Por: Antonio Aguado Suárez
Tuvo que, de forma burda y miserable, el reaccionarismo del PP y fascismo de Vox, arremeter contra su esposa para darse cuenta Pedro Sánchez, que España no tiene una democracia perfecta y por el contrario, esta es muy imperfecta. Ocurría cuando eran otros partidos políticos como Podemos y Compromis, los que sufrían las consecuencias de las críticas y escraches de algunos de sus dirigentes, como con Pablo Iglesias e Irene Montero en la puerta de su casa, impunemente acosados diariamente por fascistas.
Lo mismo le ocurrió a Victoria Rossel que, tuvo que abandonar sus cargos y la política, debido a la campaña detractora con prevaricación incluida del juez Salvador Alba (apoyado por el como mínimo indecente exministro José Manuel Soria), que le costó como no podía ser de otra manera, una condena de privación de libertad de seis años y medio.
También con el diputado por Santa Cruz de Tenerife Alberto Rodríguez, al que muy injustamente, la presidenta del Congreso de los Diputados Maritxel Batet, en connivencia con el ultraconservador Tribunal Supremo le retiró su acta. Y Mónica Oltra de Compromis que, sin haber cometido ningún delito, tuvo que abandonar su escaño en Las Cortes Valencianas y su cargo de Vicepresidenta del Consell de Valencia.
Las ILP deben ser un instrumento soberano, que contemple la voluntad de la ciudadanía y aparte de, facilitar las fórmulas y mecanismos para acceder a ellas y lograrlas, debería establecerse la obligación de que se lleve a efecto su toma en consideración, debate y la correspondiente resolución con la máxima agilidad (fijándose al respecto un tiempo razonablemente máximo) y eficacia.
Por supuesto, se debe rebajar el número de firmas necesarias para poderlas presentar y, para que realmente estas pasen a formar de una auténtica democracia representativa, las firmas aportadas deberían tenerse en consideración, de forma proporcional a la media de votos necesarios para el logro de un acta de diputado. En consecuencia, las ILPs tendrían que partir y tenerse en consideración, con los votos resultantes al respecto conseguidos.
De lo contrario, para nada sirve lograr tantos cientos de miles de firmas, con la gran dedicación y el considerable esfuerzo que conlleva. En este sentido, aún estamos esperando a que Pedro Sánchez de una vez y verdaderamente, tal y como prometió empiece a regenerar la democracia.
También hace aproximadamente seis años, prometió empoderar a la militancia socialista y ha venido haciendo justo lo contrario, y ahora ésta no cuenta para absolutamente nada. Sin embargo, las estructuras y el funcionamiento del PSOE, las ha jerarquizado mucho más.
El ejemplo más evidente es el de Suiza con su democracia directa y representativa. Lo hacen mediante referéndums en los diferentes niveles, local (municipal), cantonal (autonómico) y federal (el conjunto del país). Los suizos están acostumbrados, pero también cuentan con los apoyos oportunos de las diversas instituciones, organizaciones políticas y del conjunto de la sociedad.

