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La mamandurria del negocio del taxi

  • Published in Economía

CUADERNO DE BITÁCORA

Les voy a poner en situación: domingo 7 de enero, seis de la tarde, llamo a un servicio de taxis, me informan que no hay ninguno libre que llame en media hora, hago otra llamada a otros radiotaxis y la misma respuesta, a la hora de espera me avisan que me envían uno desde el punto opuesto de la ciudad, al final me llega el ansiado taxi.

Le comento al taxista que me parece una mala organización porque siempre ocurre igual, cuando llegan los cruceros ni un puto taxi en la ciudad, todos se van a recoger a los cruceristas para llevarlos a dar una vuelta a la isla, y los ciudadanos nos vemos y nos la deseamos para utilizar un taxi y creo que la solución estaría en la implantación en toda la isla del servicio de las VTC (vehículos de transporte con conductor que trasladan a uno o varios pasajeros desde un lugar de origen a otro de destino)

Aunque según esta definición los taxis son también vehículos de transporte con conductor, se utiliza el término VTC para hablar del resto de servicios diferentes al taxi. Su actividad está basada en licencias, y es similar a otros clásicos como los servicios de chóferes y limusinas.

Sin embargo, y aunque estas características los dejaban casi siempre en un segundo plano, la aparición de servicios como Cabify y Uber le han dado una nueva dimensión a las VTC, que poco a poco han ido ganando peso dentro de las alternativas de transporte.

Al decirle esto, el taxista se puso fuera de control, cabreado me increpaba mi falta de empatía con los trabajadores canarios, llegó a tal punto que también empecé a cabrearme por el tono con el que me contestaba y parecía le iba a dar un telele. Entonces fue cuando le apacigüe diciéndole la gran labor que hacían los taxistas, que de ninguna manera quería sustituir esa digna profesión, pero que a la vista del mucho trabajo que tenían en atender a la población y a los miles de turistas que nos visitan en los cruceros, consideraba normal reforzar la flota con este nuevo servicio de transporte, totalmente distinto al servicio de tradicionales taxis. Además, los taxis los puedes parar en la calle, tomarlos en una parada de taxis o solicitarlos mediante una llamada de teléfono o con alguna de las aplicaciones que existen para móvil. En este aspecto los VTC están más limitados, ya que no pueden parar para buscar clientes en la calle, y únicamente pueden ofrecer servicio a quienes contraten el servicio a través de la aplicación móvil, en la que se estipulará también el punto de recogida.

A tal punto llegaba el cabreo del taxista que me comentó que de los alcaldes que el conocía de Santa Cruz de Tenerife, “Miguel Zerolo había sido el mejor y el que más había hecho por el colectivo taxista”, no tuve más remedio que echarme a reír, Miguel Zerolo aún sigue en la cárcel condenado por malversación de fondos, cohecho, prevaricación, etc., etc.

La historia, entre semáforo y semáforo, me la resume brevemente: “cuando llegó Zerolo a la alcaldía le solicité 3 licencias de taxis, una para mí, otra a nombre de mi hermano y otra de mi hijo. Me concedió las tres, pasado dos años el ayuntamiento me rescató dos de las tres licencias pagándome un pastón” me quedé con este taxi que tengo arrendado de lunes a viernes, yo lo trabajo los fines de semana”.

A ver si me entiendo yo mismo; de manera que el negocio de los taxis es el negocio más seguro del mundo. Compras un vehículo, solicitas una licencia, lo trabajas durante un tiempo, lo amortizas y le sacas beneficios y cuando baja el curro, el ayuntamiento, o sea todos los ciudadanos, te recompramos la licencia con un 30 ó 40% de incremento al precio que la adquiriste y te jubilas con la pensión extra del chollo taxista llorón.

Cuando le pregunto el motivo de la “recompra de la licencia” que no considero justo, me contesta muy ufano “nosotros somos un servicio público” …

¡¡Cojones!! Y los fontaneros, y los electricistas, y los peluqueros, y los camioneros, lo son, servicios públicos de titularidad privada, los que si el negocio no funciona no tienen el chollo de revenderlo al ayuntamiento y que les suelte un pastón por su chiringuito a cargo de la pasta de los contribuyentes, que me parecía una sinvergüenzada de tomo y lomo, y si fuera Bermudez les iba a dar por … a todos.

Ahora dice que el parque taxista en Santa Cruz es de 733 licencias actuales y que las licencias para “equilibrio financiero” era de un máximo de 582, o sea que sobran 151 licencia y que el “rescate” de ese “equilibrio financiero” nos costará a todos los chicharreros cerca de 6 millones de euros.

Se lo comento a mi amigo el ferretero del barrio, que está con la soga al cuello aguantando covid, crisis tras crisis, la macro ferretería que le han montado los chinos a 50 metros de la suya, y se caga en arameo el día que montó la pequeña ferretería en lugar de haber comprado 6 licencias de taxis, ahora estaría en su casa tocándose los huevos y con 400 mil euros en cuenta, y la pensión aparte.

Claro que los ferreteros, los peluqueros, los fontaneros, y todos los demás no pueden cerrar carreteras, no tienen poder para chantajear a los ayuntamientos y seguir con esta mamandurria, pero por lo menos que no se quejen. Todo esto sin contar los continuados aumentos de tarifas de bajada de “bandera” alegando la subida del costo de la gasolina o gasoil, del seguro, etc.,

En definitiva, ser taxista y propietario de una o varias licencias es un chollo verbenero, lo que jode es que además se quejen. De momento voy a ver qué tipo de mamandurria puedo tener si me pongo con una pancarta reivindicativa a la puerta del despacho del alcalde, seguramente dormiré en el talego del cuartelillo de la policía local…