«El anteproyecto de ley del suelo es oportunista y aumentará la posibilidad de especular con el territorio»

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SB-Noticias.- «Con la ley del suelo nos estamos jugando el futuro de las próximas generaciones”. Así lo afirma Faustino García Márquez, destacado urbanista y ex director de la Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible,  que considera fundamental retirar este proyecto de ley y que el Gobierno de Canarias  se siente a hablar, con tiempo y con todos los colectivos y organizaciones sociales, ya que no es de recibo que hayan dejado sólo 40 días de información pública, menos de lo que se estipula para un plan general de ordenación municipal o insular. 

“No pueden darlo por participado en este breve periodo, pues hablamos de una ley que tiene que durar al menos 10 ó 15 años como  mínimo”.

Además, destaca el experto que es muy grave la gran ruptura que supone este anteproyecto -de seguir en esta linea-, con todo un proceso de más de veinte años de experiencia y trabajo en la legislación canaria, buscando la conservación, ordenación, mejora de la calidad de vida, etc. “para encontrarnos ahora con esta ley oportunista”.

“¿Cómo es posible -se pregunta- que las determinaciones territoriales de los ayuntamientos, estén por encima de las determinaciones generales de la comunidad autónoma?”, se pregunta. Considera que asistimos a un proceso de desregularización, renunciando a  las competencias de la comunidad autónoma, disminuyendo la de los cabildos, renunciando a la fuerza reguladora de los planes insulares y generales, todo ello en favor de procedimientos rápidos y oportunistas. “Se trata -asegura- de ordenanzas provisionales que permitan proyectos que pueden ser contrarios a la ordenación, pero que prevalecen sobre ella”.  

Se muestra muy contundente Faustino García Márquez, cuando asegura que tal como está concebida esta ley, aumentará la capacidad de especulación, el aprovechamiento rápido de unos cuantos para el negocio, en detrimento del futuro de todos los canarios.

“No es casual -explica- que muchos colectivos culturales, sindicales, ecologistas, etc, estén organizándose de forma decidida, para demostrar que sí hay oposición a esa ley. Que pensamos que es un error y que el modelo económico que proyecta para el futuro no es otro que el ‘viejo’: repetir el proceso del bloque y el cemento, que ya nos ha explotado en las manos, pues eso es lo que quieren proyectar hacia el futuro”.

Abunda sobre la falta de participación que ha habido en este proceso e insiste en que hay que debatir seriamente, no en un debate de una o dos  horas, y llama al Gobierno a que explique qué quieren para el territorio corto y medio plazo, y por qué no sirve el modelo de ordenación vigente hasta el momento actual “lo que están haciendo es jugar con una apariencia de democracia, para hacer creer que las decisiones se han tomado escuchando a la gente”.

Frente a esta situación, García Márquez es consciente de que es fundamental explicar a la población  las consecuencias de la ley, pues el problema es que no estamos ante una actuación concreta y delimitada, como pueden haber sido las Torres de Vilaflor, el Puerto de Granadilla, etc. “Esto es una Ley que tiene 450 artículos en total y centenares de páginas  y no es fácil luchar contra un monstruo de estas características”.

Márquez además asegura que no es cierto que la Ley proteja la agricultura y asegura que van a expulsar la agricultura de determinados ámbitos, pues van “bombardeando” el suelo con determinados usos, ajenos al sector primario e impropios del suelo rústico “todo esto producirá unas tensiones  en el suelo pues permitirán hacer muchas actuaciones especulativas en suelo rustico”.

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