Manolo Monereo critica la «superioridad moral» de una izquierda que ha permitido el avance del capitalismo

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El politólogo y ensayista Manuel Monereo ha trazado un crudo diagnóstico sobre la crisis histórica del socialismo a escala global y en España, durante una reciente intervención en Radio San Borondón.

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En un análisis de profunda carga intelectual, advirtió que la asimilación de la izquierda transformadora bajo el paraguas del PSOE —un proceso continuo desde la Transición hasta el momento actual— sumada a la implosión del bloque soviético, ha dejado a las mayorías sociales desarmadas y sin una alternativa sistémica frente al capitalismo. Este vacío, según su tesis, abre de par en par la puerta a un escenario inminente de involución autoritaria y deriva belicista.

La deriva táctica y la asimilación en la política española

El análisis de Monereo sobre el tablero español pone el foco en la evolución ideológica de las organizaciones transformadoras. El politólogo advierte que antiguos referentes del anticapitalismo y críticos históricos del reformismo han transitado de forma progresiva hacia la apatía o, directamente, hacia la integración orgánica en el Partido Socialista, un movimiento que desdibuja por completo cualquier perfil rupturista. “La mitad de mi vida me la he pasado luchando con una parte de la izquierda comunista, que a mi parecer no lo era…”, afirma.

Se trata de un bucle histórico que se consolidó a partir de 1982 tras la crisis del PCE y que continuó latente incluso con la fundación de Izquierda Unida; una dinámica basada en la premisa de que cualquier posibilidad de tocar poder exigía una alianza supeditada al PSOE.

Para el intelectual, el ciclo político reciente no ha hecho más que calcar esta vieja inercia. Monereo sostiene que con Podemos se reprodujo una dinámica idéntica: a pesar de la fuerza histórica que otorgaban sus 70 escaños, la cúpula morada optó de forma prioritaria por la coalición gubernamental, asumiendo con ello los marcos económicos de la Unión Europea y las directrices geoestratégicas de la OTAN.

Esta alineación se traduce hoy en una preocupante homogeneización. Según el ensayista, gran parte de las actuales cúpulas que formalmente se reclaman comunistas asumen ahora sin fisuras los postulados estratégicos de Pedro Sánchez. Al hacerlo, denuncia, reproducen viejas hostilidades y vetos hacia el ala verdaderamente anticapitalista del movimiento obrero.

Monereo crítica la superioridad moral de cierta izquierda española “decíamos que Cuba, Rusia, Vietnan o China eran dictaduras y nosotros con nuestro socialismo democrático éramos mejor que todos. Pero nuestro socialismo era en realidad un capitalismo más duro… La izquierda hizo todo lo posible por denigrar el único poder que se oponía al imperialismo, mientras avanzábamos hacia un capitalismo cada vez más duro, que había que ir aceptando por aquello de la globalización, entrar en la UE, la OTAN…”.

La derrota geoestratégica de 1991 y el pensamiento único

El repliegue de la izquierda no se entiende, a ojos de Monereo, sin atender a los grandes hitos geopolíticos del último medio siglo. El colapso del socialismo real no fue un accidente aislado en el tiempo, sino un proceso que tuvo su gran laboratorio experimental el 11 de septiembre de 1973, cuando el golpe de Estado contra Salvador Allende impuso a sangre y fuego el modelo neoliberal de Pinochet en Chile.

Aquel laboratorio anticipó la pinza histórica que se ejecutaría entre 1989 y 1991. Una contraofensiva global liderada por figuras de la talla de Ronald Reagan, Margaret Thatcher y el Papa Juan Pablo II, que coincidió milimétricamente con la desintegración de la Unión Soviética y la disolución del Pacto de Varsovia.

La consecuencia directa de este derrumbe fue el fin de las alternativas viables en el imaginario colectivo. La desaparición de la URSS y el desmantelamiento en cadena de los potentes partidos comunistas europeos occidentales dejaron al capitalismo global sin un contrapeso real que frenara su expansión.

Afirma Monereo que el mayor problema de la izquierda hoy es que, para las mayorías sociales, el capitalismo no tiene alternativa ni viabilidad. Y cuando las mayorías sociales dejan de creer en que el capitalismo puede ser superado por un orden nuevo y alternativo, se produce una degradación del capitalismo porque no tiene oposición… De tal manera que hoy asistimos a que muchas fuerzas que eran socialdemócratas están siendo eliminadas de todas partes y quien gobierna es el trumpismo.

“No es inocuo que el socialismo esté despareciendo, porque era una forma de ‘controlar’ al capitalismo. Progresivamente irán acabando con las libertades públicas, de asociación y libertades sindicales”, concluye.

Pedagogía y unidad de acción: la hoja de ruta de la minoría

Ante este panorama adverso, el politólogo propone una hoja de ruta que arranca con la asunción cruda de la realidad actual. Quienes defienden hoy la emancipación socialista operan desde una posición netamente minoritaria, periférica y estigmatizada por los grandes relatos oficiales, un punto de partida que obliga a replantear las herramientas de intervención política utilizadas hasta la fecha.

La prioridad inmediata debe ser, por tanto, una ambiciosa labor pedagógica de hormiga, trabajar por un programa para la unidad de acción, que permita luchar por lo necesario, acompañar a las mayorías en esta lucha y reivindicar la necesidad de un orden alternativo al capitalismo.

Eso hoy significa la lucha por las libertades públicas, por los derechos sociales, por los derechos sindicales por el control público de la riqueza del país. Para lo cual es imprescindible un mínimo de organización orientada a la transformación social.

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