Aquí no hay una planificación sanitaria, algunos creen que se puede jugar con la salud de las personas y eso no está nada bien.
Cualquiera se venga por lo que dices, ves, oyes o haces. Y eso se llama carencia de sentido común y falta de respeto a los semejantes. Parece como si vivieramos en el planeta de los simios.
Así en distintos sectores, como el industrial, no existe una planificación energética, no hay planificación del sector agrícola, los informes los hacen unos cualquiera, sin tener conocimientos de su entorno. Más sabe un cabrero que un meteorólogo. Así con multitud de sectores sociales. Así nos va, sacando banderitas a la calle.
Se prima en construir aceras, bordillos, rotondas en vez de la Sanidad, Educaión, Servicios Sociales, donde los dependientes son meros números en un papel. Y nadie tiene responsabilidad con los más débiles, que son los ciudadanos desatendidos y mal alimentados.
Ahora todo el mundo es bueno en Navidad, pero lo que hay en la sociedad es una hipocresía tremeda.
La ausencia de libertad, igualdad y fraternidad es la que corroe al mundo.

