Por: Cosme Espinel*
Mario Cabrera y la Memoria Histórica Canaria: cuando la falta de rigor es su coartada. El pasado jueves, el Parlamento de Canarias vivió un episodio lamentable que dejó en evidencia las verdaderas prioridades de algunos partidos y, en particular, del diputado de Coalición Canaria (CC) por Fuerteventura, Mario Cabrera.
La Proposición No de Ley (PNL) presentada por la diputada de Nueva Canarias (NC), Natalia Santana, tenía un objetivo claro: sentar las bases para una Ley de Memoria Histórica Canaria que fijara las actuaciones necesarias para recuperar y dignificar la memoria de los primeros habitantes de estas islas. La propuesta, lejos de ser improvisada, contó con el respaldo de historiadores, arqueólogos y expertos de universidades canarias, europeas y norteamericanas. Sin embargo, CC decidió votar en contra, sumándose a la derecha de PP y VOX para tumbar la iniciativa.
¿El argumento de Mario Cabrera? Que la PNL “no le parecía de rigor”.
Lo que Cabrera no dice es que, si de rigor hablamos, el primero que ha fallado es él. Lleva casi diez años en el Parlamento y nunca ha hecho nada por la Memoria Histórica Canaria. Su partido, CC, ha gobernado Canarias durante más de tres décadas sin impulsar ni una sola medida en esta materia.
Si de rigor hablamos, no fue hasta que Nueva Canarias anunció su propuesta que Coalición Canaria reaccionó. Y lo hizo de la peor manera posible: en lugar de apoyarla o mejorarla, la boicotearon y redactaron a toda prisa una versión propia para adjudicarse el mérito. Un movimiento burdo que solo demuestra su
incomodidad ante el liderazgo de NC en este asunto.
Si de rigor hablamos, lo más escandaloso es que un partido que se autodenomina nacionalista haya votado junto a VOX y el PP para frenar el reconocimiento de la historia del pueblo canario.
Pero esto no es solo una cuestión de rigor, sino también de ética política. Lo que hizo Mario Cabrera no fue un simple desacuerdo legislativo, sino un acto de bloqueo intencionado. Su voto en contra, disfrazado de una falsa preocupación por el rigor, es una maniobra política para impedir que Nueva Canarias lidere este debate.
No nos equivoquemos: la Memoria Histórica Canaria no es un terreno para el oportunismo político. No se trata de quién pone la firma, sino de que, de una vez por todas, Canarias tenga un marco legal que honre su historia. Y lo que han demostrado Mario Cabrera y Coalición Canaria es que su prioridad no es la memoria del pueblo canario, sino el cálculo electoral y la apropiación de iniciativas.
Lo ocurrido en el Parlamento no es solo una traición a la historia de Canarias, sino también un acto de desprecio hacia quienes han dedicado su vida a investigar y preservar nuestra identidad. Es una falta de respeto a quienes han sufrido el olvido institucional durante décadas.
La Memoria Histórica no es un capricho ni una bandera partidista. Es una deuda pendiente con nuestra historia. Y Nueva Canarias, a pesar del boicot de Mario Cabrera y Coalición Canaria, seguirá trabajando para que esta ley sea una realidad.
Porque si de rigor hablamos, lo que realmente falta en este asunto es el compromiso de quienes, como Mario Cabrera, solo se preocupan por la historia de Canarias cuando les conviene políticamente.
Cosme Espinel*
Secretario Insular de Acción Política de Nueva Canarias

