El documental «Las Flores de la Memoria» congregó el pasado miércoles 14 de octubre a un numeroso público en el Ateneo Republicano de Vallecas, en un acto que trascendió la mera exhibición cinematográfica para convertirse en un profundo foro de debate sobre la memoria histórica. La proyección de la cinta, que analiza los nexos de la represión franquista entre Canarias y el resto del territorio nacional, obtuvo una excelente acogida y sirvió de catalizador para reflexionar sobre los crímenes de la dictadura y las heridas aún abiertas en la sociedad española.
El encuentro contó con una destacada representación del tejido asociativo y de los movimientos sociales madrileños. Entre los asistentes se encontraron colectivos vinculados a la
Marea Verde —coincidiendo con la semana de huelga general educativa convocada en todos los niveles—, así como portavoces de las asociaciones vecinales de Vallecas y Butarque. Asimismo, participaron activos defensores de los derechos humanos y las libertades civiles, entre quienes figuraba Elena Colorá, madre de Alfon (joven encarcelado en el marco de la huelga general de 2012), y Luis Méndez Suárez, presidente de la Asociación Eduardo Suárez Morales y nieto del diputado comunista por Las Palmas fusilado el 6 de agosto de 1936 tras el golpe de Estado militar.
Marea Verde —coincidiendo con la semana de huelga general educativa convocada en todos los niveles—, así como portavoces de las asociaciones vecinales de Vallecas y Butarque. Asimismo, participaron activos defensores de los derechos humanos y las libertades civiles, entre quienes figuraba Elena Colorá, madre de Alfon (joven encarcelado en el marco de la huelga general de 2012), y Luis Méndez Suárez, presidente de la Asociación Eduardo Suárez Morales y nieto del diputado comunista por Las Palmas fusilado el 6 de agosto de 1936 tras el golpe de Estado militar.
La mesa redonda estuvo conducida por el director del largometraje, Enrique González, y el activista Lolo Rodríguez, encargados de contextualizar los ejes conceptuales de la obra. Durante su intervención, Rodríguez desgranó las particularidades geológicas e históricas de la Sima de Jinámar, un enclave de trágica memoria en el archipiélago canario. El activista subrayó la trascendencia de su declaración como Bien de Interés Cultural (B.I.C.) y reivindicó las marchas anuales a este emplazamiento como un ejercicio de justicia democrática indispensable para rescatar del olvido los crímenes del fascismo y las desapariciones forzadas de quienes defendieron la legalidad republicana.
El documental plasma de manera rigurosa el inicio de las investigaciones arqueológicas en la zona, aportando evidencias científicas que desmienten de forma categórica el negacionismo histórico. Los hallazgos confirman que la Sima de Jinámar operó como un centro de ejecución clandestino donde cientos de personas fueron asesinadas por sus ideas políticas y su compromiso con la democracia.

Uno de los momentos más emotivos de la jornada corrió a cargo de Luis Méndez Suárez, cuyo testimonio encarnó la memoria viva del exilio y la persecución. Méndez Suárez relató con crudeza el hostigamiento, las humillaciones y el estigma que padeció su familia tras el fusilamiento de su grandfather. Su relato puso el foco en la doble victimización de su abuela y de su padre, Juan Méndez Castro —maestro nacional depurado, inhabilitado y militante antifascista—, unas circunstancias extremas que finalmente forzaron a la familia a huir de las islas a bordo de un barco de vela en una travesía incierta que concluyó en las costas de Senegal.
Los asistentes coincidieron en señalar que el sufrimiento, las penurias económicas y la sistemática deshumanización aplicada sobre los descendientes de los represaliados políticos no fueron hechos aislados, sino una estrategia transversal y común en todo el Estado durante los 39
años de dictadura.
años de dictadura.El acto concluyó con una prolongada ovación y unánimes muestras de agradecimiento hacia los promotores de las marchas de la Sima de Jinámar y hacia todos los colectivos que trabajan en la difusión de la historia contemporánea española. Gracias a esta iniciativa, los lazos entre el Ateneo Republicano de Vallecas y los movimientos memorialistas canarios se han visto reforzados, logrando trasladar a la capital del país una pedagogía histórica indispensable basada en la defensa de los derechos humanos y la dignificación del pasado.
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