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Las personas con discapacidad solicitan el arrope de la sociedad para tener una vida decente e intensa

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La soledad forzada por perder amistades, no poder comunicarse y quedar aisladas, el SOS por el Día de las Personas con Discapacidad

“Porque vivo encerrada en mi casa sin ascensor, porque me he quedado sin amistades al tener que abandonar mi vivienda, porque me quedo aislada en las conversaciones, porque no puedo acceder a la información y comunicarme”, y por tantas otras situaciones cotidianas, la personas con discapacidad alzan su voz para “gritar SOS soledad”.

El Cabildo de Gran Canaria acogió este martes un acto con motivo del Día Internacional de las Personas con Discapacidad que puso el acento en la soledad no elegida ni deseada que sufre una parte importante de este colectivo porque nada menos que el 20 por ciento vive en soledad, cifró el consejero de Empleo, Juan Díaz, quien detalló que de ese porcentaje, el 38 por ciento es soledad indeseada y el 74 por ciento son mujeres.

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI) alzó su voz a través de la lectura de un manifiesto para explicar cuántas situaciones diarias se suceden en sus vidas y que no son percibidas por el resto, lo que las va sometiendo a un aislamiento que solo puede estar acompañado de tristeza.

“La soledad no deseada es una de las lacras de las sociedades llamadas a sí mismas avanzadas. Las mujeres y hombres con discapacidad se enfrentan en su día a día a situaciones de aislamiento social y de separación de la vida en comunidad que provocan mayores dosis de soledad forzosa”, alerta el manifiesto.

La falta de accesibilidad de los entornos, productos y servicios, la imposibilidad o dificultad extrema de ejercer los derechos fundamentales, la inactividad obligada o la ausencia de apoyos para una autonomía efectiva son solo algunas de sus causas.

Por todo ello, el movimiento CERMI apelló a la toma de conciencia de este creciente problema social y solicita que, con la aportación de todas las personas, procuren una vida en comunidad, sin restricciones para una experiencia de vida rica, decente, intensa y extensa para todas las personas con discapacidad.

Y es que el aislamiento también se produce porque “a la gente les parezco rara, porque tengo una discapacidad y por ello ponen en cuestión mis decisiones”, y a veces simplemente porque “la gente no saber relacionarse conmigo”.