
Miguel Bernad, secretario general y líder de Manos Limpias, y Luis Pineda, presidente de la Asociación de Usuarios de Servicios Bancarios (Ausbanc), fueron detenidos este viernes por extorsionar a instituciones y personas, a las que supuestamente exigían grandes cantidades a cambio de retirar las querellas que habían presentado contra ellos. Entre los chantajeados figura, según fuentes judiciales, la infanta Cristina de Borbón. Manos Limpias reclamó a la defensa de la hija de Juan Carlos I, tres millones a cambio de retirar la acusación contra ella en el caso Nóos. Otro extorsionado es el expresidente de Caja Madrid Miguel Blesa.El juez Santiago Pedraz y la Fiscalía de la Audiencia Nacional precipitaron la operación contra Manos Limpias y Ausbanc después de que el pasado miércoles se filtrara que la Unidad contra la Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) estaba investigando por extorsión a ambas organizaciones. Miguel Bernad, cabecilla de Manos Limpias y dirigente en el pasado del partido ultraderechista Fuerza Nueva, fue detenido en su domicilio en Madrid ayer viernes, 14 de mayo, a primera hora de la mañana.
Manos Limpias no tiene afiliados conocidos más allá de su secretario general y su presidente, ambos con pasado político en la Fuerza Nueva de Blas Piñar, histórico dirigente fascista. Manos limpilas se querelló contra Baltasar Garzón por investigar los crímenes de la dictadura, contra el 15-M, Ada Colau, Zapatero, las clínicas abortistas e incluso guardias civiles homosexuales. Manos limpias ha creído suficiente utilizar recortes de periódico para cargar contra todo lo que amenace la herencia del dictador, lo que le llevó a ser premiado por la Fundación Francisco Franco.
Hace unos meses Manos Limpias volvió a captar la atención de los medios al querellarse contra Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias, acusándoles «pertenencia a una organización criminal» por su vinculación con la productora Con Mano Izquierda, entre otros supuestos delitos. En el texto presentado ante el Tribunal Supremo contra Iglesias, Manos Limpias llega a compararlo con Adolf Hitler, Vladimir Lenin, Pol Pot, Mao Zedong y Fidel Castro, entre otros.
Para el sindicato, todos estos personajes «se disfrazaron de demócratas» para «destruir desde dentro» el Estado de Derecho. Entre la ristra de nombres con los que asocia a Iglesias resalta la comparación con Hitler. Resulta paradójico teniendo en cuenta que el secretario general y portavoz de Manos Limpias, Miguel Bernard, llegó a ser la mano derecha de Blas Piñar, dirigente de Fuerza Nueva e histórico miembro del búnker de políticos que permanecieron fieles a los principios del Movimiento Nacional tras la muerte de Franco.
Miguel Bernard ocupó el número 6 en la lista de las elecciones al Parlamento Europeo de 1987 del Frente Nacional, formación que agrupa a partidos de ultraderecha y de la que fue su secretario general durante nueve meses.
En buena parte de sus actuaciones judiciales, Manos Limpias —cuyo otro único afiliado conocido es su presidente Francisco Jimenez, que también acompañó a Blas Piñar en Fuerza Nueva— ha denotado la tendencia ultraconservadora de sus líderes. Uno de sus principales objetivos de ataque fue el exmagistrado de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. Durante trece años, Manos Limpias se querelló o denunció a Garzón por diversos motivos, aunque redobló sus esfuerzos cuando el responsable de dictar una orden internacional de arresto contra Augusto Pinochet o abrir causas por las dictaduras chilena y argentina aspiró a juzgar los crímenes del franquismo.
Los esfuerzos de Bernard para que la sociedad española se separe lo menos posible de la tradición franquista merecieron el agradecimiento de la Fundación Francisco Franco, encargada de proteger la memoria del dictador. La fundación Franco premió a Bernard y Manos Limpias por «sus servicios en defensa de los ideales del Movimiento»
En 2011, Miguel Bernard se convirtió en Caballero de Honor de la congregación por «sus servicios en defensa de los ideales del Movimiento».
Ahora dirige sus cargas a Podemos y a sus líderes, en un intento de frenar el avance de esta formación alternativa al modelo consagrado en la Transición.

