Close Menu
San Borondon InfoSan Borondon Info
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube
San Borondon InfoSan Borondon Info
Facebook X (Twitter) Instagram
ESCUCHAR ONLINE
  • 🏚 Inicio
  • 💯 Nosotros
  • 📰 Noticias
    • 🎨 Cultura
    • 📈 Economía
    • 🎓 Educación
    • 🌐 Internacional
    • ⚖️ Justicia
    • 🍃 Medio Ambiente
    • 👥 Movimiento Ciudadano
    • 📰 Noticias Política
    • 💓 Sanidad
    • 👨‍👩‍👧‍👦 Sociedad
    • 🏖️ Turismo
    • ⚠️ Corrupción
    • 🔬 Ciencia
  • 👨‍💼 Opinión
    • ❤️ Salud
    • 👥 Política Social
    • 💬 Política Opinión
    • 📰 Medios
    • 🍃 Medio Ambiente
    • ⚖️ Justicia
    • ⚡Energía
    • 🎓 Educación
    • 📈 Economía
    • 🏙️ Desarrollo
    • 🎨 Cultura
  • 🎯 Sala SB
    • 📅 Programación
    • ☑️ Actividades
  • 🎙 Audios de RSB
    • 📻 LA TRAPERA
San Borondon InfoSan Borondon Info
Home»Opinión»Política Opinión»Ceguera moral

Ceguera moral

0
By on febrero 16, 2016 Política Opinión
Compartir
Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link

{mosimage}Antonio Morales. Presidente del Cabildo de Gran Canaria.- En unas declaraciones realizadas hace unos días en el programa El drago de la cadena Ser, el exalcalde de Las Palmas de Gran Canaria Juan José Cardona se lamentaba diciendo, ante los últimos casos de corrupción detectados en la órbita del PP, que había sido la corrupción la que había impedido su reelección como primer edil de la capital grancanaria. Fue muy gráfico al finalizar su intervención mostrando su indignación con un “que les den” que fue muy comentado después en los corrillos mediáticos. Unos días más tarde una consejera del Cabildo me espetó indignada, al echarle en cara las prácticas corruptas de su partido en una sesión plenaria, que a ella le daba asco la corrupción. 
 

A Javier Maroto, vicesecretario del PP, también le produce náuseas ahora, dice, mientras su partido borraba los ordenadores, destruía los libros de cuentas, se deshacía de las agendas… Y a Rajoy que ahora se lamenta de que a su organización le faltara diligencia contra la corrupción mientras lanzaba aquellos mensajes de animo a Luis Bárcenas (“Sé fuerte, Luis) o al valenciano Alfonso Rus (Te quiero, Alfonso, coño”); mientras blinda a Rita Barberá para que no se someta a la justicia ante su previsible imputación. En fin, son muchos los cargos públicos del Partido Popular los que ahora se muestran críticos con la corrupción a toro pasado. Son muchos los que ahora alzan su voz quejándose de que se ha robado a manos llenas una vez apeados de la poltrona o una vez perdidas las posibilidades de alcanzarla. La inmensa mayoría se ha callado ante el desfile de los casos Faycán, Góndola, Púnica, Gürtel, Bárcenas, Palma Arena, Valencia en sus distintas modalidades, Acuamed o la propia imputación del partido de Mariano Rajoy por deshacerse de las pruebas de su financiación ilegal. La inmensa mayoría se calló mientras estaba en el poder y la podredumbre se extendía por las entrañas del Estado. Se callaba o intentaba disfrazar la realidad minimizando la situación, reduciéndola a la traición de algunos elementos aislados o afirmando que nadie combatía la perversa utilización de los fondos públicos como ellos.

Hasta hace nada, justificaban todo con tal de continuar en el machito y ahora se rasgan las vestiduras. Se olvidaron en todo momento de asumir la culpa de la pasividad que plantea Jasper, la culpa moral por cada fracaso que reside en la negligencia por no haber emprendido todas las acciones posibles para oponerse a una práctica extendida e institucionalizada. Y es que hay omisiones culposas que hacen el mismo daño o más que las acciones. Y no pueden quedar diluidas en un mero grito de cólera por el cargo perdido.  Ya lo dijo Gramsci: “la indiferencia es el peso muerto de la historia…pero nadie o muy pocos se preguntan: si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad ¿habría pasado lo que ha pasado?”  Si Cardona y tantos como él hubieran gritado como lo están haciendo ahora cuando aún estaban en las alcaldías, en otras instituciones o en el partido como cargos orgánicos o militantes de base ¿habría pasado lo que ha pasado? Si la ciudadanía no prestara su voto incondicional a una organización política implicada hasta el tuétano en la corrupción ¿habría pasado lo que ha pasado?

Los militantes del Partido Popular de manera genérica, sus cargos públicos y orgánicos, los ciudadanos que han permitido con su voto, su apoyo o su pertenencia, la reiteración de prácticas anómalas, no pueden eludir su responsabilidad ética y política después de haber asumido el acatamiento de lo que ha pasado. Ya lo decía Cicerón cuando manifestaba que se puede quebrar la justicia activamente, cometiendo el delito, o pasivamente que es cuando se mira para otro lado a causa de la desidia, el temor, la indolencia o la complicidad. La indignación con la boca chica, como ha expresado Mcluhan, “es una técnica moral utilizada para dotar de dignidad al idiota, lo único cierto es que no afrontar el problema de la corrupción o hablar de él solamente con hipócritas declaraciones de buenas intenciones son, ambas, soluciones pésimas ante un fenómeno del que es difícil negar la importancia en el curso de nuestra historia”.

Es la ceguera moral de la que hablan Zygmunt Bauman y Leonidas Donski (Ceguera moral. La pérdida de sensibilidad en la modernidad líquida. E. Paidós); es la adiáfora, un neologismo que crea Bauman para señalar al hecho de “situar ciertos actos o categorías de los seres humanos fuera del universo de evaluaciones y obligaciones morales”, para hacer notar la indiferencia con la que una parte de la sociedad afronta lo que sucede a su alrededor, para remarcar su abotargamiento moral. Y es que, apunta, “a medida que la negligencia moral crece en alcance e intensidad, la exigencia de analgésicos asciende imparable, y el consumo de tranquilizantes morales pasa a ser una adicción”. Aparece entonces, remarcan los autores, una insensibilidad moral inducida y artificial que tiende a convertirse en una compulsión o “segunda naturaleza”, mientras el dolor moral es despojado de su saludable papel de advertencia, alerta y agente activador. Con el dolor moral asfixiado antes de que adquiera una presencia realmente inquietante y enojosa, la red de los vínculos humanos, tejida en el hilo moral, es cada vez más débil y frágil, y sus costuras se descosen. Sucede con la violencia y el asesinato durante las guerras y con los incesantes escándalos políticos que disminuyen o inhiben completamente la sensibilidad social y política de la gente que termina aceptando los horrores de la guerra o la corrupción.

 “Vivimos en una era no solo de inflación monetaria, sino también de inflación –y por lo tanto  devaluación- de conceptos y valores”. Los juramentos se incumplen ante nuestros propios ojos sin que pase nada cuando antes era la causa de exclusión social de un individuo. Se violan las palabras dadas y las promesas, se utiliza la mentira, se devalúan los conceptos… Asumimos dulces mentiras sobre nosotros mismos y lo que sucede alrededor o desenvainamos la espada del olvido deliberado para hacerla caer sobre los que recuerdan nuestra debilidad y nuestros vicios.

Es la ceguera moral, remarcada por Donski, elegida, autoimpuesta o aceptada con fatalidad. Que abona el individualismo, el consumismo, la privatización de la vida pública, la pérdida de la sensibilidad ética…Y, como plantea Lutz Niethammer, la descomposición de la esperanza atribuida a los políticos conocidos por generaciones anteriores y considerados como el estímulo y el motor de la historia.

El filósofo Aurelio Arteta (Mal consentido. La complicidad del espectador indiferente. Alianza Editorial) afirma que la pasividad tiene como producto el crecimiento del mal social y el poderoso comete actos injustos ante el –y gracias al- silencio o el apocamiento de muchos: “Hay omisiones que producen tanto daño como las acciones”.

Como dice Adela Cortina (¿Para qué sirve la ética? Paidós) ”ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con total impunidad”. Ni tampoco dándose ahora golpes de pecho mientras se miraba para otro lado al tiempo que se esquilmaba al Estado. Al tiempo que se nos esquilmaba a todos.

Share. Facebook Twitter Email Telegram WhatsApp Copy Link
Previous ArticleCeguera moral
Next Article Alepo: Liberada por el Ejército sirio. Nueva Guerra Fría

Artículos Relacionados

El árbitro que quiso ser futbolista: Marchena y la injerencia política del Tribunal Supremo

noviembre 8, 2026

Derrota de Trump

noviembre 5, 2026

¿Un trofeo en bandeja de plata para saciar a la carroña fascista de PP-VOX?

noviembre 5, 2026

Ni Trump, ni Feijóo, ni el jefe apache Gerónimo estaban en las papeletas

noviembre 4, 2026

Sacrificar la pieza para salvar el tablero: la dimisión de Puente frente al avance reaccionario

noviembre 3, 2026

Los tiempos están cambiando

noviembre 2, 2026

La vida como variable de ajuste: sangre y muerte en los raíles privatizados

octubre 31, 2026

La victoria de Lula: un terremoto geoestratégico desde el Sur Global

octubre 27, 2026

La huelga general del 14 de diciembre de 1988 consiguió derrotar las medidas del Gobierno del PSOE

octubre 27, 2026
Add A Comment

Comments are closed.

Con la colaboración económica de la Consejería de Cultura
Con la colaboración económica de
La Consejería de Cultura
Entradas recientes
  • El árbitro que quiso ser futbolista: Marchena y la injerencia política del Tribunal Supremo
  • Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»
  • Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre
  • Derrota de Trump
  • La comunidad educativa de la ULPGC se moviliza ante el silencio institucional y la falta de apoyo sindical de cara al paro del 11N
LIBROS
Acerca de Nosotros
Acerca de Nosotros

Radio San Borondón, desde muy pronto, comienza a adquirir gran audiencia y aceptación popular porque permite a los habitantes difundir sus propios valores y expresar sus propias reivindicaciones e ideas; promueve el derecho a la información y constituye una alternativa capaz de ofrecer veracidad, justicia, respeto y solidaridad.
Email: sanborondon@sanborondon.info
Contacto: +34 677 91 48 67

Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
Últimos Artículos Agregados

El árbitro que quiso ser futbolista: Marchena y la injerencia política del Tribunal Supremo

noviembre 8, 2026

Delegado del Frente Polisario: «Los saharauis van a seguir luchando igual por sus derechos con o sin la presencia de la MINURSO»

noviembre 5, 2026

Ocho familias vulnerables de El Carrizal (Ingenio) se enfrentan a un desahucio el próximo 11 de noviembre

noviembre 5, 2026

Derrota de Trump

noviembre 5, 2026
Etiquetas
ana oramas bermúdez bifidus bionacionalismo, bionacionalistas Canarias 2025 capitalismo ccpc circuito del motor coalición canaria corrupción corrupción en canarias cultura Cultura Canaria Cultura Popular escalada de hostilidades francisco de la barreda garganta profunda Identidad Canaria interviu_nov08 ley del suelo logros Luisa del Toro mamotreto Manuel Parejo mauritiana miguel zerolo Movimiento ciudadano pelotazo de las teresitas pobres de derechas Premio Canarias SAHARA san blas San Cristóbal de La Laguna santa cruz de tenerife santiago pérez social media tenerife Teresitas Tradición Canaria trankimazin ttip turismo wladimiro zerolo
Facebook X (Twitter) Instagram YouTube WhatsApp Telegram
  • Política de Privacidad
  • Política de Cookies
  • Aviso Legal
© 2026 Desarrollo por;Tecnologia CCPC.

Type above and press Enter to search. Press Esc to cancel.

Radio SanBorondón
Radio SanBorondón
Tu navegador no soporta audio.