Close Menu
San Borondon InfoSan Borondon Info
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube
San Borondon InfoSan Borondon Info
Facebook X (Twitter) Instagram
ESCUCHAR ONLINE
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
San Borondon InfoSan Borondon Info
Home»Opinión»Política Opinión»Pandemia y decadencia de Occidente

Pandemia y decadencia de Occidente

0
By on abril 10, 2020 Política Opinión
Compartir
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

Los habitantes del mundo occidental (léase Europa y Estados Unidos) de las  últimas generaciones  nos hemos acostumbrado a pensar que el liderazgo mundial nos pertenece, que forma parte de la naturaleza de las cosas:

España, Francia, El Reino Unido y otros Estados europeos más limitada o transitoriamente, han ejercido el papel de potencias hegemónicas  desde los inicios de la Edad Moderna. Y, a lo largo del último siglo, los Estados Unidos.
Cada uno de esos sucesivos Imperios ha tenido sus propias características y ha buscado  justificaciones para ejercer y mantener  su hegemonía.
 Si se mira con perspectiva, medio milenio es una brevísima etapa en la historia de la Humanidad. Desde mucho antes y durante amplísimos períodos hubo imperios –todos asiáticos–, si bien ninguno tuvo un alcance global, planetario.  Continentes enteros quedaban  fuera de su alcance. La  África profunda, madre del género humano; y la remota América , cuyo poblamiento a través de Beringia se inició hace alrededor de 16.000 años, que  presentaba al inicio de la colonización europea un mosaico infinito de  pueblos, sociedades y grados de desarrollo  social, cultural y político. Por mucho que hasta la irrupción de las naves castellanas fuera  una completa desconocida para el Viejo Mundo.
Desde hace mucho tiempo me he preguntado cómo se produjo el ascenso de Europa, esa pequeña península del continente Asiático, durante esa etapa que abarca lo que  la historiografía  occidental conoce como la Baja Edad Media y el Renacimiento. Una Europa cuya involución económica, social, política y cultural que empezó con  la decadencia del Imperio romano, tocó fondo  cuando a finales del siglo VII el Mare Nostrum  dejó de ser seguro para la navegación y  el  comercio de mercancías y de ideas,   a raíz de la expansión musulmana.
El paso  por Constantinopla, capital del Imperio romano de Oriente, de los Cruzados  que iban a reconquistar los santos Lugares, llamó la atención  de los bizantinos por su aspecto bárbaro. Y estamos hablando ya de los primeros siglos del Segundo Milenio.
La consolidación de la familia monogámica, con lo que tuvo de protección (miren por dónde) de la mujer y de los hijos; la recuperación del concepto individualista de la   propiedad y de la herencia,  provenientes del Derecho Romano, la unificación política y jurídica paulatinamente fraguada por  las monarquías emergentes, los avances en las relaciones económicas, en las técnicas militares, en los conocimientos geográficos y en las técnicas de navegación fueron factores muy determinantes.
El “descubrimiento” de América abrió  inmensas posibilidades y desplazó al Océano Atlántico el eje de la economía y del acontecer histórico por varias centurias.
ORIENTE PRÓXIMO Y LEJANO
Sin embargo, Oriente  (tanto el cercano como el lejano, vistos desde Europa)  fue cuna y ámbito de grandes y duraderas  Civilizaciones, de  poderosos Imperios, de estructuras políticas muy desarrolladas y de relaciones económicas y comerciales que, durante milenios, representaron lo más avanzado de la Humanidad.
No es nada difícil detectar cómo en la formación del pensamiento filosófico occidental  desde su cuna griega, está muy presente la influencia de  corrientes culturales orientales mucho más evolucionadas  (por ejemplo, en la toma de conciencia de la igualdad esencial de todo el género humano o  en el ideal de sabiduría como desprendimiento de bienes y de pasiones, tan característicos del estoicismo).
Y quien haya sentido inquietud por la Historia de la religiones habrá  identificado  cómo aspectos esenciales de la teología y la religiosidad cristianas llevan la clara impronta de religiones orientales como el mazdeísmo de los antiguos  persas, originaria de las tribus que poblaban los actuales territorios de Irán y Afganistán:  la lucha eterna entre el reino de la luz y el de las tinieblas, la noción  del alma como emanación de la divinidad y la de su inmortalidad, las semejanzas entre la cuasi divinización de María y la figura de Anahit….
 O los paralelismos entre  la divinización de Cristo y la naturaleza divina y mediadora  de Mitra, cuya religión estaba completamente difundida entre los soldados del Imperio romano y facilitó la difusión  del cristianismo en el ámbito de un Imperio que nunca dispuso de la fuerza cohesiva de  una religión oficial, ni se atrevió a imponerla en todos sus dominios  hasta principios del Siglo IV  (Concilio de Nicea, 325, convocado y presidido por Constantino, Edicto de Letrán…)  como un instrumento para amortiguar su decadencia.
 NUEVO LIDERAZGO MUNDIAL EN CIERNES
La actual pandemia del coronavirus constituye un formidable reto para todos los Estados y regiones, porque está siendo y va a seguir siendo la  primera  Gran Crisis sanitaria y económica de este Mundo Globalizado, el que surgió del desmoronamiento de la URSS y ha tenido a Estados Unidos como potencia hegemónica.
No todos los Imperios se asentaron en la potencia  económica previa  de los países que los lideraron. Se consolidaran desde el predominio económico o fuera este el fruto de su dominación política o militar, es una regla común de  experiencia que  un Imperio no puede sostenerse sobre la debilidad de su base económica.
Las grandes crisis lo ponen a prueba todo y  constituyen el escenario de grandes cambios, de grandes avances  o de grandes retrocesos.
Esta Crisis está mostrando  ante los ojos del Mundo las fragilidades de la sociedad norteamericana: las grandes desigualdades sociales de  un  país, el del “sueño americano”, que abandona a su suerte a millones de personas huérfanas de asistencia sanitaria y cuyo Estado, incapaz de garantizar aceptablemente la seguridad de sus ciudadanos, contempla resignado el incremento exponencial de la venta de armas.
Pero también a una Unión Europea maniatada por su incapacidad para vencer las resistencias de los Estados miembros a la pérdida de soberanía  y  consolidar  unas Instituciones y un orden jurídico    federales, con  capacidad real de responder a los efectos presentes y futuros de la pandemia y de ejercer en el plano internacional una efectiva influencia,  sustentada en los  valores  y principios  de  sus Tratados constitutivos  (derechos humanos, defensa de la paz y la cooperación, respeto al Derechos  y multilateralismo).
Cualquiera que se haya interesado por la Historia moderna y contemporánea del Estado, especialmente por la formación  y consolidación del Sistema  Federal Norteamericano, habrá podido comprobar   cómo los avances y retrocesos  en las formas de gobierno están ligados a la superación o al fracaso situaciones excepcionales de crisis. Son esas circunstancias extraordinarias las que nos ponen frente al dilema:  “crear o romper”, como señalaba  recientemente el Nobel de Economía  J. Stiglitz.
Frente a este panorama del mundo occidental, la pujanza económica de China y su  influencia  en un creciente número de regiones del planeta son  una evidencia. Y ese ascenso, además de preludiar un nuevo liderazgo mundial, constituye un envite en toda regla a una de las grandes aportaciones de Occidente: la democracia como forma de organización de la sociedad  y del poder político.
SUPERVIVENCIA DE  LA DEMOCRACIA
Estoy hablando de democracia como forma de organización social y política, pero sobre todo como gran idea fuerza. De la misma forma en la que uno habla de derechos fundamentales: como retos constantes de la Humanidad, no sólo como realidades que sólo han tenido vigencia efectiva   en un pequeño número de países  –situados en el  Norte desarrollado y dominante , es decir en el eje euroatlántico–    y durante muy breves períodos, si observamos con perspectiva histórica suficiente.
Durante la Segunda Guerra Mundial el reto de las democracias consistió en ser capaces, sin renunciar a sus principios y a los derechos individuales que las legitiman, de movilizar las mejores energías sociales y vencer el encuadramiento y la disciplina totalitaria a  que estaban sometidos los países del Eje Berlín-Roma-Tokio.  
¿Será ahora capaz la democracia, sin renegar de sí misma, de vencer a un enemigo tan diferente como el Covid19? Vencer la pandemia significará no sólo erradicarla, sino hacerlo sin que las desigualdades sociales se recrudezcan, sin que nadie quede abandonado a su suerte. Porque de lo contrario, se habrá vencido al virus, pero éste se habrá llevado por delante el apego de los ciudadanos a los valores y principios de la democracia. Y  habrá retrocedido de golpe lo que tantos esfuerzos civilizatorios  ha costado ir construyendo.
Hasta ahora la formación, el declive y los relevos  entre las grandes potencias no han sido incruentos, ni en la antigüedad ni en las edades moderna y contemporánea. Se vislumbran grandes cambios en la relación de fuerzas presentes en la vida internacional. Los cambios que parecen inminentes se deberán tanto a los méritos de los aspirantes asiáticos a asumir el liderazgo del mundo, como a los deméritos de gobiernos y   sociedades occidentales.  
Santiago Pérez, abril de 2020..

Share. Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link
Previous ArticleConfinados en las alturas
Next Article Eudald Carbonell: «La covid-19 es el último aviso y, sin conciencia crítica de especie, a la próxima la humanidad colapsará»

Artículos Relacionados

Derrota de Trump

noviembre 5, 2026

¿Un trofeo en bandeja de plata para saciar a la carroña fascista de PP-VOX?

noviembre 5, 2026

Ni Trump, ni Feijóo, ni el jefe apache Gerónimo estaban en las papeletas

noviembre 4, 2026

Sacrificar la pieza para salvar el tablero: la dimisión de Puente frente al avance reaccionario

noviembre 3, 2026

Los tiempos están cambiando

noviembre 2, 2026

La vida como variable de ajuste: sangre y muerte en los raíles privatizados

octubre 31, 2026

La victoria de Lula: un terremoto geoestratégico desde el Sur Global

octubre 27, 2026

La huelga general del 14 de diciembre de 1988 consiguió derrotar las medidas del Gobierno del PSOE

octubre 27, 2026

Lois Pérez Leira llama a la movilización contra el «fascismo global» y defiende un Frente Popular del siglo XXI

octubre 25, 2026
Add A Comment

Comments are closed.

Con la colaboración económica de la Consejería de Cultura
Con la colaboración económica de
La Consejería de Cultura
Entradas recientes
  • Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»
  • Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre
  • Derrota de Trump
  • La comunidad educativa de la ULPGC se moviliza ante el silencio institucional y la falta de apoyo sindical de cara al paro del 11N
  • Canarias Tiene un Límite llama a participar masivamente en la huelga general y la movilización por la vivienda
LIBROS
Acerca de Nosotros
Acerca de Nosotros

Radio San Borondón, desde muy pronto, comienza a adquirir gran audiencia y aceptación popular porque permite a los habitantes difundir sus propios valores y expresar sus propias reivindicaciones e ideas; promueve el derecho a la información y constituye una alternativa capaz de ofrecer veracidad, justicia, respeto y solidaridad.
Email: sanborondon@sanborondon.info
Contacto: +34 677 91 48 67

Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
Últimos Artículos Agregados

Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»

noviembre 5, 2026

Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre

noviembre 5, 2026

Derrota de Trump

noviembre 5, 2026

La comunidad educativa de la ULPGC se moviliza ante el silencio institucional y la falta de apoyo sindical de cara al paro del 11N

noviembre 5, 2026
Etiquetas
ana oramas bermúdez bifidus bionacionalismo, bionacionalistas Canarias 2025 capitalismo ccpc circuito del motor coalición canaria corrupción corrupción en canarias cultura Cultura Canaria Cultura Popular escalada de hostilidades francisco de la barreda garganta profunda Identidad Canaria interviu_nov08 ley del suelo logros Luisa del Toro mamotreto Manuel Parejo mauritiana miguel zerolo Movimiento ciudadano pelotazo de las teresitas pobres de derechas Premio Canarias SAHARA san blas San Cristóbal de La Laguna santa cruz de tenerife santiago pérez social media tenerife Teresitas Tradición Canaria trankimazin ttip turismo wladimiro zerolo
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Aviso Legal
© 2026 Desarrollo por;Tecnologia CCPC.

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

Radio SanBorondón
Radio SanBorondón
Tu navegador no soporta audio.