El caso Begoña Gómez y el del Hermano

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Por Joaquín Hernández

CUADERNO DE BITÁCORA

Sinceramente, yo creo que esto del Juez Peinado con la mujer del presidente del gobierno es de coña marinera, y lo digo cabreado, pero lo del hermanísimo del presi es de chorrada macabea.

Me explicaré: En este país, aun llamado España, el enchufe es una practica habitual. En tiempos remotos, muy remotos, se practicaba el “enchufe” y se enchufaba a familiares directos e indirectos, amigos y amigotes, y la chica de la parada de la guagua a la que intentas camelarte y si puedes la llevas contigo de viaje “ministerial” con dietas y gastos pagados, luego en la cama del hotel te vas cobrando los servicios “prestados” – caso Abalos -. Fijense como va esto de los enchufes que se dice que gracias a uno de estos “enchufes” – en aquellos tiempos llamados faroles – Cristóbal Colón pudo conocer a Isabel II y proyectar el descubrimiento de las Américas,  o sea que si no fuera por el “enchufe” Colón se hubiera comido un rosquete como máximo.

El tema es que, recopilando datos y más datos, resulta que todos los partidos políticos ha ido colocando a sus “estómagos agradecidos” en lo que se ha dado por llamar “puertas giratorias” de forma tal que para el caso de Begoña, suponiendo que lo hubiera hecho, el tema de las “recomendaciones” es un delito, para el hermano de Pedro Sánchez también, pero sin embargo ¿sabían ustedes que el 80%  de los expolíticos que se sientan en los consejos de administración de las empresas del IBEX y que estas empresas tienen una alta dependencia del Estado?

Esas empresas se han ido convirtiendo en el plan B de una élite política cuyos perfiles profesionales y académicos en ocasiones no tenían mucho que ver con la actividad que desarrollan las compañías, en unos años en los que sus beneficios han alcanzado tal magnitud que tan solo los de las cinco principales, Telefónica, Endesa, Repsol, Enagás y Red Eléctrica, han superado en una década los ingresos que obtuvo el Estado en los 120 procesos de privatización que desarrolló a lo largo de tres décadas: 63.500 millones de euros (59.700 de ellos repartidos como dividendos) por 45.000.

Estos son los principales episodios de las llamadas «puertas giratorias» que se han dado entre esas cinco grandes empresas privatizadas y los gobiernos del país desde los años ochenta, por las que han transitado 17 ministros y 23 altos cargos, en algunos casos con más de un paso. Empecemos con:

Telefónica: cuatro exministros y un director general.

La mayor de esas compañías ha tenido en su plantilla a Trinidad Jiménez, ministra de Sanidad y de Exteriores en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, y a Narcís Serra, responsable de Defensa y después vicepresidente con Felipe González; la primera como directora de Estrategia Global de Asuntos Públicos desde 2016 y el segundo como consejero de la filial brasileña durante unos años, Javier de Paz director general de Comercio Interior con Felipe y presidente de la empresa pública Mercasa, lleva desde 2008 como consejero y presidente de filiales de Telefónica.

El PP empata con el PSOE a ministros vinculados con la operadora, ya que Eduardo Zaplana, ministro de Trabajo con José María Aznar, ocupó el puesto de delegado de firma ante la UE entre 2008 y 2012 mientras que Rodrigo Rato, responsable de Economía y después vicepresidente económico, estuvo contratado como asesor internacional para Latinoamérica y la UE entre 2013 y 2016.

También han pasado por esa plantilla otras dos personas vinculadas a los conservadores pero que no formaron parte del Gobierno central: la expresidenta de Navarra Yolanda Barcina, consejera de la filial Distribuidora de Televisión Digital, e Iván Rosa, abogado del Estado asignado en su día a la secretaría de Estado de Hacienda y Presupuesto y desde 2012 jefe de la asesoría jurídica de la entidad, además de esposo de la exvicepresidenta Soraya Sáenz.

Endesa: un expresidente y tres (o cinco) ministros:

La compañía eléctrica fichó en 2014 al expresidente del Gobierno, José Maria Aznar como asesor con un salario de 200.000 euros, en una operación que desató una intensa polémica al producirse en plena crisis económica y estar protagonizada por el jefe de un ejecutivo cuya política amparó el encarecimiento del recibo de la luz y que había pilotado el grueso de la privatización.

Una empresa de uno de sus lugartenientes, Rodrigo Rato, llegó a facturar más de 61 millones de euros a la eléctrica, aunque sin que este tuviera ningún vínculo laboral. Sí lo tuvo el portavoz de su primer gobierno, Pío Cabanillas Alonso, que entre 2007 y 2009 fue el director de comunicación de la eléctrica.

Repsol: un ministro y once altos cargos:

La lista de altos cargos de la Administración central en sus variados niveles que han pasado por los consejos de Repsol y de algunas de sus filiales la encabeza, por rango, Luis Carlos Croissier ministro de Industria con Felipe González que entró en la compañía en 2007.

Otros seis ex altos cargos conservadores han pasado por Repsol: los exsecretarios Miguel Ángel Rodríguez (Comunicación), Nemesio Fernández Cuesta (Energía) y Estanislao Rodríguez Ponga (Hacienda); un presidente de la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales) como Pedro Ferreras, un director general de Energía como Antonio Gomis y un secretario general de esa misma área como Ramón Pérez Simarro, que también pasaría por Enagás.

 Podría continuar y podría hacer una columna de 2.000 paginas y no acabaría con la interminable relación de enchufados/as políticas en empresas privadas y públicas, la relación se haría interminable,

Aquí parece que todos tienen derecho a los enchufes excepto Begoña y David y por supuesto las amantes de Abalos y Koldo.

A ver si me entienden que sí que ya los sé, que se repite la misma historia interminable, en todos sitios suceden el enchufismo, a nivel más bajito les comentaré que el consejero de la anterior legislatura en el Cabildo de Tenerife enchufó a 6 garrulos/zoquetes de su pueblo y como no tenía presupuesto suficiente anuló un proyecto para ejecutar por valor de un millón de euros y aquí no pasó nada de nada.

Con esto quiero decirles que en cada “reino de Taifas” existen chiringuitos exprofeso para familia, amigos/as, militantes de los chachi y nunca pasa nada, no llega un juez y los imputa por prevaricación, y asi va la cuestión.

Lo del Presidente del Gobierno es lo de siempre, hay que cargárselo como sea, da igual si Feijóo enchufo a su prima de lagarterana en Toledo o a su cuñado de mamporrero en la Xunta Gallega, eso es normal, lo otro, lo de Begoña y David es de juzgado de guardia.

Cinismo político el del PP y Vox…

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