Por: Armando Marcos Placeres
Yo no creo en la Justicia. Pero sí tengo fe en los jueces, magistrados y fiscales que son imparciales, honestos, defienden la verdad y persiguen el delito.
¿Qué le pasa a la Justicia? O mejor dicho: ¿hay ciertos jueces «contaminados» que, presuntamente, están contaminando la Justicia admitiendo consignas y defendiendo intereses espurios, es decir, intereses ilegítimos, de ciertos partidos políticos, de un sindicato que dice tener, presumiblemente, las «manos limpias» y a supuestos empresarios corruptores? ¿No es un juez el que tiene que comprometer la imparcialidad y la neutralidad que se espera de un juez o juzgador?
De momento, dejo sobre el tablero de esta columna periodística mis preguntas y reflexiones para que los lectores las juzguen y saquen sus conclusiones.
Mientras tanto, hablemos de los recientes «atentados» en nuestros bosques que han ocasionado incendios provocados muy dramáticos en varias Comunidades españolas.
La Guardia Civil y la Policía Nacional llevaron a cabo varias detenciones.
Mientas las investigaciones continúan, las hipotéticas dudas e interrogantes no dejan ver la luz de la verdad.
Ante un manto cubierto de tantas incertidumbres y sospechas, ¿quiénes podrían ser los «terroristas de los bosques» y sus supuestos autores «políticos/intelectuales» ?
Hasta hace unos pocos días más de media España ardió en cadena de forma simultánea. El «efecto dominó» de los espectaculares incendios fue motivo de múltiples sospechas…
La autoría de tantos incendios incontrolados no excluyen la acción de algunos «pirómanos» que, por venganza o por sufrir supuestas patologías psíquicas, se divierten quemando los bosques.
Sin embargo, tampoco se descarta, presuntamente, la más que estudiada participación de las «manos oscuras» de quienes diseñan estrategias políticas indecentes para desgastar al Gobierno que preside el socialista Pedro Sánchez. Es decir, lo que la derecha y ultraderecha y los nostálgicos del franquismo llaman: «la España del desorden»…
En España, los incendios recientes han calcinado casi 400.000 hectáreas, según un dato actualizado de Euronews en agosto de 2025, y según el Sistema Europeo de Información de Incendios Forestales (EFFIS), la cifra llega a 382.000 hectáreas. Esta cifra supera los récords históricos de los últimos 30 años.
Se han calcinado alrededor de 380.000 a 400.000 hectáreas, según diferentes fuentes.
En comparación con años anteriores es la peor cifra registrada en tres décadas, desde 1994, superando el récord anterior de 2022.
Los datos han sido proporcionados por el Sistema de Información Europeo de Incendios Forestales (EFFIS) y Copernicus.
Las cifras se refieren a la temporada de los recientes incendios en 2025.
¿Quiénes están detrás de esos incendios arrasadores?
¿Quiénes podrían ser los «terroristas de los bosques» que actúan disfrazados de falsos predicadores que están alterando la paz social y política en España?
¿Cuantas mentiras, insultos, injurias y calumnias; violencia física en las calles; discursos de matones en el Congreso de los Diputados y el Senado, les queda aún por vomitar a estos destripadores sociópatas y psicópatas herederos del carnicero, asesino y dictador Franco?
Los herederos del fascismo son unos fanáticos violentos que han copiado y practican las estrategias de las mentiras y los bulos constantes cuyo «programa político», metodología y aplicación criminal, fue inspirada y dirigida por el asesino Joseph Goebbels, un político alemán de la máxima confianza de Hitler conocido como «Satanás». Goebbels ocupó el cargo de ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich entre 1933 y 1945.
Pero la «escuela criminal de Goebbels», no ha desaparecido. A sus clases asisten destacados líderes de la derecha, ultraderecha y falangistas. Es decir, queda claro que entre los nostálgicos del franquismo, hay muchos fanáticos y seguidores del carnicero Joseph Goebbels.
Las supuestas «intentonas golpistas» diarias de acoso, persecución, amenazas, insultos, injurias y calumnias para derribar a un Gobierno democrático y legítimo por parte de la derecha y la ultraderecha para echar del Gobierno al presidente socialista, Pedro Sánchez, cuentan de manera descarada con el apoyo conspiranoico de ciertos medios informativos vendidos al mejor postor, así como con la presunta participación de ciertos jueces y fiscales ultraconservadores.
¿Fueron los incendios en cadena el primer «golpe» perpetrado por los adversarios del Gobierno para provocar un estado de pánico y desorden en España?
¿Quiénes son los supuestos pirómanos o mercenarios financiados, presuntamente, por ciertos políticos nostálgicos del franquismo que, en nombre de la Patria, están quemando España para generar inseguridad, miedo, pánico y terror entre todos los españoles?
¿Cuál será la próxima acción del «terrorismo» del fuego»? ¿Culparán, -sin pruebas- a «pirómanos disfrazados de fantasmas» o a algún ejército integrado por extraterrestres?
Visto lo visto, las investigaciones policiales siguen su curso. De momento, no hay caso cerrado.
En efecto, cuando no se cuenta la verdad, las interrogantes disparan las dudas. ¿Y si los incendios pudieron o podrían haberse llevado a cabo por presuntos hipotéticos mercenarios, sicarios y matones fingidos contratados a sueldo por la ultraderecha?
Ante tantas dudas y preguntas cuyas respuestas parecen estar «custodiadas» en el secreto de sumario como una medida procesal penal, ¿cuándo conoceremos las conclusiones de las investigaciones?
¿Cuál será el próximo incendio o atentado de «los terroristas de los bosques» para volver a promover, desencadenar y originar un estado de miedo, pánico y terror entre los españoles?
Los que organizan el desorden y la violencia en nuestras calles, ciudades y pueblos atacando las sedes del PSOE y otras instituciones públicas, solo centran sus odios y su ceguera nazi en tumbar nuestra democracia y nuestros derechos fundamentales.
Esos grupúsculos de matones están adiestrados y financiados para desestabilizar la paz social, el progreso y las conquistas democráticas de esta España abierta al mundo.
La nueva Falange franquista donde abundan tantos cobardes encapuchados, cumplen como matones la consigna de la violencia como es acosar y amenazar a políticos y ciudadanos pacíficos que no son de su ideología fascista. Queda claro que lo único que les obsesiona es la vuelta de las dos Españas.
Dejo aquí una posible duda: ¿podríamos estar ante una presunta asonada violenta de carácter político, con el fin de alterar el orden público?

