Por: Joaquín Hernández
CUADERNO DE BITÁCORA
Lo de Donald Trump con su “oración” suplicando por la vida de los soldados yanquis en la guerra de EEUU e Israel contra Irán es, ante todo, un esperpento que habrá que tomarlo en clave de humor, de otra forma meteremos a nuestras neuronas por un laberinto sin salida.
Es de género estúpido pensar que los norteamericanos, al ver ese video del rogatorio al divino, les habrá tocado la fibra sensible y habrán echado un par de lagrimitas, porque si así fuera estaríamos ante una situación difícil de creer, o sea estaríamos ante una nación donde sus habitantes son enfermos mentales y la psicopatía de un loco contagia a 342 millones de habitantes, poseedores de un inventario de más de 3.700 ojivas nucleares.
El caso de Trump es algo digno de tener en cuenta, es la primera vez en los 250 años de historia de los EEUU que un delincuente alcanza la poltrona del despacho oval de la Casa Blanca. Un delincuente capaz de alentar a la población a alzarse contra el orden establecido por la Constitución yanqui y asaltar el Capitolio en Washington, provocando muerte y la posibilidad de otra guerra civil.
Digo, que, si no fuera todo tan grotesco y pueril, Donald Trump jamás hubiera vuelto a la presidencia de EEUU, al contrario, estaría en la puta cárcel de Alcatraz cumpliendo condena e inhabilitado para ostentar cargo público hasta la eternidad. Eso y no otra cuestión es lo que, normalmente, hubiera sucedido en cualquier nación del mundo civilizado y demócrata. Se hubieran aplicado las leyes al 100%, sobre todo con este tipo de delitos, que atentan contra la seguridad del Estado legalmente constituido.
Pero volviendo al tema que nos ocupa, que es el “rezado” del presidente Trump, me consta que, de las reacciones de hilaridad, provocada en la mayoría de los lideres del mundo han pasado a una profunda y terrible preocupación de saber, definitivamente, que con este psicópata estamos y estaremos al borde de una terrible 3ª guerra mundial. Tanto es así que países como Francia solicita apoyo al resto de países de la Unión Europea para reforzar su fuerza nuclear en este contexto geopolítico de incertidumbre y riesgo. El presidente francés ha comentado que Trump es un peligro público para la humanidad y lo compara con Netanyahu y Putin. Emmanuel Macron ha anunciado el aumento en la producción de ojivas nucleares y la implementación de una nueva “etapa disuasoria avanzada” para fortalecer la seguridad colectiva de Europa y el Reino Unido y la cooperación de aliados europeos en maniobras conjuntas de disuasión nuclear.
Así están las cosas, el mundo se prepara para su autodestrucción.
Si, estoy de acuerdo con el eminente psicólogo Jorge López cuando advierte de Trump: “Es mucho más que ser infantil. Los niños no hacen esto. Es mucho más grave que un infantilismo”
Hablando con Jorge, me dice: “Desde la perspectiva de la Terapia Breve Estratégica, desarrollada por autores como Paul Watzlawick y Giorgio Nardone, las decisiones humanas —también en el ámbito político— se comprenden mejor analizando la lógica de las acciones dentro de un sistema que intentando reducirlas a rasgos psicológicos individuales. En el caso de Oriente Medio, un sistema caracterizado por múltiples actores, alianzas cambiantes y equilibrios precarios, una intervención militar directa corre el riesgo de activar dinámicas de escalada que escapan al control inicial de quien las pone en marcha. En términos de la teoría de la comunicación estratégica, cada acción tiende a generar una reacción simétrica o superior, alimentando una espiral de confrontación.
Desde esta óptica, el principal peligro no reside únicamente en la decisión inicial, sino en la dinámica relacional que puede desencadenar: una escalada autoalimentada en la que cada respuesta aumenta el nivel del conflicto y reduce progresivamente los márgenes para la desescalada.
La experiencia histórica y el análisis estratégico coinciden en señalar que los sistemas complejos raramente se dejan reorganizar mediante intervenciones bruscas. Con frecuencia, estas acciones no resuelven el problema que pretendían abordar, sino que generan un escenario más inestable y difícil de controlar.”
Trump no es un “pettitte enfant”, se trata de una acción controlada ególatra de un hombre de 79 años que busca pasar a la historia cerrando una etapa de vida con frialdad psicópata y con intereses económicos, y que le puede llevar al perder el control.
Invadir o atacar puede entenderse como una maniobra para forzar un cambio sistémico rápido.
Estoy totalmente de acuerdo con el doctor Jorge López, cuando hace énfasis en que “en sistemas complejos (como Oriente Medio) las intervenciones fuertes suelen producir efectos no controlables”.
El mayor riesgo estratégico es entrar en una escalada autoalimentada que haga el conflicto cada vez más difícil de detener.
De hecho, estamos en guerra y no será de unas semanas. Esta vez el riesgo de una guerra nuclear es más evidente que nunca, Irán no es Venezuela, y no es ni será un “paseo militar” como pretende Trump y Netanyahu.

