El gran dictador del siglo XXI (2ª Parte)

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CUADERNO DE BITÁCORA

Por: Joaquín Hernández

Según datos de Amnistía Internacional, se cree que los asesinatos provocados por regímenes autoritarios, en el siglo XX,  pueden llegar a los 60 millones de seres humanos.

En América Latina Pinochet en Chile (19773/1990) Jorge Rafael Videla en Argentina (1976/1981), Fidel Castro en Cuba (1959/2008), Rafael Leónidas Trujillo en R, Dominicana (1930/1961), Alberto Fujimori en Perú (1990/2000).

En Europa Adolf Hitler en Alemania (193371945). Josef Stalin en Rusia (1922/1953), Benito Mussolini en Italia (1922/1943), Francisco Franco en España (1939/1975).

En Asia Mao Zdong en China (1949/1976), Pol Pot en Camboya (1975/1979)

En África Idi Amin en Uganda (1971/1979).

En el siglo XXI llevamos el mismo rumbo que en el siglo XX.

En América: Nicolas Maduro, Daniel Ortega, Javier Milei.

En Asia y África: King Jong en Corea del Norte, Xi Jinping en China, Teodoro Obiang Nguema en Guinea Ecuatorial.

En Europa y Oriente Medio: Vladimir Putin en Rusia, Recep Tayyid Endogan en Turquía.

En América del Norte: Donald Trump en EEUU.

Si observan el listado de dictadores, estamos ante una situación similar a la que desencadenó la segunda guerra mundial, dictadores como Hitler, Stalin, Mussolini en el siglo XX y ahora Putin, Xi Jinping y Donal Trump en el siglo XXI, el coctel perfecto para iniciarla.

Si tengo que apostar por el más peligroso de estos 3 dictadores que manejan los mandos de la nave Tierra, sin duda diré, pese a la invasión Rusa a Ucrania y a Putin, Donald Trump es el dictador más peligroso que ocupa el pódium del terror en el mundo.

El ataque a Venezuela es un claro ejemplo de la tiranía que puede ejercer un país poderoso contra otro, no sirviendo la excusa que pueda tener el dictador para atacar y secuestrar a su presidente y jefe del Estado soberano, por muy delincuente que pueda ser. Solo un dictador invade, sin declaración de guerra, a otro para saquear sus riquezas energéticas o minerales importantes.

El mundo entero ya no tiene ninguna duda de que Donald Trump, además de ser un delincuente confeso, es un dictador de la peor calaña. Estar en manos del capricho de un personaje de oscuras intenciones con el maletín nuclear en su mano es de una peligrosidad inimaginable.

El ataque a Venezuela ha sentado un precedente peligroso para la estabilidad global, al utilizar la fuerza militar como herramienta para robar y saquear, al mejor estilo Atila, el rey de los Hunos, en el siglo XXI, un país.

En mayo de 2024 Trump fue declarado culpable de 34 delitos de falsificación de registros comerciales para comprar el silencio de la actriz porno antes de las elecciones que se celebraron en noviembre de 2016 -que ganó el magnate neoyorquino- y evitar que saliera a la luz una supuesta aventura extramarital durante la campaña.

El 20 de enero del 2025, Donald Trump se convirtió en el primer delincuente convicto que ocupa la Casa Blanca. Acusado de 34 delitos en el caso “Stormy Daniels” (actriz porno que acusó a Trump de sobornarla para silenciar una relación sexual continuada) .

Hace cinco años, frente a la Casa Blanca, el entonces presidente saliente Donald Trump le pidió a una multitud de sus seguidores que se dirigieran al Capitolio —“y yo estaré allí con ustedes”— en protesta mientras el Congreso confirmaba la victoria electoral del demócrata Joe Biden en 2020.

Poco tiempo después, el mundo observó cómo la sede del poder de Estados Unidos se sumía en el caos, y la democracia pendía de un hilo.

Sin embargo y contra todo pronóstico, Donald Trump, déspota y dictador al mejor estilo bananero, salió elegido 47º presidente del país más poderoso del mundo.

Los derechos fundamentales de los norteamericanos están siendo cercenados, el ejercito patrulla las calles de las principales ciudades del país. Los emigrantes observan con terror como son deportados y algunos encarcelados en la cárcel de Guantánamo. Los estudios universitarios y las principales Universidades de Norteamérica sin financiación estatal ven mermados sus medios y la afluencia de estudiantes universitarios ha bajado, en un año, un 30%.

La sanidad pública, la poca sanidad pública existente la está eliminando el equipo de Donald Trump. La economía está bajo mínimos y todo hace presagiar una gran crisis del país más poderoso del mundo, los aranceles de Trump más que aumentar el PIB yanqui, está debilitando el crecimiento del país.

La ley del más fuerte es la que quiere hacer prevalecer el dictador de Donald Trump, la ley del viejo Oeste ha vuelto a EEUU, el matón con el colt en la cintura amenazando con la muerte aquellos que osen dudar de su poder.

Contra toda esta “invasión” del poderoso, para vencerlo y contener su ambición de “conquista” solo existe una posibilidad; la unión del pueblo, de los pueblos en contra de la dictadura del capital carroñero.

(Continuará)

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