélago Canario con la Unión Europea, en relación con consideraciones especiales por su lejanía, fragmentación del territorio y diversos tratamientos fiscales por su menor desarrollo con respecto a Europa.

Los Fondos de Cohesión o el Régimen Especial de Abastecimiento (REA) que supone en teoría “una ayuda que se da al consumo directo para que el consumidor pueda adquirir los productos de primera necesidad al mismo precio que se adquiere en el continente», otra mentira que ha provocado multitud de denuncias ya que las subvenciones al transporte que reciben los empresarios, supuestamente, no se reflejan en el precio de la cesta de la compra, que sigue siendo la más cara de España.

Por darles un ejemplo; a un canario le sale más barato un vuelo en línea de bajo coste a Barcelona ida y vuelta que un ida y vuelta a Lanzarote. El esperpento más patético, por lo evidente, es el tratamiento de “extranjeros” que recibimos los canarios: Un envío desde cualquier punto de la Península tiene que pasar por “aduanas” y viceversa, o sea que si usted quiere enviar a un familiar un par de kilos de gofio se lo retendrán en la Aduana de Madrid, ni siquiera les bastará una declaración  jurada del contenido, peor es si el remitente es español porque es entonces cuando, además de pasar la Aduana de Las Palmas de G. Canaria, te liquidan algo llamado DUA (Documento Único Administrativo) es el soporte papel de nuestra declaración de importación o exportación ante las autoridades aduaneras, por supuesto te liquidan impuestos, tasas, y la real pera limonera…

Los canarios no solo estamos a 1000 kms del continente, y una hora menos, además estamos a años luz del andaluz, extremeño, gallego, catalán, madrileño, etc., en cuanto al tratamiento de igual a igual con al reparto del dinero del Estado, que parece no entender las especificidades de los isleños.

Quizás esté llegando la hora de reclamar un verdadero estatuto que nos diferencie, que acorte la distancia material entre el archipiélago y Madrid. Ahora, cuando llega el proceso electoral, es el momento en el que deberíamos abstenernos de otorgar nuestro voto a un sistema que sigue obviando, olvidando a los canarios.

Mostrar nuestro rechazo a políticas que no recojan el verdadero problema del aislamiento sistemático que padecemos los canarios y canarias.  Ahora es el momento de demostrar nuestro rechazo al sistema que nos sigue esclavizando y hace que nuestra juventud, al igual que nuestros padres y abuelos, piensen en la emigración como solución a un futuro cada vez más incierto.

Otro fraude es La ley electoral que puede llevar a situaciones en las que un partido político obtenga más escaños que otro a pesar de tener menos votos. Por ejemplo, en las elecciones autonómicas de 2015, Coalición Canaria obtuvo más escaños que el PSOE y el PP a pesar de tener menos votos.

La ley electoral establece barreras electorales del 4% en la circunscripción autonómica y del 15% en las circunscripciones insulares. Esto puede dificultar que partidos pequeños o nuevos accedan al Parlamento.  La abstención es alta en Canarias, lo que puede afectar la legitimidad de los resultados electorales. Algunos críticos argumentan que la ley electoral no hace lo suficiente para abordar este problema.

Pero todo esto se resume en un gobierno que se repite cada 4 años, donde Coalición Canaria tiene la llave a la entrada del PP o PSOE en el gobierno autónomo, una ley electoral hecha a su conveniencia, de esta manera la corrupción está garantizada e instituida en Canarias.

Los delitos más comunes son: Prevaricación urbanística y administrativa, infidelidad en la custodia de documentos y violación de secretos, cohecho, tráfico de influencias y malversación, un repóquer de ases para ganar pasta gansa.

Y es que, en Canarias, según los medios de comunicación social, prensa, radio y tv, nunca pasa nada y si pasa algo tampoco pasa nada.

¡¡ Los canarios somos la alegría de la huerta!!

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